Uno de esos post de crónica nocturna que hace tiempo que no escribo y que tanto os gustan

Echaba de menos salir sin motivación y eso que si no salía últimamente es porque no estaba motivada. Me encantan estas contradicciones. Después de ir al cine con Milord, tomar un vino y volver a ir al cine sola me dije voy a ir al Luke a ver si tengo suerte y saludo y charlo un rato con Mariano, Mamen y Javi. Y así fue, allí estaban Mariano, Mamen y Javi. Javi ex Poperro haciendo una sesión de Indie Oriented Pop y Mamen y Mariano dando de beber a la nutrida densidad del bar, que parece que al fin ha despegado y el local presidido por el Goo se llena sí o sí ya todas las noches. Llevaba la ilusión de que Mariano me diera unos discos de Luna in Caelo que le pidió a unos amigos que le trajeran de Chile para mí pero no los tenía en el bar. Luego llegó Vadim Tudor y nos pasamos un buen rato hablando de Macarena Rodríguez de Llano, Pedro Otero, programas de televisión, Archive y Onetwo (un poco lo de siempre). Me cuenta que ha estado con Macarena y me pone al día de sus últimas actividades. No sabía que está haciendo su mítico programa, Las perdices vuelan solas, en Onda Latina, que tiene un MySpace y que sigue cantando en grupos. Me encantaría hablar de nuevo con ella, aunque no sé si me recordará. Leo en su Myspace: «Ando con un proyecto Os Sapatos Embastao Do Tunel,que se extinguirá y dará lugar a un proyecto nuevo.También me encantaría formar un macrogrupo que se llamaría AVT (Asociación de Vegetas Tarumbas) donde tod@s seríamos vegan@s,ovolácte@s o vegetas y haríamos algo tipo Piolines vegetas (vegetarianismo cachondo). He hecho tres canciones para ese proyecto.Una sólo dice Especista A La Vista,otra dice Animal no-humano/dáme la mano/que soy tu hermano/el animal humano y otra que TIENE que ser la catarsis y que dice Tiradnos tomates/Tiradnos lechugas«. Tras un breve debate Dark Hole sí / Dark Hole no, Mariano cerró el bar y nos fuimos al 3/4, donde había un ambiente cálido y familiar. Por supuesto estaba pinchando Óscar y me encontré con el tercer Javier de la noche. Convesamos larga y amigablemente. Y a la hora del cierre la curiosidad nos pudo y fuimos a ver cómo habían hecho lo de La Estación del Silencio en Madrid, pero era tan tarde que la entrada ya no era libre y la música era aún más horrible de lo que ya suponíamos que iba a ser, ya que a las cinco de la mañana el bar es un sitio normal. Tras el estrepitoso fracaso nos fuimos en busca de la tortilla de patatas del Éboli, que combinado con un café con leche me devolvió la cordura. Qué rica está. 7:30, metro y cama. Lo mejor del día. (Me ha quedado un post que parece como del Diario de Miguel).