Las dos argentinas

No son «las dos«, en ese sentido que tiene el art?culo determinante, tan poderoso que excluye la posibilidad de otras realidades. No, son s?lo dos de las dos que confronto en mis recuerdos m?s v?vidos de los ?ltimos d?as. La m?s reciente es una de la que reci?n me desperezo, como un sue?o de algo que no es un recuerdo pero que fue tan v?vido que crees haber formado parte de ello. (Una vez le dije a Marzz: yo de peque?a quer?a ser argentina, y ?l grit? agudo, con ese ronroneo delicioso que le muestra -a?n m?s- como un ni?o extasiado). Regreso de la Sala Mirador, donde Psicosis Gonsales ha vuelto con su A pesar de todo, cabaret tanguero as?, como es ella, cuando canta psicosis lo que otros han cantado mil veces, en su boca las palabras llevan otra interpretaci?n. Son m?s perversas, quiz?s. Contra esa madre ramera en colo rojo que es Psicosis mi recuerdo opone un puto Ian McCulloch en azul, que es Cerati, esa otra argentina. El lunes fuimos a su concierto en Arena, gracias a ella yo estaba invitada. Como podr?is leer en su blog, Carolink le entrevist? por tel?fono cumpliendo parte de un sue?o. No s?lo fue el concierto del lunes sino que repiti? al d?a siguiente. Pero a?n falta el encuentro en persona, as? que el sue?o sigue vivo. La ?pica del pop en castellano como s?lo es posible hacerlo con belleza en Hispanoam?rica. Cuando lo intentan en Espa?a da por resultado engrendos como Bunbury. Y all?, en cambio: Soda Stereo, y s?lo es un ejemplo. No conozco a demasiados espa?oles que gusten del pop de all?: se mueren de verg?enza con las letras, les choca la conjunci?n de melod?as y rock, no pueden con la actitud de los que se saben pop stars. Quiz?s all? se lo tienen creido, pero es que nosotros estamos acomplejados.

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