We used to be friends, a lot time ago

Atrincherada en casa el mundo parece más confortable. Las calefacciones encendidas, ropa tendida en el pasillo desprendiendo un agradable aroma a suavizante hipodérmico marca Consumer, saltando a capricho por el iTunes, vaciando una excelente botella denominación de origen Cariñena con sabor a cereza y recuerdos a teja. Un malentendido me dejó sin entrada para ver a The Strokes ayer. Mañana los entrevisto de nuevo. Si queréis, después os cuento qué piensan ellos de todo este asunto de los conciertos secretos. O mejor lo leeis en el Go el mes que viene.

Diciembre está siendo tan intenso en conciertos como noviembre y me pregunto si algún día a la gente se le acabará el dinero para comprar tantas entradas, los promotores quebrarán o el interés general se volverá hacia, qué se yo, las presentaciones secretas en entornos de realidad virtual altamente sofisticada de nuevos videojuegos, con entradas alcanzando los cien euros. En la oficina viví una pequeña psicosis en O. y A. concerniente a sus planes para comprar la entrada para los Rolling Stones. Yo casi reviento de alegría al hacerse pública la confirmación de Depeche Mode como cabeza de cartel para el próximo Benicàssim, luego todo este asunto de The Strokes, el concierto de Piano Magic y, para rizar el rizo, un flyer a la salida de El Sol con el anuncio del inminente concierto de The Montgolfier Brothers en Madrid el 21 de enero en el Café de la Palma (21:30, 11 anticipada, 15 taquilla). En algún sueño Glen, Quigley, Mark, Otto, Dave, Martin… son miembros de una misma banda, una especie de multitudinaria orquesta sinfónica que se coloca en círculo a mi alrededor, sobre un piso de parquet y tubos de calefacción bajo la madera, interpretando música para mí. ¿Por qué no voy a soñar eso? Otros sueñan que les persiguen. También tengo derecho a llamar la atención en mis sueños. Este debía haber sido un fin de semana para recabar ideas. Ideas para la reunión del 20. Ideas para darle un argumento a lo que es sólo una reflexión. Ideas que me saquen otras ideas de la cabeza. Ideas que hagan de mi casa un lugar confortable y mi cuerpo un lugar habitable. Ideas para no perder dinero montando conciertos. En cambio, apenas ha sido así. He visto varios capítulos de Veronica Mars (de ahí el título del post, tampoco me quiero hacer la interesante), he actualizado la web (por llamarla de alguna manera) de Music Non-Stop con las nuevas fechas, he terminado el Scott McCloud y he pasado horas, muchas horas, bajo mi edredón nuevo, que es el lugar más confortable, cálido y seguro que me puedo permitir, dadas las circunstancias. Qué puta mierda las circunstancias.