Dos artículos en ADN.es para intentar echar algo de luz sobre el asunto: ¿Crisis, qué crisis? ¡Digitalízense!
Autor: elenac
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30 años echando de menos su bigote
M. Dumont: Dime Wolfie, cariño, ¿tendremos una casa maravillosa? Groucho: Por supuesto, ¿no estarás pensando en mudarte, verdad? M. Dumont: No, pero temo que cuando llevemos un tiempo casados, una hermosa joven aparezca en tu vida y te olvides de mí. Groucho: No seas tonta, te escribiré dos veces por semana. Mañana domingo se hacen 30 años de la muerte de Groucho Marx.
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El ahogo de Elizaveta

En 1775, cuando había cumplido 25 años, Elizaveta Tarakanova murió de tuberculosis mientras el agua inundaba su celda de la fortaleza Peter » Paul, donde había sido encarcelada por Catalina la Grande. La muy perra envió a Orlov para que la sedujera y la trajera presa, ya que la Tarakanova optaba al trono de Rusia, como princesa que era. Ramon J. Sender la convirtió en su personaje de Las Criaturas Saturnianas. Sender es, también, un escritor maldito. Comunista, exiliado, poco leído, mal tratado. En 2007 se han cumplido 25 años de su muerte, por lo que Visor reedita esta obra, intentando hacerle algo de justicia. La pintura es Princess Tarakanova, in the Petropavlovsk Fortress at the Time of the Flood (1864, Tretyakov Gallery). De Konstantin Flavitsky.
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Mi teleseguimiento del Viñetas
Un error de cálculo con mis vacaciones ha ubicado la semana de permiso justo antes del salón coruñés. A pesar de ello, no he querido dejar de escribir casi como si estuviera allí, y he publicado lo siguiente en ADN.es (gracias a todos los que me han atendido por teléfono y por email): Un salón del cómic con vistas al Atlántico (la previa) La historia del primer dibujante japonés cuyos personajes no volaban (un perfil de Yoshihiro Tatsumi) Se inspira en sus sueños para crear Bone (entrevista con Jeff Smith) Y además, en ADN.es: Tim Sale defiende que otros cómics lleguen al cine además de los superhéroes El empuje para los autores gallegos del Premio Castelao Mortadelo cumple los 50 con fiesta en la viñeta española (las novedades de las editoriales de cómic para otoño)
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¡Es que no se necesitan más!
Este chiste de Mauro tiene ya 8 días y lo habrá visto todo el mundo, pero por si acaso alguien anda tan ocupado como yo, aquí lo pego. En homenaje a Juanjo el Rápido, que no puede soportar mi manía de no darle más de 10 segundos de oportunidad a una canción que no me gusta.

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No vale
Tengo unos cuantos posts sin escribir. De esos, probablemente, que dejan de merecer la pena. Aun así, los acariciaré desde algún rincón con pelusas de mi memoria hasta que los desmemorie. He vuelto de Coruña con más fotos para la colección Reivindicando Monte Alto, que
subiré esta noche o si no mañanaestoy subiendo. Dentro de diez minutos van a poner el especial Benicàssim20072006 en MTV TWO, así que si alguien lee esto a tiempo y dispone de la cadena, recomiendo se cambie el ordenador por el televisor durante una hora. El especial de este año lo estrenan el próximo sábado 17 a las 22:00 hora Madrid. Mi madre lo dice siempre: «Cuidado con el verano que se mueren los viejos». Esto lo conté en la redacción el otro día y me miraron con esa cara que mezcla horror con incredulidad y una pizca de pero qué tipo de madre tienes. Y yo digo: una de ese tipo de madres que tienen razón. Los últimos días antes de irme de vacaciones nos los pasamos hablando de cineastas muertos (primero Bergman, luego Antonioni). Pavarotti está que parece que se nos va y por ahí ya resuenan macabramente un par de nombres «moribles» que me niego a pronunciar porque, como decía Ruth, las cosas malas las atraes si las dices. Pero Tony Wilson no era viejo. Y esa es la noticia que me encuentro en el correo, me manda el link Carlos.
En la foto: Peter Saville, Tony Wilson y Alan Erasmus, de izquierda a derecha. Tenía 57 años y ha fallecido de un ataque al corazón, padeciendo cáncer de riñón. Hacía programas de televisión, escribía, creó el sello Factory, abrió el club The Haçienda… resulta obvio decir que ha sido uno de mis referentes desde siempre, aunque si me lo callo reviento. Todos hemos querido hacer un sello como Factory pero siempre te faltan dos cosas (o una de las dos): un Peter Saville y un Joy Division. A Ivo Watts-Russell sí le salió bien porque tuvo su Peter Saville (Vaughan Oliver) y su Joy Division (Cocteau Twins; a riesgo de que me escupan los que pondrían en este paréntesis a los Pixies). E incluso podríamos decir que másssomenoss a Daniel Miller también si aceptáramos que Anton Corbijn es su Peter Saville y Depeche Mode, ahí sin duda alguna, su Joy Division. Hablando de Corbijn, lo segundo que he pensado es si Tony Wilson llegó a ver, o si quiso ver, antes de morir, la película Control. No lo sé pero, si supiera que voy a morir, ¿querría enturbiar los recuerdos con una recreación de ficción? Quizás no. Le habían diagnosticado la enfermedad y fue operado fallidamente el año pasado. Los médicos le recomendaron un tratamiento médico que costaba 5.170 / al mes pero la seguridad social no lo costeaba y él no tenía dinero para pagarlo. Miembros de grupos, entre ellos Happy Mondays, recogieron fondos para ayudarle. Wilson dijo: «When they said I would have to pay £3,500 for the drugs each month, I thought where am I going to find the money? I-m the one person in this industry who famously has never made any money. I used to say some people make money and some make history – which is very funny until you find you can-t afford to keep yourself alive. I-ve never paid for private health care because I-m a socialist. Now I find you can get tummy tucks and cosmetic surgery on the NHS but not the drugs I need to stay alive. It is a scandal». [youtube BFndQ379ICw] [tags]Tony Wilson, Factory[/tags] -
Brumas tras el faro
Desde el fin de la tierra se viven las noticias con amortiguación. Leo que se ha muerto Lee Hazleewood y estoy segura de que dentro de unas semanas dudaré de ello, pues la noticia pasará a algún lugar brumoso de la memoria, entre la realidad y la irrealidad. Escucho sobre el incendio en Cinecittá y me resulta difícil de creer, un eco ardiente que llega desde la ficción, tan difícil de ubicar en la memoria como lo es distinguir un sueño de la duermevela.