Mi m?vil se ha quedado ciego:

Mi m?vil se ha quedado ciego:

En las ?ltimas dos semanas vengo d?ndole vueltas a una idea que se avalanz? sobre m? en la calle, caminando aterida y contracturada bajo mi abrigo, por la acera de la calle Francisco Silvela, ya oscurecida. Llega un momento en el que empiezas a aceptar la muerte como algo que sucede a tu alrededor, y seg?n creces, con una mayor frecuencia. En los ?ltimos a?os se han ido yendo algunas personas y eso me ha ayudado a aceptar la p?rdida con cierta naturalidad. Pero sobre todo a compender la pena de las personas que se quedan sin la compa??a de los que amaron o le dieron la vida. Por eso, en esos momentos, s? lo que debo hacer porque s? lo que quise para m?. Ayer pas? unas horas en un improvisado tanatorio en la planta s?tano de una residencia geri?trica. Quiz? no era una sala tan improvisada, probablemente llevaran tiempo d?ndole ese uso funeral pero, no obstante, no dejaba de desconcertarme el encontrar una ?nica habitaci?n fr?a y contigua al parking, sin ventilaci?n ni f?cil acceso. Ayer supe lo que deb?a hacer. He comprendido la muerte de los otros y, con mi vista corta, asum? que ya aceptaba la muerte. Ahora s? que me estaba equivocando: cuanto m?s admito que los otros pueden morirse, m?s niego que alg?n d?a yo tambi?n. El pavor a mi propia muerte est? m?s activo y presente que nunca. Cuanto m?s mayor me hago, menos motivos encuentro para irme de aqu?. Cuanta menos vida me queda, m?s larga es la lista de cosas por hacer. Pesa tanto todo lo que a?n no he conseguido quitarme de dentro, extirparme, que me aterra pensar que tuviera que hacer un tr?nsito as? con semejante equipaje.
Acaban de pasar por aqu?, como ya lo hicieron el a?o pasado.


Canta Loud en una de sus mejores canciones: Ni un sólo día más, mañana me planto. No doy ni un paso atras, sé que aguantaré esta vez. Y aunque me harté de hablar y de repetirlo, pasaron meses y algún año también. Y es que aunque yo, me niegue a reconocerlo, no soy feliz, no sé por donde empezar. Esta no es sólo una de mis canciones favoritas de Loud, o la canción que marca un punto y a parte en la manera de componer de Fran, es también la canción para el día de hoy, el último día del año 2004. Un mojón en estas Navidades que no siento, un letrero luminoso parecido a esos que ahora en las autopistas te dicen que 72 personas murieron este mismo fin de semana hace un año. No sé muy bien qué hacer con las horas que le quedan a este día. En cambio, tengo algunas tareas: he de vestirme, meter en una bolsa algunas de las cosas que voy a llevar a casa de Sara, donde vamos a celebrar la cena de Nochevieja, la primera vez en mi vida entre amigos y no entre familia. Estarán Maxi, Aldo, Héctor, Tanis, Darío y algunas personas más. Después, todos iremos al Radar, el único bar en Madrid donde querría pasar una Nochevieja. Allí nos encontraremos con Rosario y mucha más gente. Será bonito, lo sé. Pero sólo si consigo sentirlo. Darme cuenta de que está sucediendo, tal y como ocurrían antes las cosas.

Frank Grimes y Vidal Romero. (Todo un cl?sico). 
Gilbert Huph y Jordi Sevilla. (No s?, no s?).

Esta es una entrada que lleva pendiente mucho tiempo. Tanto es literalmente as? que si hurgo entre los drafts que dej? tirados en la anterior administraci?n de The Last Dance, encontrar?a un primer boceto de esto que me dispongo a escribir. Todo comenz? hace un a?o, cuando tuve por primera vez al alcance de la mano uno de esos frikis con p?ster enmarcado en el sal?n, merchandising, gu?as y guiones de una serie de la que yo no habr?a visto m?s de seis o siete episodios emitidos en televisi?n, sin constancia ni entusiasmo: Buffy cazavampiros. Hoy, aquello que v? es s?lo una an?cdota, archivado en la categor?a «Nos cruzamos varias veces en la cola del pan antes de conocernos». La serie ante la que he ca?do rendida se llama Buffy The Vampire Slayer y es la mejor serie que he visto en mi vida. Y la culpa es de ese tipo rarito, el de los posters, Anya con disfraz de conejito y todas las temporadas de la serie en DVD, as? como las de Angel. ?l se llama Manuel Bartual (conocido de muchos) y no le pienso linkar hasta que no haga algo con su punto com. Le debo mucho. No s?lo le estoy muy agradecida sino que adem?s me ha hecho el regalo perfecto. Moriros de envidia, ni?as:


No s? si os ocurre lo mismo. Cuando siento esa extra?eza, esa incomodidad de que las cosas van mal, busco algo que me haga sentir como en casa, aunque ya est? en casa. A menudo suelo buscar un disco que nunca encuentro, no s? cu?l es, pero s? que es uno que conocer? tan perfectamente que me har? sentir bien. Hace un rato me he tumbado en el sof? de mi casa, que no est? muy fr?a pero s? muy silenciosa. Me he arropado con la manta de cuadros azules y negros que me regal? V?ctor, he preparado una manzanilla en la taza de Pet Shop Boys que compr? Banessa despu?s del concierto en Barcelona de la gira Nightlife. Son mis cosas. Y normalmente me hacen sentir bien. Pero hoy estoy inquieta. He masticado dos comprimidos de Aerored (consecuencias de la cena de ayer y la comida de hoy, demasiada comida en tan poco espacio de tiempo) y he puesto en el DVD el segundo cap?tulo de la tercera temporada de Los Soprano. Al terminar, he venido aqu? y he buscado ese disco. Lo m?s parecido que he encontrado ha sido Viva Hate. Me he sentado frente a la pantalla y he abierto la administraci?n; algo con lo que llevaba fantaseando horas.

