La incre?ble aventura

La incre?ble aventura (1) Fue al final del concierto de Migala cuando los ?ltimos once a?os se me cayeron encima, no dir? como una losa, porque el peso es diferente, m?s bien con el asombro de la… ?supervivencia? Mir? hacia atr?s y all? estaba V?ctor (rodeado de m?s gente: Borja, Josu, Carlos…) as? que arrastr? mi cuerpo a su lado, le toqu? en el hombro y se agach? para que pudiera hablarle. Durante esa canci?n, A Fistful Of Coincidences (cien veces mejor que en disco), sent? c?mo esos once a?os me traspasaban. Me atropellaron. Pasaron por encima de mi. Y se fueron. Al terminar, le dije a Abel: no s? para t?, pero para mi ha sido mi mejor concierto de Migala. Y los he visto muchas veces, en los ?ltimos siete a?os. No para ?l, dijo, ?l los recordaba mejores. Pero esto ya es algo que me importa menos. Superando ciertos criterios, los conciertos se convierten en experiencias importantes dependiendo de c?mo lo toque el oyente y no tanto c?mo lo toque el m?sico. Aquello, m?s que una obra, parec?a una inducci?n. Las im?genes del Cromita (Nacho R. Piedra) sonaban como una pista m?s de la mesa. Las canciones nuevas, de un migalismo depurado y la voz de Abel, tan diferente de la impostada actitud que registr? en «Diciembre 3 a.m.», combinadas con «vamos a tocar canciones viejas» (aqu? hubo aplausos) y el clima de respeto de una sala Arena llena pero no inc?moda, convirtieron ese concierto con dos bises en un recuerdo m?tico desde ya, desde el minuto siguiente, desde los primeros pasos por la calle Princesa, nocturna y calurosa, camino de la Plaza de Espa?a.

Since life-s full of mirrors and mist is all around I read in your pupil a message from far (…) Tell me how did it happened tell me waht will you do now she-s gone away leaving only the blue.
La incre?ble aventura (2) No existe mejor t?tulo para este post que el presente, hom?nimo del nuevo disco de Migala. Acabo de recordar algo. Hace once a?os, Roberto y C?sar ten?an una co?a que sol?a iniciar Roberto. ?ste cog?a a mi novio de la mano antes de cruzar una calle ancha, por ejemplo, y gritaba mientras echaban a correr: «?vivamos aventuras!» Otro posible t?tulo que baraj? estos d?as fue «La batalla contra la tecnolog?a» pero, en realidad, es sin?nimo. Hace cuatro d?as Fluzo cont? lo siguiente: Hace unas horas Elena me contaba una de sus teor?as: hay una raza de superprogramadores entren?ndose en el centro de la Tierra, prepar?ndose para el d?a en el que dependamos tanto de la tecnolog?a que puedan surgir de debajo de nuestros pies para convertirse en una nueva clase social poderosa y dominante. Bueno, pues que salga uno de esos y venga a arreglarme la vida, por favor. Me hace gracia lo de «una de sus teor?as»… no tengo tantas… o quiz? s?; se quedan en teor?as porque todav?a nunca tengo tiempo para demostrarlas pero en realidad son todas esas sopechas que forman mi manera de enfrentarme al mundo. Por otro lado, la Tecnolog?a ha tenido sus maneras de enfrentarse a m?, en estos ?ltimos tiempos. El cierre del Fiber 0 ha sido ag?nico, interminable. Por fin, ayer por la tarde Juan Antonio lo mand? a la imprenta, a falta ?nicamente de darle el cambiazo al cartel del FIB que aparece en la contraportada el martes por la ma?ana, con nuevas confirmaciones. El pasado fin de semana viv? el climax de incomprensi?n tecnol?gica, con una conexi?n FTP foll?ndose mi deadline como si nada importara. Despu?s: archivos que no se abren, programas que no funcionan, falta de memoria, incomunicaci?n entre distintas versiones de Quarks y Mac OSs, fuentes que no se reconocen y tampoco se instalan… y esto sin entrar en detalles. Tengo que tomar decisiones sobre mi equipo inform?tico ya. Y mientras tanto… durmiendo entre tres y cinco horas diarias y pidiendo favores a los amigos (?gracias!). La incre?ble aventura (3) Aunque apenas he tenido tiempo para hacer nada que no fuera cerrar p?ginas, en un raro -y forzado- momento offline pude leerme El Vecino de Santiago Garc?a y Pepo P?rez. Es probable que aqu? yo tambi?n sufriera el efecto Incre?ble-Aventura. Lo recib? con ganas, lo le? con entusiasmo, necesitaba por un momento vivir la historia de otros y la incre?ble aventura de Javier L?pez y Jos? Ram?n Mateo me dej? toda loca, tan bien narrada y concisa. Esta salpicada de un tipo de humor que me encanta: el de las haza?as cotidianas, los silencios tensos y a veces rid?culos, lo que uno quiere ser y lo queconsigue aparentar. Jos? Ram?n descubre que tiene un vecino con un trabajo un tanto rarillo (no todo el mundo se dedica a salvar el mundo) y es fabuloso c?mo este hecho trastoca, m?s bien de dentro hacia afuera, su vida. Y… ?eh! Los autores estar?n firmando ejemplares esta tarde en la Feria del Libro. Caseta 13 (Madrid C?mics) de 19 a 21 h. «Al menos d?jame que te cure esas heridas»
elvecino_baja.jpg