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  • Inspirar y expirar

    He cambiado la disposición de los muebles de la habitación desde la que fabrico los planes de dominación del mundo. (Y no, no es el dormitorio sino este almacén de libros y discos que llamo estudio). Ahora el desorden queda a mis espaldas y, ante mí, un trozo grande de cielo y varias copas de árboles -¡recopado!- por lo me es más fácil concentrarme.

    Una escritora dijo el otro día que escribía de espaldas a la ventana para evitar la tentación. «La tentación de tirarse», dijo un gracioso en la redacción. Yo he decidido escribir de cara a la ventana para caer en la tentación de hacerlo. «De tirarme», diría ahora el mismo graciosillo.

    No es esta ventana la que me distrae. Esta de las nubes, los árboles y la colada del vecino me inspira. Son las otras ventanas, las del navegador, las que me roban el tiempo. Todo se va a los otros y nada queda para mí. Abro portada de periódicos y empiezo hacer clic en artículos que prometen historias fabulosas, se van quedando ahí, en pestañas a la derecha, esperando que mi ansia por seguir de un link a otro se detenga y lea. Luego, ya no queda tiempo. Ni para leer ni para escribir. Pero he leído muchos titulares, he visto fotos, he llegado hasta los arranques y por ahí me he perdido.

    En un Google Doc apunto las cientos de cosas sobre las que me gustaría escribir, inspirada por todo lo que veo por ahí. (¿Ves?, al final las otras ventanas también me inspiran). (¿Pero y la calle, la calle qué, eh? Hablo más sobre lo que otros hablan y muy poco sobre lo que vivo).

    Una de las personas más inspiradoras que conozco es Vincent Moon. En Barcelona quería echar a la gente de su propia charla: «¡Salid y haced cosas!», le gritaba ya sin mirarles, levantándose de la silla y ahuyentándoles con las manos. Ayer me lo encontré en el concierto de TV Ghost, sólo un rato antes de verle pensé podría aparecer por allí. Y así sucedió.

    Esto me pasa con frecuencia. Yo lo llamo mi poder de invocación. Dos ejemplos recientes: hace un par de semanas me dirigía a un supermercado, el segundo más cercano a mi casa, ni siquiera el primero. Me gusta ir al segundo porque tienen Alpro y más variedad en pizzas Dr Oetker que el otro, el más cercano. Mientras paso por delante del colegio Padre Claret pienso en Carlos Entrena, a quien hacía cierto tiempo que no veía. Esa mañana había escuchado Décima Víctima de forma intensiva, por lo que arrastraba mi carro vacío canturreando «Cuando todo va mal y te pesa la vida… no rechaces el futuro, recupera la fe en ti mismo». Mientras elijo un frasco de verduras veo a Carlos Entrena pagando en las cajas. Invocación.

    Otro ejemplo: desde hacía unos días venía pensando en un antiguo amor así que antes de ayer, súbitamente, decidí escribirle una carta. Contesta mi email tan sólo media hora después desde su país extranjero y me dice qué sorpresa pero no tanta, hace dos días encontré estos ciertos objetos tuyos, por lo que pensé mucho en ti y te rebusqué por Internet para ver cómo te iba la vida. Invocación.

    Muy bueno el concierto de TV Ghost, una recomendación de Mortimer Rata que acepté prácticamente a ciegas, tras escuchar dos canciones en YouTube y averiguar que la entrada era de 5 euros. Qué maravilla. Todas las semanas iría a ver un grupo que no conozca si costara 5 euros. Introduje el Sr Rata a don Vincent Moon, ya que acababa de contarme que su grupo, Cuerpos, han sido seleccionados por el concurso MySpace 43 para tocar en el Primavera Sound. Todo el mundo va al Primera Sound. Yo no. Yo me voy al Wave Gotik Treffen, con Lord Monreal, y no saben lo feliz que me hace.

  • Duele! Duele! Duele! (2)

    Sólo tenían una canción: Wonderful life, y un videoclip en YouTube. La información era escasa pero la palabra corría como la pólvora: Hurts. En cuestión de meses, el grupo mancuniano ha pasado de no tener nada -uno de ellos se quedó incluso en la calle- a ser la gran esperanza blanca del pop británico para el año 2010. Sony sacará su primer disco en España, pero hasta ahora sólo han editado, en enero, un picture disc con una única canción, pero remezclada por Arthur Baker.

    Esta es la analítica de su caso, que sirva como consejo para todos los que lo quieran intentar… (sigue leyendo).

  • Duele! Duele! Duele!

    Madre mía. Si el calentamiento para la tercera temporada de True Blood se denomina Waiting sucks, la espera del disco de Hurts, grupo que ya declaré que era lo mejor que le iba a pasar al año 2010, debe llamarse Waiting hurts.

    Acaban de publicar un tráiler de adelanto de su próximo y segundo videoclip, Better than love. Y es, claro, impresionante, increíble, precioso:

    En Hurts, el peso del audiovisual, de la actitud y de la estética están siendo decisivos. Vídeo de la grabación del disco, que han realizado en Suecia:

    Este es segundo vídeo: Blood, tears & gold, tan Spandau Ballet. La canción no me gusta tanto como Wonderful Life pero el vídeo es muy bueno:

    Y, ya para reunirlo casi todo, el primero, un clásico de los últimos días de 2009 (y de mis sesiones, paseos y conducciones):

    Me gustaría ir a verles en directo a algunas de las fechas que, durante abril y mayo, están realizando por todo Inglaterra como parte del Radar Tour del NME, para la que con muy buen ojo la revista les eligió. Así son ellos en directo:

  • Un aporte a Periodismohumano

    Desde hoy, ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor? se suma al collage que está construyendo Periodismohumano para ir levantando poco a poco el que puede ser un improtante medio -y, lo peor, el único- para hacer periodismo crítico desde un enfoque de derechos humanos.

    Radioactivos y el programa/podcast de libros que hago con Carolina León todos los lunes en Radio Carcoma forman parte de la sección de cultura de Periodismohumano.

  • Gefirofilia y gefirofobia en un mismo puente

    Lo mejor de la radio son las entrevistas. A veces piensas que lo más especial es escuchar el retorno de tu voz por los auriculares y creerte que es otra persona la que habla. Pero, superada la fascinación del egocentrismo adolescente -bueh, no dura mucho, menos mal- te das cuenta de que lo que tienes que hacer es callarte. El trabajo bueno en la radio es pues el que no se ve: los emails que se envían para convencer a alguien de que venga a una emisora subterránea camuflada tras el cartel de un locutorio. Carolina hizo muy buen trabajo trayendo ayer a Iván de los Ríos a ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor? y lo mejor que pudimos hacer fue darle a Iván todo el tiempo que cabe en 60 minutos. Iván es profesor de filosofía, traductor y ensayista y fue invitado por el capítulo que aporta al libro Los Soprano forever, editado por Errata Naturae.

    Iván de los Ríos en ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor?Además de herramienta de entretenimiento, algunas series de televisión también realizan una función de análisis crítica de la sociedad occidental post-industrial y el capitalismo sobre el que se asientan. Así son Los Soprano y The Wire, por ejemplo. Series difíciles que aún así son vistas por mucha gente (menos de la que ve House o Lost, eso sí). Si series como House sirven como autoayuda (dijimos en el programa), las otras que he mencionado también son una especie de autoayuda, pues nos ayudan a enfrentarnos fríamente con la sociedad que tenemos, la de un mafioso que no puede admitir entre sus compañeros que le come el coño a su mujer o que va a un psiquiatra porque perdería su reconocimiento. ¿Qué mejor ayuda que la que te provoca un shock? Y todo eso sin bajarnos de la sociedad del espectáculo, que parece ser el único empaquetado posible con el que se nos pueden servir los mensajes. Si no son espectaculares, son invisibles.

    De estas cosas hablamos con Iván de los Ríos, antes, durante y después. En realidad ayer hubo tres programas, tres conversaciones: una antes en una cafetería encantadora que decubrimos cerca de la radio, una con los micrófonos abiertos y otra en la puerta de la radio, en la acera, con algo de frío y el casco de la moto en la mano. Ya para irnos pero sin querer. Bueno, yo no quería, porque hablábamos de Bolaño. Pero, a la vez, quería irme a casa a leer a Bolaño. Los mejores escritores, decía Iván, los que más le gustan, son los que te hacen desear leer a los escritores de los que te hablan. Bolaño es de esos. Qué escritores tan generosos que te ceden en lugar de retenerte con argucias. Se me ocurrió que debíamos hacer un programa sobre tipos de escritores: los que te dan ganas de seguir leyendo, los que te dan ganas de escribir, los que te dan ganas de cerrar el libro y ponerte a vivir.

    Bolaño es de esos que te empujan a cruzar puentes y, quizá él no lo sepa, pero Iván de los Ríos también es de esos.

    Descargar mp3 del programa.

  • El sexo negativo

    Agradezco vuestros comentarios y consejos sobre la moto. Han pasado dos semanas y he cogido confianza. A pesar de ello, voy tan alerta y tensa que he contracturado aún más mis músculos.

    Definitivamente he declarado la guerra a los taxistas. De entre todos los conductores -no digo nada nuevo- los trabajadores del taxi son los peores. Hartos de pasar horas al volante tratan al resto de ocupantes de la vía como piedras en el camino que o bien son invisibles o bien son un estorbo que hay que esquivar con rapidez mientras buscan desesperados un cliente que cargar.

    Por eso, no usan los intermitentes (se aburren de tanto dar a la palanquita), paran donde quieren, giran sin previo aviso, abren la puerta como un dominguero que se para en la cuneta de la carretera nacional para respirar aire puro y tratan el carril bus-taxi como si no fuera bus-taxi-moto. Esto último ha sido una revelación, un dato totalmente desconocido hasta hace unos días: ¡las motos pueden usar el carril bus! Desde que lo sé no lo suelto. Me siento como en un pasillo vip. Aunque tiene sus peligros, siendo el más destacable los giros a la derecha. Me explico: si un coche está situado en el carril anexo al reservado para bus, taxi y moto y quiere girar a la derecha para tomar una bocacalle puede que respete al autobús, porque es enorme, pero la motocicleta ni la ve. No sé aún qué esperan de mí, si que corra mucho para que no me pillen o vaya lenta para cederles el paso. En verdad pienso que lo que quieren es aplastarme.

    Otro lujo, junto al del carril vip, que he descubierto es el placer de aparcar donde me de la gana, subirme por las aceras y dejar la moto en la puta puerta de allá donde vaya. Igual resulta que está prohibido pero, ¿cómo saber dónde se puede estacionar una moto? Un día la dejé en una plaza verde mientras entraba en una panadería a comprar un suizo. Un conductor me miró con cara de odio, como si le estuviera robado. Estos días estoy yendo a la Muestra de cine fantástico de Syfy y, ya digo, en la puta puerta. Diez minutos tardé en llegar al cine desde mi casa. Si, ya lo dice mi novio, desde que estoy motorizada estoy insoportable.

    Campaña DGT

    La Muestra de Syfy es uno de los mejores momentos del año. Es una de esas cosas que hacen a Madrid, Madrid. Ves el cine Luchana lleno y te preguntas de dónde sale tanta gente a la que le gusta lo mismo. Siempre piensas que hay cuatro y luego en cambio se puede llenar un cine con ellos. La nueva película Vicenzo Natali, el de Cube, es una mierda. Se llama Splice y es de vergüenza ajena, menudas risas en el cine. Ya pintaba mal que el protagonista fuera Adrian Brody. Es muy gracioso que su mujer en la película se llama Elsa (como Pataky), el papel lo hace Sarah Polley. La de Johnnie To, Vengeance, está muy bien, esa sí la recomiendo. Un western hongkonés con mafiosos, asesinos a sueldos y honor. Con Johnny Hallyday de protagonista. Y el anime Summer Wars también estupendo, me ha gustado mucho.
    Leticia Rodera -grande, me encanta, presenta todos los años las películas- dijo de Amer que era para amarla o para odiarla. Yo en realidad me aburrí mucho hasta las escenas de corte con navaja. Es una película experimental francesa que, si me preguntas, no te la aconsejo. Y de The Crazies, un remake de Romero producido por el propio maestro, también estuvo muy bien. Y eso es todo lo que visto porque ayer tocaba IAMX y no pude ir a ver ninguna película.

    Ya que estamos en plan crítica cultural diré que el concierto de IAMX habría sido maravilloso si no fuera porque la mierda de sonido me impedía darme cuenta de ello. QUÉ HORROR. Normalmente el sonido en Caracol es bueno pero ayer la cagaron y bien cagada. Los graves lo tapaban todo, incluidas las voces, sonaba saturado y empastado, la vibración que producía era incluso molesta. Qué lástima porque IAMX es uno de los mejores artistas del mundo. Eso sí, estaba lleno, ¿de dónde le salieron tantos fans? Casi me quedo sin poder entrar.

  • Entrevista con un muerto. La doble identidad de Jorge Carrión

    Me gustaría escribir un poco sobre cómo y porqué hicimos así esta entrevista. El día anterior Jorge Carrión presentaba el libro junto a Isaac Rosa y Jordi Costa en una librería de Madrid. Allí el escritor contó que estaba algo fastidiado por el nivel de spoilers que se estaban vertiendo sbre la novela. En algunas críticas se desvelaba ya en la primera línea lo que en realidad el libro es. Ese día me faltaban algunas páginas para terminar la lectura e incluso a esas alturas recibí en la presentación algunas sorpresas que aún no había averiguado por mí misma.

    Debido a eso, decidí que en la entrevista del día siguiente no quería analizar ni contar nada que desvelara mucho sobre Los muertos, sino continuar con la ficción. Pefería hablar sobre Jorge Carrión que sobre la novela pero no quería dejarla de lado, por lo cual le pedí a Carrión que actuara de adivino (un oficio que aparece en la novela) y yo sería una mujer sin identidad a la que el adivino le revela que se llama Jorge Carrión.

    La realización es de David Tesouro, también conocido en la redacción como David El Joven.

  • Los coches son asesinos y los peatones, suicidas

    Hoy ha sido mi primer día circulando en moto por Madrid. Mi bella Kymko Like 125 negra con destellos azules y yo, con mi enorme casco, mi chaqueta air-bag y mis guantes de orangután.

    He aprendido algunas cosas sobre el tráfico de Madrid, siendo la primera y más importante la que titula este post: los coches son asesinos y los peatones son suicidas. A pesar de ser yo, en otros momentos del día, automovilista y peatón, nunca me he visto tan culpable de actos tan arriesgados como les he visto cometer a ellos hoy.

    Los coches no consideran que las motos tengan tantos privilegios como el resto de coches, por ello, si un automóvil está asomando el morro desde una calle con ceda el paso, dejará pasar a los coches que vienen pero no a la moto. Por tres veces hoy he tenido que frenar para que no me comieran las fauces de esos enormes bichos de hojalata con cuatro ruedas, radio y calefacción. ¡Cuánto he echado hoy esas tres cosas de menos! Mientras se me congelaban las yemas de los dedos pensaba en nuestro viejo Xantia.

    Y luego están los peatones, que opinan de las motos lo mismo que los coches: que se joda el motorista. Y, bajo esa regla, salen inesperadamente entre dos coches por medio de la calzada, se bajan de sus taxis sin mirar y cruzan por lugares por donde yo no veo un paso de cebra.

    Todos miran mal a los motoristas salvo los que van en otras motos. A no ser que la otra moto sea más grande o corra más que la tuya, que en mi caso es lo más usual.

    El problema más grande con el que me encuentro es el aparcamiento de la moto: no tengo fuerza para subirla al caballete. A pesar de que hoy he aprendido un truco, al llegar a casa he comprobado que el truco sólo funciona en llano. En cuesta, que es donde yo vivo, provoca mis sudores, desesperación y casi, casi, llanto por impotencia. Hoy ha sucedido lo mismo que me ocurría cuando era una conductora inexperta y tras retener el tráfico de una calle estrecha durante diez minutos alguien se ofrecía a aparcar el Ibiza por mí. Ahora, cuando lo recuerdo, pienso que debía estar loca al dejar que un desconocido se pusiera al volante de mi coche para aparcarlo. En aquel entonces la desesperación me hacía confiar en los que me prestaban su ayuda. Esta noche, delante de casa, un vecino desconocido ha pasado delante de mis ridículos esfuerzos por levantar la moto sobre su caballete. El chico llevaba una bolsa de basura. Al rato, ha vuelto sobre sus pasos y, con su mejor sonrisa, ha preguntado ¿quieres que te ayude?

    Con mi mejor sonrisa me he levanto la visera del casco y le he contestado: estaría genial.

    Otra cosa aprendida hoy: no puedo ir en falda y en moto a la vez. Creo que he cogido todas las posibles infecciones del mundo por culpa del frío. Apenas tengo pantalones y odio los vaqueros, de manera que vislumbro un futuro cercano y continuo de cambios de ropa en el lavabo de la redacción.

    Y el firme. ¿Por qué lo llaman firme si parece un camino de cabras? Cuando circulas con el coche por Madrid crees que el suelo es recto y no te importan los agujeros. Con la moto, en cambio, los veo todos muy de cerca y boto de miedo incluso antes de llegar a ellos. Madrid está lleno de hoyos, baches, tremendos agujeros en el asfalto. ¡Es una vergüenza! Hay grava aquí y allá, tierra y pequeños escombros que convierten la conducción es un rally. Es evidente: no es ciudad para motos.

    Y luego está la M30, ese anillo de fuego donde hay que correr, ser el más fuerte, el más listo, el más salvaje. Hoy la he cogido por error (la costumbre) y he tenido que evacuarme por la primera salida, con la consecuencia de callejear durante quince minutos más de lo previsto.

    Ayer y hoy Madrid anticipa la primavera (mientras en Barcelona nieva como si se adentraran en una nueva glaciación), con un sol maravilloso pero un frío de perros. Tengo las manos cortadas por el frío y los pies entumecidos. Pero eso es justo lo que siempre he deseado.