Comienzo a estar muerta de fr?o, en mi casa. Escribo arropada con una colcha, resisti?ndome a sacar la placa calefactora de su rinc?n de retiro veraniego. A?n no he decidido qu? voy a hacer con mis vacaciones y, de paso, con mi vida, especialmente con mi vida laboral. As? que, mientras necesite seguir reflexionando y no haya recobrado la serenidad suficiente para enfrentarme a las cosas, continuar? alejada de la oficina del FIB. Ayer me levant? pronto (las 10:00 era temprano considerando que hoy no lo he hecho hasta las 13:30) para desayunar con Ra?l, que ha estado cuatro d?as en Madrid viviendo la intensa y condensada promoci?n madrile?a que Acuarela le hab?a preparado para su disco «Nones». Hemos encontrado palabras, nos hemos re?do, hablado y contrastado, caminado por un Madrid dominguero y c?lido, para terminar con un zumo de naranja, caf? con leche y tostada ( en su caso sandwich mixto). De entre todo lo dicho, hay algo en lo que no dejo de pensar: me ha animado a dar un paso. Cuando alguien conf?a en m? tengo un efecto raro, una primera extra?eza enorme a la que le sigue un arranque de valor, un embravecimiento, que no s? de d?nde sale, pero me reconforta, me reconcilia. Ra?l no conoc?a el weblog pero le d? la direcci?n justo antes de despedirnos. Supongo que leer? esto. Y tambi?n el post del 12 de septiembre, eso me da m?s corte. Pero bueno, all? est?. Me enorgullece que mis amigos tengan talento (o tener amigos con talento), cosa perfectamente compatible con la tesis morrisseyana: «es odioso cuando tus amigos triunfan». Siguiendo hacia atr?s (que no es una mala manera, fomenta la nostalgia, ya sab?is), conviene contar que el viernes fue un d?a especial porque tuvimos evento en casa de Fran, celebrando el cumplea?os de Mamen, que es esta chica tan linda a la par que tierna que muchos conoc?is pero otros no. Padilla estuvo cocinando junto a Joan Vich (que es el maromo de Mamen), la ojomeneada (que dir?a mi padre) y Fran (el hostess) durante la tarde, preparando un rico ceviche, am?n de otras delicias vegetarianas, lo cual he de agradecer. Porque s?, porque me di? la gana, porque lo hab?a hecho Pablo y por alguna otra raz?n m?s, prob? (un poqui?o, tampoco os pens?is…) el ceviche, que es pescado crudo, marinado al lim?n. Si os fij?is, en esta foto, se ve la cabeza de Aldo bebi?ndose el caldo del ceviche directamente del plato. parece ser que es costumbre peruana, bueno para la resaca, y tal.
