Me había desacostumbrado a coincidir con alguien en el lavabo durante el cepillado de dientes. Aunque intentes llevarlo de una manera natural no deja de ser una situación de comedia, absurda, un poco embarazosa, como los viajes en ascensor. Desde que como en la oficina (para ahorrar tiempo, estrés y viajes de Metro) la casualidad o la coincidencia me obligan a compartir -también allí- espejo con alguna otra chica. En realidad no hace falta mirarse así que me puedo dar ua vuelta por la reducida antesala a los váteres con el cepillo en la boca examinando con aire crítico los azulejos. A veces siento que existe una competición, cuando te lavas los dientes con otro o, mejor, contra otro. El que más aguante es el que gana la batalla contra la caries, el otro es un guarro. Bueno, me aburre cepillarme así que siempre pierdo. No obstante, creo que no he alcanzado la suficiente intimidad con las chicas de la oficina como para compartir la higiene dental y quedarme tan pancha, como si nada hubiera ocurrido. Oye, me has visto escupir en el lavabo… vamos a tener que replanteanos nuestra relación.
Prolongando el topic: Vuelvo a recomendar, para los nuevos, nuestro suculento grupo de cuartos de baño, ¡mucho más que sanitarios! Ya somos 71 «visitantes», abierto desde mayo de 2005.
¿Y tú qué pasta usas?
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