Recientes acontecimientos de mi vida me reafirman en la sospecha que vengo arrastrando sobre la forma en la que el dibujante decidió esquematizar mi trayectoria. Digo yo que tendría días vagos donde la única comunicación entre dos puntos sería la línea recta. Pero la mañana que el delineante trazó la mía se encontraba juguetón; sin olvidar jamás su espíritu racionalista. Y dijo: la distancia más apasionante entre este punto hoy y este punto pasado mañana es la que va a recorrer esta chica llamada Elena, como el detergente, alejándose en curva, recreando una circunferencia y volviendo al mismo valor del eje de abcisas con un incremento porcentual valuable en el eje de ordenadas. Es decir: volverás al lugar del que partiste sin dejar de avanzar jamás y sorprendiéndote siempre por ello.
