
Esos marineritos perversos: qué buen concierto dieron ayer en el
Nasti The Vanishing. Pensé que sonarían mucho más oscuros y no, fue rock-n-roll y tenían un algo (¿sería el saxo?) que recordaba a algunos grupos No New York pero totalmente actual, nada añejo. Ese toque le recordó a Aldo
Golden Palominos. Y ahora que pienso, un poco a los
Feelies. El batería era grandísimo, la fuerza que tenía, y luego sus sudores bajo el gorro marinero. Ella, apisonando el suelo con su baile desquiciado, mojó más de una vez a las dos primeras filas. Y todo el mundo lo celebró.