Javier Piñango irreal

Hay muertes en un abrazo. Una disolución fría y tranquila. Presente.

Luego hay muertes ausentes, que se escurren entre los dedos.

Muertes mal tejida, inaprensibles, escurridizas.

Muertes mal hechas, en definitiva.

Para mí, la muerte de Javier Piñango ha sido así, irreal (i.r.real, diría él). Una vez más, no estuve donde tendría que haber estado.

He escrito esto.