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  • Stroke my peaches (or forget my bush)

    Un párrafo de la entrevista a Peaches, de próxima aparición en Go a cuento de su nuevo disco Impeach My Bush: A Peaches no le importó mi proposición y con un gesto que decía ‘adelante’, me levanté de la silla para sentarme en el suelo, relajando –es un decir- también mi codo sobre el sofá y observando su maquillaje muy de cerca, en un plano ligeramente contrapicado. Ahora te escucho mejor. «Creo que la gente debería escuchar lo que tengo que decir, les haría pensar. No siento el deber de estar en el underground. Estaría bien que me escucharan muchos porque mi música cuestiona la autoridad, los roles de poder y los roles sexuales que jugamos entre hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres. La gente se unifica en grupos más grandes según cómo que se ven así mismos y así es como se forman los grupos de opinión. De esa forma no cuestionas las cosas, te dejas llevar por la multitud y no usas tu propio cerebro». Dadme fuerzas, que tengo que terminarla esta noche (Manu, que sí).

    De zombie_eater en Flickr
    Update. Son las cuatro. Me contradigo: tendré que acabarlo mañana. ¡Awgh! Me voy a dormir, reviviendo los nervios de las noches de reyes. Esperando con ganas que amanezca.

  • Aquí huele a chancho

    Pignoise para MTV
    Primera misión del día: cumplida. Los pintores tenían razón: el cantante era depechero hasta que, me dijo, descubrió a Nirvana. Y yo que pensaba que estas cosas sucedían en sentido contrario.

  • Tinto de verano

    Es sábado, rozamos el mediodía español (es decir, las dos de la tarde) y hace un bochorno agradable dentro de mi casa. Escucho un disco muy poco apropiado para estas horas (Absinthe de Marc Almond) mientras tonteo mirando fotos en Flickr y cogiendo ganas para escribir la entrevista que le hice a Peaches hace un par de meses. Su disco (que me encanta) Impeach My Bush sale este lunes 10 de julio y en Go quieren ya la entrevista. La próxima semana me espera un cócktail musical que, si ahora se me antoja divertido, apuesto a que el lunes lo veré más que indigesto. El martes por la tarde entrevisto a Pignoise y por la noche me tiro al foso de Las Ventas para tocarles las zapatillas a El Canto del Loco. Prmer grupo español en llenar ese recinto tres noches seguidas. Como mola. El fin de semana llega Summercase, precedido de protestas vecinales y de un chiste que se ha convertido en un clásico «¿seguro que este cartel no es de 1996?». New Order, Happy Mondays, Primal Scream, Massive Attack…

    New Order New Order o tres tipos aburridos esperando el autobús
    Tengo ganas, pero también tengo susto. De New Order me espero lo peor (aunque será mi primera vez y en esas turbadoras experiencias puede dar igual cómo salga ya que, en mi caso, que soy bastante impresionable, supera la emoción del sentirles tan cerca. Constatar que existen de verdad. Ya llegará la hora de preguntarse, agravando la voz como Ian Curtis, qué harás cuando la novedad se haya ido. Riot City Blues, el disco de Primal Scream no me gusta, pero eso no quiere decir que el concierto tampoco. Si no intentan ir de americanos y recuperan algo de su violencia anterior, lo disfrutaré. Además, coño, es Bobby Gillespie. El cantante drogado más cool que he visto sobre un escenario. Por cierto, ya está el segundo video, Dolls (Sweet Rock n Roll), lo podéis ver en el enlace que he puesto antes. Alimenticio, nada que ver con Country Girl. Los horarios del Summercase son de locos. El viernes, si quieres ver a New Order, te vas a perder la mitad del concierto de Happy Mondays y la mitad de Primal Scream. No tiene sentido, los fans de Manchester -como concepto- se van a tirar de los pelos. Por suerte, entre ver a Primal Scream y Razorlight tengo excusa para perderme a Keane, is it any wonder? Pero si ves Razorlight, olvídate de Brakes. Ah, y porque a mí no me interesan pero si te gusta todo lo anterior y además Two Gallants y Rufus Wainwright, más vale que tengas amigos con 3G en sus móviles.
    Sparks Sparks
    El sábado coinciden Belle » Sebastian con Sparks (!) y Massive Attack con Maxïmo Park. Y se solpan The Spinto Band, Daft Pank y Sigur Rós. Y habrá quien le cueste elegir entre Fatboy Slim y James Murphy (a mí no) aunque a esas horas tirarán más las tetas que las carretas y el público se entregará a la mejor canción, moviéndose de un lado a otro para ver quién da más. Espero llegar con el cuerpo no muy dañado a las 4:45 porque hay un -featuring- de Princess Superstar, y le tengo simpatía. Cuatro escenarios a la vez y tan poco diferenciados estilísticamente es un verdadero problema. Me agobia tener tanto donde elegir que casi preferiría quedarme en casa.
    Massive Attack
    Pero quiera o no, tendré que sacar las fuerzas de mis recursos personales, cajas secretas con razones peregrinas para motivarme a hacer cosas que me gustan pero que me dan pereza. Por ejemplo… Me gustan mucho Massive Attack. Adoro lo oscuros y perversos que son. 3D (Robert del Naja) está en mi Top 5 de iconos sexuales a pesar de la camisa que llevaba en Benicàssim. Su rostro serio, su gesto ofensivo, su delgadez, la mirada de hielo, su pose al borde del escenario, de brazos cruzados, mirando al frente con la mueca más parecida a una sonrisa que le he visto nunca, disfrutando de la lluvia torrencial que cae sobre nosotros en Festimad.
    Massive Attack

  • ¿Cuánto cuesta The Last Dance?

    Mucho, me cuesta mucho. Entre lo gorda que está y lo floja que soy… Pero ¿cuánto costaría si estuviera en venta?:


    My blog is worth $9,597.18.
    How much is your blog worth?

    ¿Te parece mucho? Bueno, Escolar.net costaría 1,179,324.06 blogodólares.

  • A Gothic Love Song

    Sigo rescatando drafts de la alacena. Este es bastante antiguo, debería haberlo escrito en Barcelona. ¿Os acordáis cuando lo primero que hacía al viajar a otra ciudad era buscar un cibercafé? Pensé que esos tiempos terminarían al comprar el viejo iBook pero finalmente no fue un gran adelanto en cuanto a movilidad. Ahora soy una posteadora burguesa que le da pereza escribir en un teclado que no sea propio o pagar Internet al minuto. Pero ideóloga, más que nada, porque ni siquiera dispongo del equipo necesario. La viaje concha (la zorra de mi iBook, era llamada) pesa, corre con el os 9, es más lenta que una cara B de Bedhead y no le funciona el adaptador USB para wi-fi. Bonita es un rato, eso sí. En fin, me desvío. El título de este post estaba escrito mucho antes que su contenido. Así sucede cuando tienes las palabras claves (o generalmente robas la referencia) y sientes que encaja tan bien con tu vida, con el propósito del escrito, que publicarlo se convierte en una de las prioridades. Pero en mi caso suele suceder que la perfección del titular me impone demasiado respeto y amenaza desafiante: «A que no te escribes un post a mi misma altura ¿eh?». Y los campos, los recuadros de las entrañas de WordPress son campos minados que no te atreves a conquistar, son primeras planas de periódicos compitiendo ferozmente entre ellos. Por ello, y estando yo débil, me apeo de esta locura y ahí se quedan los borradores, un -Title- y apenas tres frases o tres palabras en pending, quizás el link a alguna foto y un apunte mal escrito de algo que no quiero olvidar, una idea mágica para salvar The Last Dance y que, está comprobado, pierde fuelle con el tiempo.

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    El título de la canción de Current 93 –A Gothic Love Song– me mira desde que regresamos de Barcelona para ver a David Tibet y sus peculiares amigos. Fueron dos noches de conciertos y otras dos de regalo para pasearnos por la ciudad, recatando algunos recuerdos y reescribiendo sobre otros. Durante la primera de las noches me sentía alerta, ligera, excitada, fresca, nerviosa, expectante y atractiva. Quería dejarme sorprender y también sorprender. No podía haber mejor contexto que éste para la aparición de Baby Dee. La primera vez que oí hablar de ella fue tarde, muy tarde. Rosario la nombraba siempre con una entonación especial y un suspiro, alargaba la -e- y le brillaban un poco los ojos. Y digo yo que con semejante llamada de atención podría haberme interesado antes. Además de las señales, por eveidentes que sean, suelo necesitar que me paren y me digan ¡¡¡escucha esto!!! Y no sucede demasiado a menudo, no tanto como yo lo hago con los demás. La gente piensa que por trabajar en la industria de la música lo conoces todo. Pero mi mala memoria y mi pésima gestión del tiempo mezclado en cocktail con la facildiad que tengo para obsesionarme juegan en mi contra. Por otro lado llevo haciendo mis deberes mainstream desde septiembre y ahora controlo un poco más el último single de Nelly Furtado (que me mola) y de Christina Aguilera que la última referencia de Output (¡¡con lo que me gusta!!). Ya es triste. En fin, sólo unas semanas antes del concierto, más o menos cuando se anunció el cartelón, conseguí la mitad de -Little Window-. Después, en el viaje a Alicante, él lo tenía en el coche y sonó mucho mucho mucho. El caso es que, volviendo a la noche del 24 de mayo no sabia de Baby Dee todo lo que debería conocer pero sí me sentía absolutamente dispuesta a dejarme seducir por ella. Mucho mejor esto que el conocimiento, sobre todo en el arte. Baby Dee nació en Cleveland hace 53 años. Me entusiasma conocer a gente con más de 40 años que contradicen mi experiencia cercana acerca de ese misterioso paso a la edad adulta que destruye tus sueños, ambiciones, tu personalidad y tu esencia, tu diferencia. Pero Baby Dee se hizo así misma no en Ohio sino en Nueva York. Allí hizo tuvo dos trabajos que ejemplifican bien su ambivalencia: ser directora musical y organista de una iglesia católica en el Bronx y actuar como Biliteral Hermaphrodite en Coney Island. Siendo capaz de comunicarse con los pájaros, escribir de manera tan delicada y sensible tiene a la vez mucho de cabaretera y amante de lo circense. Y adoré eso en ella. En realidad, me he dado cuenta, me cautiva esa doble faz en las personas que conozco y me enamoran. Ya no soporto a los 100% sensibles. Y me irritan las mascaradas sin fin. Baby Dee tuvo dos gestos que me encantaron: la manera de presentar a sus invitados en el escenario de su concierto (sin palabras era un ¡mírenle señores, aqui le tenemos, un gran aplauso, una enorme sonrisa, tachán!!!!) y su despida, al término del concierto de C93, agitando teatralmente las caderas. El show había sido tan tan tan intenso que si no nos hubiera devuelto de esa manera a la realidad, esta habría sido demasiado decepcionante. De alguna manera aquel cuo agitado te pedía que recordaras que esto es espectáculo. Maravilloso espectáculo. Magia, sobrenatural, espectáculo.
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    Por cierto, Agustín de Shangay la entrevistó y Baby Dee ha colgado el PDF aquí. El origen de este -A Gothic Love Song- tenía que ver con Current pero no pude mantenerme en su línea original. Eso es lo que ocurre con todas estos alimentos congelados, en el proceso pierden sus propiedades. Hay, por supuesto, un sentido ambiguo que sí permanece y es válido, tanto para este como para los que están por venir.

  • No estás solo, estás contigo

    Supongo que sí, que algún día este log volverá a tener imagen y me gustará tanto que escribiré posts tontos sólo para arrastraros, vosotros usuarios únicos, a esta página y lucirla, como quien invita al té a sus amistades para presumir de casa bonita. No dejan de suceder cosas y de golpe ya no soy cronista de ninguna. Como si no me interesaran los nuevos MacBooks, ya no fuera a conciertos, no saliera por la noche (ni me encontrase a mis amigos armados con objetivos). Fui a ver a Current 93 en Barcelona y si tuviéramos que medir la importancia de los conciertos por las líneas dedicadas éste tendría menos trascendencia que la Orquesta Yakarta en las Fiestas de Canillejas. En cambio, entró directo a alguna posición indeterminada (me llevaría tiempo reordenar el chart) de mi Top 10 de Esos Grandes Conciertos de Mi Vida. También fui a ver a Nitzer Ebb el 9 de junio y no les fue difícil pegar un par de codazos para hacerse un hueco en esa lista tan elitista.

    Foto es de dgeral encontrada en Flickr.
    Y mis codazos para llegar a primera fila tampoco fueron excesivos. Fue bastante sencillo. Para este tipo de avances es conveniente ser bajita pero, aún así, si el grupo en cuestión no genera fans histéricos, he notado que hay cierto respeto por las primeras filas. Por ejemplo, llegar a la primera línea de Esplendor Geométrico (el viernes 23 de junio dentro del Decibelio; lo siento, no hay fotos), aunque fuera en el costado fue pan comido. A los conciertos se va a ver conciertos, no a ligar, charlar, fumar o cotorrear. Por eso mi posición favorita sigue siendo esa: yo delante, pegadita al grupo. Le contaba a Javi Weas el otro día, hablando de un tema similar, que en el concierto de Solo Los Solo del MetroRock (link a mi crónica) se me acercó un tipo que estaba, como yo, en una abismal primera fila a dos metros del escenario. a pesar de que me dijo «no te estoy entrando ¿eh?», sí que lo hacía cuando su segunda pregunta, después de «no te gustan nada ¿verdad?» fue «¿eres de Madrid?». Como los monosílabos no tenían el suficiente poder de persuasión me giré y le expliqué: «Mira, un concierto es como un cine, si no te guta le película te largas». A lo que el chaval contestó, una vez más con una pregunta: «¿No te molo nada, verdad?». Puse mi cara de perro y se fue a buscar otra presa.
    Primera fila Macaco, MetroRock
    En fin. Este era un de esos post que se habían quedado a medias. No es que lo haya exprimido mucho, pero al menos asoma la colita. Después de varias horas cocinando, limpiando la casa, hablando por teléfono y mirándome con preocupación una barriga excepcionalmente hinchada, es demasiado para las tres menos diez de la noche. Hoy no dormiré mucho. Y mañana tampoco, probablemente. Mañana jueves pincha Aldo (Linares) en el Transmission y el viernes lo hace en Barbarella. Además, mañana es la segunda fiesta Vuélvete Underground de las Machines Désiderantes que esta vez espero no perderme.
    Un bon voyage a Manuel, Óscar y Chuso que se van a París, Francia. Algún día yo también viajaré hasta allí, por primera vez, en calesa y, quizás, del brazo de un lord. Mientras, se siguen confirmando grupos para Paredes de Coura, Portugal, donde sí que iré. Lo último es Gang Of Four (además de Bauhaus, Morrissey, Yeah Yeah Yeahs, !!!…). Oh Yeah! Yeah! Yeah! Una vez más y ante mi falta de imaginación en el momento «pon un title aqui, Elena», le robo el asunto a Décima Víctima.