


En la recta final de TRAMA 41 (TRM 41) apareci?, triunfante, mi torpeza. Nunca se va, siempre latente, apostada detr?s de una esquina para hacerme tropezar con un se?or, debajo de la arruga de una alfombra para que protagonice el n?mero c?mico, en la pastilla escurridiza de jab?n, en la copa en el fregadero, en los libros mal puestos en la tienda. El otro d?a mi amiguita me esperaba en el contorno de mi ibook, exactamente en la curva izquierda del monitor abierto, la concha, que la llaman en la tienda, la sandwichera, que la llamamos nosotros. Ella me esperaba en la curva y yo me dirig?a a su encuentro con una taza -?la de Buffy?, ?la de Psicosis?- de leche con Nesquick en la mano. Como resultado de la colisi?n creo una marejadilla dentro de la taza, agarrada por el asa, que empapa el teclado y filtra el Nesquick hacia abajo. Pocas veces he recorrido con tanta rapidez la distancia entre el estudio y el rollo de papel higi?nico. Desconecto. Desenchufo. Seco con cuidado. Hay leche marr?n por todas partes, incluso dentro del altavoz. Poco a poco el ibook ha ido recobrando sus funciones vitales, todas menos una que ahora me parece esencial. Desde que dej? de jugr al Intelec hbi olvidado que hb? tnts plbrs con «a» en cstellno. Y en mi tecldo y no existe, a no ser que coja una de alg?n sitio y despu?s la pegue en todas las ausencias que dejo ahora al escribir.


Digamos que no es hablar, y mucho menos conversar. Es unidireccional, como los mon?logos, pero t? eres el ?nico que habla y el ?nico que escucha. Tampoco es exactamente como los locos de la calle, que se enfadan con el aire y explican su vida a alguien ausente. Para hacer esto que yo digo has de estar algo m?s cuerdo -pero comprender? si no demasiado- y realizar alguna actividad con la otra persona que no requiera toda tu atenci?n intelectual. Puede ser un trabajo mec?nico (enrollar una madeja de lana, doblar una s?bana entre ambos, hacer una cadena de transporte de bultos o besar y abrazar al mismo tiempo o una cosa seguida de la otra) o un comp?s de espera, un comp?s en silencio, de hecho, m?s bien un buen n?mero de compases en silencio que te permitan decir todo lo que quieres sacarte de dentro, sin sac?rtelo de dento. Es lapso puede transcurrir en un ascensor, un autob?s, la salita del m?dico o la ma?ana, haci?ndote la dormda en el lado derecho de la cama. Entonces comienzas a hablar, pero repito, los labios siguen juntos y la garganta muda. Y le miras como cuando la mirada es acompa?amiento del discurso. O quiz?s no le est?s mirando, lo ?nico importante es que la otra persona est? callada. Tiene que haber silencio. Aunque se permite que suene una canci?n de fondo. En el cerebro escuchas tu propia voz, resuena ah? dentro, no te comes ninguna palabra, no resumes ninguna idea. Todo debe aparentar real, debe sonar real. En esos momentos digo todo lo que callo y tambi?n todo lo que no s? expresar. Tambi?n, las m?s de las veces, lo que oculto para no parecer tonta, loca o incomprensible.
Yo no ten?a mucha idea de qui?n era Dar?o Adanti hasta que Nacho Casanova me regal? La ballena tatuada en un Sal?n del C?mic. Los dibujos me sonaban, el nombre tambi?n, pero como tantas otras veces en ese lodazal que es mi memoria, los datos no se hab?an quedado fijados.


Ya no posteo con la frecuencia de antes, ni con los topics de antes. No es que tema no ser ya la de antes. Pero quiz?s hay un yo que va m?s deprisa que este yo. Nos nos alcanzamos la una a la otra. No nos ponemos de acuerdo. Ya no hacemos planes juntas ni ponemos en marcha proyectos. Alguien le dio al fastforward en el reproductor de la vida que vivo y soy incapaz de leer tan deprisa los subt?tulos. Este va a ser uno de esos post mutantes (esta expresi?n, que he usado unas cuantas veces, se la rob? a Nico, cuyo blog echo much?simo de menos), que van creciendo y reescribi?ndose a lo largo del d?a. Usar? los diez minutos que quedan hasta las 3 para contar algunas cosas, en ese momento me levantar? y dejar? la oficina para ir a la cocina a prepararme la comida.




No son «las dos«, en ese sentido que tiene el art?culo determinante, tan poderoso que excluye la posibilidad de otras realidades. No, son s?lo dos de las dos que confronto en mis recuerdos m?s v?vidos de los ?ltimos d?as. La m?s reciente es una de la que reci?n me desperezo, como un sue?o de algo que no es un recuerdo pero que fue tan v?vido que crees haber formado parte de ello. (Una vez le dije a Marzz: yo de peque?a quer?a ser argentina, y ?l grit? agudo, con ese ronroneo delicioso que le muestra -a?n m?s- como un ni?o extasiado). Regreso de la Sala Mirador, donde Psicosis Gonsales ha vuelto con su A pesar de todo, cabaret tanguero as?, como es ella, cuando canta psicosis lo que otros han cantado mil veces, en su boca las palabras llevan otra interpretaci?n. Son m?s perversas, quiz?s. Contra esa madre ramera en colo rojo que es Psicosis mi recuerdo opone un puto Ian McCulloch en azul, que es Cerati, esa otra argentina. El lunes fuimos a su concierto en Arena, gracias a ella yo estaba invitada. Como podr?is leer en su blog, Carolink le entrevist? por tel?fono cumpliendo parte de un sue?o. No s?lo fue el concierto del lunes sino que repiti? al d?a siguiente. Pero a?n falta el encuentro en persona, as? que el sue?o sigue vivo. La ?pica del pop en castellano como s?lo es posible hacerlo con belleza en Hispanoam?rica. Cuando lo intentan en Espa?a da por resultado engrendos como Bunbury. Y all?, en cambio: Soda Stereo, y s?lo es un ejemplo. No conozco a demasiados espa?oles que gusten del pop de all?: se mueren de verg?enza con las letras, les choca la conjunci?n de melod?as y rock, no pueden con la actitud de los que se saben pop stars. Quiz?s all? se lo tienen creido, pero es que nosotros estamos acomplejados.

El servicio de alertas de Google News es un buen invento. Tengo dos, una para «FIB» y otra para «c?mic». El problema con la primera es que me harto de leer titulares sobre la Federaci?n Internacional de Boxeo cuando estamos fuera de temporada. Pero a veces, entre los triunfos de Eric Morel, encuentro sorpresas. Mirad de lo que me he enterado hoy gracias a Mediterr?neo: Mor?n y Llorca acuerdan que el pr?ximo FIB se pase a julio El Festival Internacional de Benic?ssim (FIB) se trasladar? al mes de julio, seg?n anunciaron ayer el alcalde de la poblaci?n, Manuel Llorca, y el organizador del certamen, Miguel Mor?n, tras su reuni?n ayer en el consistorio. Otro acuerdo versa sobre la firma de un convenio por cuatro a?os y no como hasta ahora, que se renovaba anualmente. Las fechas exactas de celebraci?n dependen de la organizaci?n del FIB, quien demand? ampliar la zona de acampada en el mismo emplazamiento, una petici?n que confirm? Llorca. Mor?n tambi?n solicit? «la creaci?n de infraestructuras fijas en la zona del FIB para usar como sala de prensa, vestuarios, etc.». Al respecto, Llorca mostr? su predisposici?n a estas inversiones, de acuerdo con las previsiones de ubicar naves en la citada Ciudad del Ocio, pero matiz? que este proyecto est? a?n supeditado al proyecto de desdoblamiento de la carretera N-340. La mutua promoci?n del FIB y la ciudad de Benic?ssim, en el entorno europeo a trav?s del festival y, por parte del municipio, v?a el Plan de Excelencia Tur?stica, fue otro de los acuerdos. En este sentido, Llorca afirm?: «Queremos que el FIB sea un punto de referencia de Benic?ssim». Asimismo, Llorca record? que «hay dos cuestiones muy importantes ligadas al FIB: la Ciudad del Ocio y el aeropuerto». Respecto a esta infraestructura, Llorca coment? que facilitar?a la llegada de artistas, equipos y asistentes.
Por fin se hace p?blico. Y al dise?o, Juan Antonio ?lvarez, el creador gr?fico de Fiber y todos los producots orangeworld (Suite, Self, Dinamo, Monza, Ultrapop…): El 21 de Octubre se cumple el treinta aniversario de la aparici?n del n?mero 1. Aprovechando la ocasi?n, algunos fundadores de la revista junto a colaboradores y amigos hemos decidido publicar un n?mero especial que encontrar?s en los kioscos a partir del 19. El n?mero contiene un Facs?mil que reproduce los seis primeros n?meros, editados en 1974-75, con algunas de las ideas que incendiaron los setenta. Y la nueva revista trimestral elAjo, el relevo generacional de AJOBLANCO, creada en un taller innovador de escritores y dibujantes.elAjo inaugura un nuevo estilo de revista sat?rica, radical, independiente y contra el sabor a mentira. El tema de este primer n?mero es SOMOS PROPAGANDA y no lleva publicidad.