Es como una anticipación torpemente escrita en el guión de un telefilme. Esta mañana, en mi barrio de infancia y adolescencia, donde vive mi madre y donde estoy durmiendo durante esta semana, me encuentro, de camino al metro, al VJ de MTV, Guillem Caballé, presentador de Kabuki. Nunca me he encontrado a este hombre por la calle, jamás, salvo hoy, 1 de marzo, último día de emisión del programa que presenta, Kabuki. Nos hemos saludado cortesmente al cruzar un paso de cebra en sentidos opuestos. Imaginé que nuestros días iban a ser también muy opuestos. Kabuki (junto con las listas, la única producción propia de la cadena) se escurre entre los huecos de la rejilla que dibuja la programación diaria del canal. Desaparece, dejando tiempo, recursos y espacio para lo que sea que esté por venir. Algo más sobre el tema en el blog que escribimos en la redacción.
Los últimos días de un programa de televisión
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