Blog

  • No hay apartes

    Una preciosa tormenta eléctrica de verano ha agujereado Madrid esta noche. He visto Zodiac en el salón mientras llovía. Una riada de coches descendíamos San Bernardo abajo y pasó, como una rama, Rubén Lardín. Una grúa quitó mi coche de encima de una raya amarilla hace una semana. Dos días después quitamos unas rayas amarillas de la portada de un tebeo edición no venal. Me dicen que me van a llamar y no me llaman. Busco el número 194 de la calle Bravo Murillo y no lo veo, me lo paso. Me preocupa llevar la falda tan corta. Descubro en la tele que tengo ojeras, mala cara y edad. Voy dos veces a nadar y me canso. El vientre viene y va. Los tests dan negativo. Me señalan con una uña esmaltada antes y después de mi humillación. Cuento la misma historia dos veces porque no me importa el alzhéimer y además me reconozco en él. Me duele la parte de la derecha. Le reconozco en una foto y me doy pena por no recordar su nombre. Me olvido de la palabra transgénico tras haberla dicho diez segundos antes. Pago la multa sin preguntar cuánto. Pago la comida sin preguntar cuánto. Me pregunto si Óscar me invitaría a su casa. Dan de Sheffield lleva mi caso, hablo con él por email mientras me pregunto cómo será, qué cara tiene, si tiene hijos y cómo es su casa. Le pego una bronca a la niña por comer un gusanito del suelo. Organizo una cita con Octave. Pongo canciones italianas. Me hago mi flyer. Devuelvo libros. No hago la declaración de la renta. Un día fui a la Central y me compré un montón de libros que quería leer, resulta que uno de ellos ya lo tenía. Voy a ver a Hurts y todo es fascinación. Me quedo con un set list, tú te quedas con el otro. Le digo que tocan Hurts y me dice que no le gustan: no tiene sentido. Me inclino al bordear en moto la Puerta de Alcalá, es verano, hace calor y el viento levanta mi falda, sonrío dentro del casco, todo es precioso, ¿por qué tardé tanto en comprarla? Saco del transportín unos zapatos de tacón y me los pongo junto a una señal de tráfico. Voy a Pelayo47 para ver unos dibujos de Martín, y también a Martín: no hay casi nadie, hay pocos dibujos, me ofrecen gominolas rosas. Compro dos cuadernos de aventuras de Ambrose Bierce. Algunas gentes prefieren contar en Facebook sus cosas antes que decirlas en persona y por eso soy la última en enterarme de noticias importantes. Me cortan el pelo. De entre todo, sólo respeto a Blixa Bargeld y Alva Noto.

  • Mis palabras en la nube de tags

    Nube de tags 42 / 16 de Junio

    Para los fans de mi pelo largo… 🙂 ¡Pero que sepáis que me lo he vuelto a cortar! Este es el episodio, emitido el 16 de junio, de Nube de Tags, un muy entretenido y curioso programa que se emite en Cultural.es, el canal cultural de TVE que como sabéis va a desaparecer (el canal, no el programa) sin haber llegado a superar siquiera el periodo de emisión en pruebas. Una más de las recientes cagadas de RTVE.
    La entrevista fue muy agradable, me la hizo en dos partes Pablo Álvarez. El programa está dirigido por Diego Ortiz (le recordaréis de La Más Bella). La primera parte de la entrevista no aparece en el programa, sólo un par de recursos, por problemas de tiempo; fue la que se hizo en Radio Carcoma mientras grabábamos ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor? La segunda parte está grabada en Rara Avis, tienda que os recomiendo siempre.

  • ¿Qué significa copiar?

    Mi respuesta está en el vídeo:

    ¿Qué significa para ti la palabra ‘COPIAR’? – Elena Cabrera, autoreverse netlabel from elegant mob films on Vimeo.

    La productora Elegant Mob Films está realizando un documental para Televisión Española sobre los derechos de autor en la era digital: ¡Copiad, malditos! Me hicieron una entrevista para que les contara cómo me las apañaba con mi sello Autoreverse y yo no sólo les conté eso, sino que me desahogué criticando que el arte y la cultura funcionen con leyes de mercado. Por pedir, pedí de todo, desde una renta base para los creadores, la abolición de los royalties, la desaparición de la codicia entre los artistas («los músicos deberían ser mileuristas», creo que dije), el fin de los intermediarios, repositorios públicos mundiales de obras culturales…

    Mientras van realizando el documental, extraen y publican una pregunta que hacen a todos los entrevistados: ¿qué es copiar? Mi respuesta, tras darle al play.

  • El fotógrafo no puede ser una valla entre el sujeto y el público

    Me gusta mucho PHotoEspaña y siempre celebro cuando, con el arranque del buen tiempo, llegan las exposiciones de fotografía por todo Madrid. Este año estoy intentando ir a todas las presentaciones para prensa que puedo, ya que es la mejor manera de aprender rápidamente. Otros años he tenido que escribir sobre las exposiciones sin las orientaciones de los comisarios y es mucho más difícil.

    El tema de este año es el tiempo. No me gusta el tema. Me parece general, inocuo, neutro. No digo que el tiempo no sea algo importante en la fotografía. Pero sí digo que no es algo importante hoy, o no más hoy que ayer. Que es necesario un mayor compromiso con el momento actual, más intención, más posición, más implicación.

    He visto una serie de fotos que me han gustado. Forman parte de la exposición Profecías, que se puede ver en el Museo de la Ciudad. Son de Xavier Ribas y muestran la valla que separa Ceuta de Marruecos. Europa de África. La verdad es que jamás había pensado en esa valla, que es una frontera artificial, y no natural como, por poner un ejemplo, los Pirineos. La valla tiene un pasillo. Parece abandonada, franqueable, inútil. Pero si intentas meterte en la foto como si fueras una persona y no un pájaro te das cuenta de que no hay manera de saltar eso… algo que parece tan insignificante y en cambio es intraspasable.

    Coincidiendo con PHotoEspaña, me he propuesto aprender de verdad a que la mala técnica no me estropee una buena fotografía. Las veo con el ojo, pero no sé manejar la máquina y, al final, no llegan a la pantalla. Esta tarde, durante la lluvia, la fotógrafa Nathalie Paco -generosa, encantadora, sin pedir nada a cambio- me ha dado una clase particular durante varias horas, cámara en mano, sobre los rudimentos más básicos. Lo siguiente va a ser practicar, practicar y practicar. ¡Y nada de seguir usando el automático! ¡Ni siquiera el auto focus!

    Esta foto la he hecho hoy por la mañana, en la exposición de Helen Lewitt:

    No te va a mirar

  • Huelga

    Día de huelga, no para todos, algunos tienen que cortar el césped (que debe ser, imagino, un servicio mínimo).
  • Palestina


    Me encanta esta foto. Esta tomada ayer en Madrid por kinoaccion en la manifiestación contra el ataque de Israel a la flotilla humanitaria para Gaza.

  • «No mires lo que hay ahí, mírame a mí»

    Ayer por la noche volvimos de la radio y cenamos algo de queso frente al televisor. Primero pusimos el canal 24 Horas de TVE donde La Nalga presenta La Noche en 24 Horas. Hubo que cambiar porque el nivel es bajísimo y da vergüenza ajena. Zapeamos hasta CNN+ para ver un poco de Hoy, el programa de Iñaki Gabilongo. Estaba entrevistando a una escritora. Cuando ella se refirió al 18 de julio de 1936 como día del «glorioso alzamiento nacional», espero que con ironía, resoplé de hastío y apagamos la tele, para terminar de comer nuestro queso en silencio.

    El de arriba es un vídeo de Beth Fulton que usa un poema de Todd Alcott titulado Television. He llegado al vídeo vía el blog Netlabels & News.

  • Un pistoletazo en medio de un concierto

    Es tarde. Yo me iba a recostar en el sofá para caer un rato dentro de un libro pero he leído, en un email, unas palabras preciosas sobre el polen y la sangre sobre la nieve que me han obligado a escribir. Como decíamos en este programa, hay escritores que te empujan a escribir.

    Yo pensaba que la literatura servía para otra cosa, hasta que comencé a leer los libros de Belén Gopegui. No cuando leí La escala de los mapas, que no fue una revelación sino un anzuelo. Cuando me trasladé a Barcelona, Lidia y Mario me acogieron en su casa de Sabadell. En el camino a la estación de tren había una tienda para socios, una especie de economato de los libros donde se podía comprar más barato siendo socio. Mario lo era, por lo que empecé a comprar allí los libros de Belén Gopegui. Viaja en el tren a Barcelona, cada día, agarrada a ellos, o más bien aferrada. La escala de los mapas era un lugar para el refugio, un techadito donde no mojarse cuando llovía. Y entonces, en Barcelona, empezó a llover mucho. Durante la gran tormenta, todos los rayos me cayeron en la cabeza. Estaba un poco quemada (como la chica de la izquierda). Tocarnos la cara y La conquista del aire me empujaron fuera del techadito, donde me calé más miserablemente. En su segundo y tercer libros aprendí que había cosas que se podían hacer, además de cosas con las que se podían soñar. Y, también, que equivocarse es algo que hay que aprender a gestionar. La literatura y las conversaciones de la vida no hablan de las equivocaciones. Me refiero a que no se habla realmente de porqué uno se equivoca y por qué motivos. Pero no se habla con equidad de la toma de decisiones. Me gustaban las novelas de Belén porque el narrador o los personajes no toman partido por lo que, según ellos o según lo razonable, esté bien. De esa manera es más fácil hablar de las equivocaciones, ya que no hay un juicio preliminar que decide que, como nos hemos equivocado, somos culpables y todo es horrible y nos lo merecemos y culpa por esto y culpa por lo otro.

    Mañana viene Belén Gopegui a nuestro programa. Belén Gopegui y Vincent Moon tienen mucho en común. Algunos vídeos de Vincent Moon se pierden en los huecos pero otros no, otros te sacan de ellos y te llevan a la acción. No construyen realidades de artificio donde estás a salvo de la lluvia sino que te empapan y te enseñan cómo se sale a la calle a fabricar algo. Los dos te abren las puertas de algo importante que sucede en algún sitio, y no juzgan, pero te empujan a la acción.

    Museo de la Stasi

    Hubo otro programa de radio que titulamos El fin del mundo no es el fin, porque muchos relatos apocalípticos hablan en realidad del principio de las cosas: de la refundación. Hace unas semanas, el día de San Isidro, cerró el Radar, el mejor bar de Madrid. Los días previos estuve intentando grabar allí una entrevista que me han hecho para un programa de Cultural.es llamado Nube de tags, que está dirigido por Diego Ortiz (La Más Bella). Pero no fue posible y finalmente la hicimos en Rara Avis. Me apenó porque era importante un último tributo a un lugar que, no siendo ni privado ni público, ni del todo individual ni del todo colectivo, me hacía sentir a gusto. La última noche fue triste y alcohólica, como todas las últimas noches de un bar que he vivido. Esta ha sido la tercera. Me gustaría decir que el fin del Radar no es el fin porque surge otro principio, pero esta ciudad no es tierra fértil. Bueno, igual lo es para un determinado tipo de hortaliza, pero no para el tipo de lugares que me ayudan a escribir posts de la categoría Cosas que pasan cuando sales a la calle. Cuando Sevi encendió las luces y apagó la música (penúltima canción fue de Ciëlo y última fue algo folk que no recuerdo) se produjo un aplauso durante varios minutos, con todo tipo de vítores. Sevi, dentro de la barra, sonreía con su habitual modestia y timidez. Yo, en ese momento, me lo habría comido a besos y le habría suplicado que no cerrara el bar.

    ¿Me empujará el cierre del Radar a abrir mi propio bar o mi propio club, algún día? Ayer cometimos la torpeza de volver al Dark Hole, y fue mucho peor que este otro último día. Además de que era horrible en términos absolutos (la música, la gente, el ambiente) en términos relativos era descorazonador compararlo con la semana que hemos pasado en Leipzig, asistiendo al Wave-Gotik-Treffen, evento del que Alberto ha dado cuenta en su blog y en sus crónicas diarias para La Defunción: 21 de mayo, 22 de mayo, 23 de mayo y 24 de mayo.

    Pero, una vez más, me temo que para hablar de Leipzig se necesitará otra noche, que ya no esta.