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  • ¿Quién propone a un español para el Premio Nobel?

    Carmen Álvarez, nueva incorporación en la sección de cultura de ADN.es, ha escrito este artículo, que es muy curioso, sobre quién propone, en España, candidatos para ganar el Nobel. El Instituto Cervantes sí lo hace, pero mantiene el secretismo de sus candidatos por orden de la Fundación Nobel. Pero el Ministerio de Cultura no lo hace, y la RAE tampoco. En cambio, la SGAE, que no pinta nada en este entierro, no sólo sí que propone sino que además lo cacarea en su web.

  • Sergio Córdoba. Camiseta a rayas

    Sergio Córdoba es uno de esos chicos de Benidorm, trastocados, melancólicos, superados. Os lo digo yo, que conozco a varios. Carne de videoclub y Love & Rockets. Las chicas de sus sueños son sexys outsiders que visten camisetas de grupos y demuestran su entereza allí donde el hombre desvela su flaqueza.
    Córdoba es nuestro Adrian Tomine, es el autor indie español por antonomasia. Y en ese terreno ha permanecido estos diez últimos años. Su kevinsmithiana Freaks in love apareció en 1997 autoeditada por vez primera, reeditada por Subterfuge  en 1998 ganando el premio revelación del Saló (1999) y editada, por tercera vez, bajo el sello de Astiberri en estos días: ampliada, “remasterizada”, como dice Borja Crespo en su prólogo.
    “En diez años se pierde la frescura y la arrogancia inconsciente de la adolescencia, y se diluye la capacidad de emocionarse con cualquier tontería. A cambio, se gana en experiencia y en nuevas formas de ver las cosas. Hum, esto ha sonado como un patético intento de parecer maduro, pero es verdad” confiesa el Sergio que hoy tiene 31 años hablando del que ayer tenía 21. “He pasado la adolescencia en los 90, así que sea lo que sea la secuela es ya irreversible”.
    Óscar, Vero y Andrés son los protagonistas, los raros que se enamoran de los que no les hacen caso, los adolescentes que temen ser sinceros, que se ahogan en sus cuartos de angustia y fantasía, bajo posters de la Velvet y Elastica. A Óscar le gusta su vecina Vero pero es incapaz de sincerarse con ella por miedo al rechazo. En cambio, la chica que trae de cabeza a su amigo Andrés le tira los trastos a Óscar en la fiesta de cumpleaños de un gafapasta con perilla amigo de Vero –“menudo imbécil”, dice Óscar-, uno de esos cortometrajistas que cuelgan el cartel de La noche del cazador en el salón.
    Como todo en los noventa, la resolución del conflicto queda en el aire. ¿Qué habrá pasado por los freaks in love diez años después? Sergio propone tres escenarios alternativos y me pide que elija uno. No me gusta ninguno de los tres, así que traslado esa responsabilidad a los lectores y, en mi memoria añeja, Óscar sigue bailando una canción de Dover, con los ojos cerrados, enfadado, delante de los altavoces: “En TIERRA-1 Óscar y Vero nunca hablaron de lo que sentían, y se distanciaron hasta dejar de verse. Cuando se cruzan se dicen ‘hola’ por compromiso. Andrés hizo otros amigos. En TIERRA-2 Óscar y Vero comenzaron una relación, pero uno de ellos de mudó a otra ciudad y la cosa no prosperó. Ambos encontraron nuevas parejas. Andrés se fue a trabajar a Suecia y se cartea con Óscar de vez en cuando. En TIERRA-3 Óscar y Vero han formado una familia y son felices. Andrés conoció a una chica por internet y es feliz”.
    2007, año de bienes. Sergio sigue publicando sus mini-cómics, su Optic Nerve, su 8 Ball particular, llamado Malas Tierras, un nombre sacado “de la película de Terrence Malick. Lo utilizaba en algunos de mis primeros fanzines, y con el uso repetido creo que la alusión al film ya no significa nada, al menos para mí”. Malas Tierras es el nombre del bar que aparece en la historieta que completó la edición de Subterfuge en el 98, es también el nombre del blog. Pero Sergio es un autor escaso que no aprovechó el éxito de Freaks in love “porque no tenía demasiadas cosas interesantes que contar, y porque hacer cómics exige un esfuerzo que laboralmente no estaba bien remunerado. Así que dibujo cuando puedo y me apetece, mientras atiendo otras obligaciones. Me gustaría dedicar más tiempo a los tebeos, pero de momento es lo que hay”.
    Sergio fue parte del colectivo valenciano 7 Monos, arrancó las mejores carcajadas en pasillos y alcobas con el subterráneo y autoparódico Fanzín del Saló pero Córdoba es, sobre todo, un excelente ilustrador. Si quiere narrar un cuento, empieza “con una emoción o una situación que de alguna manera ‘me llegue’, y a partir de ahí hago la historia. Si hay algún tema concreto del que quiera hablar, aparece después, no hago los cómics –concluye- con la intención de dar ningún mensaje premeditado”.

    Elena Cabrera. Publicado en El Manglar.

  • El sentir de la bohemia según Atelier Amoelbarroco

    Voy a celebrar que ya han salido a la venta las maravillosas prendas de Atelier Amoelbarroco para dedicarle un post lleno de imágenes bonitas. Hoy es un secreto a voces. Aunque les deseo lo mejor, tengo esa oscura necesidad de impedir que sea demasiado conocido (como cuando tu sitio favorito del mundo se llena de turistas) para no perder el tesoro. Afortunadamente para vosotros, el egoísmo se pelea en mi interior a puñetazos contra mi pasión por escribir sobre las cosas que me seducen. Dicen ellas que su marca no es de moda sino un ejercicio de imaginación. Todo lo que me rodea en mi ciudad, en mi entorno, es cada día más pobre y fraudulento, dominado por la desgana y la derrota. El esfuerzo se invierte en seguir una serie de televisión, cumplir con el trabajo e ir a los conciertos que nos marcamos en la agenda. Todo me aburre y me decepciona, salvo algunos acontecimientos que suceden en el salón burdeos. Pero entonces alguien hace algo y recupero la fe… por unos instantes… A ver si me tocan los 2.000 euros de Madrid Tours (eché dos papeletas, jamás me ha tocado nunca nada en ningún sorteo, Dioses del Azar, tened piedad de mí) y me los gasto en La Morgue.

  • De experimental

    Estos días está sucediendo Experimentaclub en La Casa Encendida. He ido a lo que he podido ir, a lo que me ha dejado el trabajo ir. Lo que peor llevé fue perder la oportunidad de ver a James Chance. No creo que me hubiese gustado, hablando con sinceridad, pero aún así era un acontecimiento que quería apuntar en mi currículum. Es impresionante la lista de conciertos de grupos que he ido a ver tan solo por poder apuntar en mi diario que alguna vez los vi. Me sigue dando pena no trabajar allí. Es un festival excepcional, único, y las personas que lo dirigen, coordinan y apoyan son estupendas y a todos les quiero mucho: Javier Piñango, Ajo, Paco Superelvis, Jaime Munárriz… A quien no he visto es a Guillermo Castaño, recordadme que pregunte esta noche por él. Lo de esta noche se aventura salvaje, casi tanto como el año pasado Whitehouse. Voy a ver a Merzbow por vez primera y estoy segura de que el japonés será fiel a su leyenda. Él es la quintaesencia del noise brutal. Si el María Moliner admitiera de una vez la palabra noise (en lugar de esas otras tonterías que añade) pondría al lado una foto de Masami Akita, ese vegetariano malrollero. De lo visto hasta ahora me ha gustado el japonés y la coreana del dúo 10 y, como siempre, Los Caballos de Dusseldorf. Murky estuvo estupendo cuando se puso el doo-rag gigante en la cabeza a modo de Resident y con mímica hizo publicidad del merchandising. Me ha creado la urgente necesidad de comprar el vinilo. Recomienda la charla dentro del programa Ideas que dará esta tarde, a las seis, Oriol Rossell sobre, apropiadamente, Japonoise. El trabajo de Oriol en las últimas ediciones de Experimentaclub es de contextualizador. El año pasado se marcó una sesión de punk pre concierto de Whitehouse que no solo fue tremenda y memorable sino que puso a Whitehouse en su sitio. Hoy, lo mismo pero sin discos y de cara al concierto de Merzbow cuatro horas después.

  • Lo last de Last.fm

    Qué título más infame le he puesto a este post, por Dios. Pero hoy me he levantado con intención de escribir lo que sea y dónde sea, así que me da igual. Ayer recibí el primer «boletín» de Last.fm. Ellos lo han llamado boletín, pero no lo es. Un boletín es una publicación de asuntos científicos, artísticos, históricos o literarios, generalmente publicados por alguna corporación. Boletín es lo que hacíamos en la newsletter de MTV, es lo que me llega al correo desde la web Boomkat o la tienda Diskpol. Correos que se van al fondo negro del inbox sin leer. Imagen 4.png Imagen 2.png Last.fm renueva mi compromiso de amor con ellos enviando un resumen de lo que ya hacen en mi «panel» dentro del perfil de la tal elenac. Me recomiendan cosas. Cosas que saben que me interesan a mí o a mis amigos. Imagen 3.png La única discusión que me traigo con Last.fm es que ella piensa que yo tengo algo en común con mis amigos, y no es así. Mis amigos en realidad son personas cuyo timbre de voz conozco, con las que he hablado, comido o besado en el mundo real. Pero no necesariamente son amigos en un sentido musical. A muchos, pobrecillos, les gusta otro tipo de música. A veces, cuando veo las cosas que está escuchando, por poner un ejemplo, Nopodemosmás, me dan ganas de llamarle para serranear y quitarle de Last.fm. (¿Comemos, Rafa? Prometo no desamigarte, era una boutade bloguerista). Volviendo a la newsletter de Last.fm, me ha hecho darme cuenta, tonta de mí, de que New Model Army y Devastations tocan LA MISMA NOCHE y, de un vistazo, veo a mis amigos divididos, unos apuntados a un concierto y otros a otro. Yo iría a los dos (y creo que estoy apuntada a los dos) pero ahora no sé qué hacer. No ir a ninguno, igual.

  • Crónicas del Hay

    Un breve repaso:

    Por un lado tenéis el blog (Hay tantas palabras!) que actualizo dos o tres veces al día:

    El escritor que come cohinillo

    El Gay Festival

    La corresponsal no se puede quedar embarazada

    Yo defiendo la página mediocre

    Echo de menos los comentarios, así que desde aquí os invito.

    Y por otro lado están las crónicas, una o dos al día:

    El mano a mano de Gabilondo y Grandes abre los debates del festival

    La Repúlica, a la palestra

    La nueva mujer turca quiere recuperar a la fémina