Últimamente las estaciones tratan de zafarse de su definición y vivimos veranos primaverales y primaveras invernales comentándolo por teléfono y quejándonos en los bares. Pero poco, ya que nos vemos obligados a dejar pronto de lado el alarmismo medioambiental una vez que ya la conversación ha entrado en calor, bastante tenemos con problemas más inmediatos como sobrevivir a tal o cual enfermedad, o procurar acostarnos cada noche (o aspirando a que sean al menos cinco de cada siete) acariciando cierto regocijo de felicidad que nos ayude a salir del edredón a la mañana siguiente. He ido perdiendo el romanticismo meteorológico que con tanto amor cultivaba en la adolescencia (me tendrías que haber visto frente a las olas del mar encrespado en Punta Herminia, bajo el orballo húmero y afilado, leyendo a Baudelaire sin paraguas ni capucha) en favor de un cuerpo inestable que se rebela contra el frío, que baja la guardia en las estaciones frías y se deja atacar en sus puntos débiles. Y yo, no muy fuerte de por sí, soy incapaz de arrastrar estos kilos de carne y hueso con cierta dignidad emocional. En resumen: caigo rodando y de muy feas maneras. Pero comenzó con fuerza la temporada de conciertos y ahí estoy, yendo a todo lo que puedo y debo. Lo pasé bien en Radio 4, mal en Gustavo Cerati, bien en And One, mal en Ed Harcourt, bien en Isan, bien en Tiger Lillies, bien en !Distain, bien en Client, mal en In Strict Confidence, bien en Whitehouse, bien en Carter Tutti, bien en Dominique A, bien en Liars… el saldo parece que se queda en positivo. Lo mejor de todo fue seguro ver a Tiger Lillies con la obra The Little Match Girl; escucho el disco y lo recuerdo vívidamente y aún me estremezco. Y, bueno, las noches de Transmission son muy especiales, en algunas lo paso tan bien… como en ningún otro club en Madrid. Este último jueves, con la sesión de Javi Pulido, fue todo muy especial. Acabo esta miscelánea de hoy anunciando que el 16 de noviembre voy a asaltar la noche madrileña pinchando para gente diferente, música distinta y en dos sitios no demasiado lejanos… no a la misma hora, claro. Podéis hacer doblete como yo o escoger la sesión que más os apetezca: De 22:30 a 0:00 en Plan X (Tupperware): punk, new rock y spanking new music. De 2:00 a 4:00 en Transmission (Ya-sta): post punk, after post, electronic dark wave, synthpop, spanking new music. Lo de siempre, vamos. Sólo espero que no llueva para que no se me rice el flequillo cuando vaya de Corredera Baja a Valverde, haciendo parada en Marqués de Santa Ana (Oui) para decir hola en la fiesta Vuélvete Underground. Madrid Reconstrucción Otra Vez.
Reconstrucción
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