Se agota, y no puedes hacer nada por remediarlo

Aquí estamos, con el tradicional último post del año. Me gustaría pedir disculpas a los que me han pedido listas (de uno u otro tipo) de lo más destacado del año 2005, y que no he sido capaz de elaborar ninguna. De golpe, el año se vuelve una nebulosa, y me pregunto qué he escuchado, qué he leído, qué he hecho, que no me acuerdo de nada y menos aún discernir si era bueno o malo. Qué extraño año ha sido este. Por primera vez y desde agosto de 2002 hubo un mes (septiembre) en el que no escribí absolutamente nada en estas páginas en blanco que, por unas semanas, se quedaron a oscuras por culpa de un apagón burro e intencionado. Recuerdo que empecé el año cerrando Trama. Muy mal presagio. En general y hasta septiembre el año sólo pudo ir a peor. Después llegaron cambios laborales que parecían una prescripción médica (Dr. Moreno, Dr. Puik). Abandoné por el camino la vida de freelance, terminé de ver Buffy, arrancó Music Non-Stop, hice mi último Fiber, cumplí 30 años, compré discos el último día de vida de Madrid Rock, recogimos el premio del público a la mejor revista sobre cómic en el Saló, copyfighteamos, Flickr a lo bestia, un Experimentaclub que me hizo sentir en familia, los podcast, el fin de El Último Baile… Y me ví cara a cara con mi sombra, descubrí a Hues, y después de meses de roce conocí a Valentín primero y a Valentina después, rechacé una bolsa llena de cosas rojas, hubo quien no entiendo ni comprendió lo que me pasó en verano y hubo quien tuvo paciencia infinita. Y, casi acabando el año, me dieron besos de mariposa. En resumen, un año de contrastes tan grandes que sólo se entiende que haya sobrevivido a él apreciando la gravedad de las secuelas. ¿La verdad? Espero un año 2006 bien diferente o el paciente no se recuperará adecuadamente. Mientras tanto, Necesita Mejorar.

Hola chata