En el inmenso salon-(mini)biblioteca de este impresionante hotel turistico -Hotel Playa Canaria- hay dos ordenadores que dan acceso a Internet funcionando con monedas al precio de 20 minutos por 2 euros (abusones!). Los ventanales ofrecen vistas a la piscina hawaiana (llena de banistas, la temperatura supera los 30 grados), vegeatacion tropical en terrazas y el Teide, en ultimo plano. Lo unico que disturba este paraiso kitch es el teclado DELL sin acentos en el que me veo obligada a escribir. He dejado a Aldo y a Julio Ruiz durmiendo la siesta (no juntos, obviamente, cada uno en su habitacion y el indie en la de todos; Festival del Humor) y yo he bajado a inspeccionar este «area Internet» y en busca de una infusion que calme mi estomago satisfecha tras la comida aqui, en el hotel.
Vista desde la terraza de la habitaci?n. Hemos venido a Tenerife, estamos muy cerca del Puerto de La Cruz, para participar en un modesto pero entusiasta
festival llamado OCA (Orotava Contemporanea Alternativa) en el que Aldo es la estrella estelar de esta noche, en la que tambien pinchara el DJ Rojiblanco, ese intimo amigo de Julio, y yo soy una conferenciante mas entre siete que compondremos una mesa redonda, a eso de las siete y media de hoy, sobre el estado de la musica independiente en este pais. Uno de los organizadores de este evento que este anio ha tenido mala suerte con las subvenciones es Carlos, cantante de Cabeza Borradora. Supongo que muchos los conoceis. Compartimos cartel, por decirlo asi, con Las Perras, trieto artistico del que forme parte en sus comienzos, junto con Banessa Pellisa. Banessa y yo abandonamos el barco y quedo sola Yolanda Muelas, directora del aB, que completo su formacion con Monica, actual coordinadora de redaccion. Ya os contare…
Yo soy esa cabeza de la izquierda que se parece a la del cartel de debajo (??), la cosa que hay a mi lado bebiendo agua es Yolanda Muelas. Ma?ana os cuento el resto del viaje y subo las fotos correspondientes. Joder, esta pesadilla de las elecciones no para de repetirse, es un asco. Sue?o que gana la izquierda y, mientras avanza el recuento, pasa siempre lo mismo. No s? si la paranoia va a sustituir a la tristeza o deber?a olvidarme de este juego de una vez por todas.