Un anexo referente a algo que me había olvidado de contar. Me acordé esta mañana, tras unas escasas cuatro horas y media de sueño. Se trata de la segunda mesa redonda a la que asistí en el Saló. Y ahora me doy cuenta porqué la olvidé mientras vomitaba ayer ese post tan largo que no creo que muchos llegaran a terminar: no hay fotos (y si alguien tiene que mande o cuelgue en Flickr). Se titulaba Críticos que hacen cómics y autores de cómic que critican: el límite de la presunción de inocencia. Para mí fue la más entretenida. Contaba con la presencia de Ángel de la Calle y Lorenzo Díaz a la derecha, Pere Joan en el centro, junto a Migoya, y Pepo Pérez y Quim Perez (que no son hermanos) a la izquierda. De hecho, Pepo en la extrema izquierda. Doce y media de la mañana y poca gente.


Ángel de la Calle y Lorenzo Díaz defendían una posición que para mí no tiene defensa ni excusa ni interés: la del crítico como publicista, como recomendador. La crítica es un género periódistico y eso es algo que no se tenía nada claro pues usaban «periodístico» como un adjetivo que les daba cierto repelús. Ángel de la Calle se sentía orgulloso de sus papel evangelizador,
léete esto que te va a gustar y Lorenzo Díaz se quejaba de que, al tenerse que pagar él los tebeos para ser reseñador, había terminado por criticar casi únicamente los que él mismo traducía. Lo que llevó la mesa redonda a un punto delirante donde lo único que podías hacer era recostarte en el asiento y soltar unas risitas. Quim Pérez, que estuvo hábil en algunas ocasiones, replicó ese punto indignado.
Supongo que la traducción saldrá bien parada en la crítica o algo así dijo (si me lee que me corrija).


A Hernán le cae bien Pepo (y ya sabemos que a Hernán le caen bien cuatro) porque es un poco como él: no se calla (me refiero a decir lo que haya que decir, no a rajar durante horas). El moderador plantó sobre la mesa el tema de si se puede hacer arte con la crítica, si ésta tiene su valor más allá del hecho informativo. Y ahí se desataron algunas falsas modestias, aplacadas por un Pepo que suelta
sí, que escribes bien, Lorenzo, sí. De la Calle y Díaz se toman la crítica como algo de andar por casa, como si no se pudieran sacar de encima el
si al fin y al cabo, no son más que tebeos y por tanto la crítica de tebeos queda relegada ni ya al academicismo ni al periodismo sino al fanzinismo. Pepo les quiso explicar que la crítica de cómic es crítica, y se rige por las mismas reglas que el resto de crítica, ya sea literaria, cinematográfica, artística… pero el otro sector reaccionó mal y sólo recuerdo a un Lorenzo Díaz diciendo
ah, no sé, tú eres el culto, yo no entiendo de eso.


Si recordáis más cosas de la mesa, refrescadme la memoria. Yo creo que el único ponente que se acercaba más al crítico-autor era Pepo (y aún así, no al 100%, ya que su trabajo
real es otro) y los demás hacían una cosa y otra esporádicamente. Como es el caso de los guiones para Quim Pérez o Lorenzo, las reseñas para Pera Joan o el trabajo de autor de Ángel de la Calle, que sí es más importante pero bueno… a fin de cuentas él es un publicista, según su propia definición. Las imágenes, estupendas, son de
Manuel Bartual. Gracias, Manuel, estupendo.