No he salido de casa en todo el d?a y es curioso, por que ahora deber?a estar en C?rdoba. Ten?a una reseva de tren para las diez de la ma?ana que caducaba a las ocho. Pero no he querido salir, no s?lo de Madrid sino tampoco de estas habitaciones, donde hay mucho que hacer. Todav?a me planteo ir al concierto de Sr. Chinarro, a?n estoy a tiempo, pero me pesa un poco todo. Creo que cont? que hace unos d?as Juanjo me llev? a Ikea para comprar una estanter?a para mis CD-s, que llevaban dos a?os en cajas de cart?n. Colocamos los discos en los estantes, s?lo por llenar el hueco, sin ning?n orden. Hoy me he decidido a comenzar a ordenar. Como me es habitual, he escogido el orden alfab?tico matizado con ciertos des?rdenes sentimentales y coherencias de continuaci?n. Me est? llevando m?s horas de las que esperada porque cada cierto tiempo me desespero y abandono. Me voy al sal?n a ver videos (*) o me siento delante del ordenador para chequear el email por en?sima vez (estoy esperando algo, no s? muy bien qu?). Salpimiento la labor con la escucha de discos que ten?a olvidados. Eso s?, condicionada a la dictadura que mi lector ha establecido. No es aleatoria, ni siquiera distingue entre mainstream y alternativo, como el aparato de Carmona. Mi cadena me conoce tan bien -tantos a?os juntas- que, enrabietada, me escupe un «no disc» cuando le hago tragarse un CD que me interesa mucho escuchar, uno que me haga morir de las ganas. He probado a enga?arla metiendo el disco con desd?n, como si no me importara demasiado. Pero no hay manera, me tiene calada.

Por otro lado, he decidido que tengo que hacer una buena purga. Es absurdo que tenga una cantidad tan grande de discos que no me gustan y que nunca voy a escuchar. Mejor que lleguen a manos de alguien que los aprecie. Pero es muy dif?cil vender discos. En
Yunke no me los cogen porque dice la
rubia ensiliconada que tienen por encargada que «no son conocidos». Y en eso tienen raz?n. Quiz?s existe alg?n tipo de web donde puedes mandar un listado de discos que quieras vender y la gente lo consulte y te los compre. ?Alguien lo sabe? En caso contrario, ?alguna sugerencia? Como he llegado m?s o menos a la -M-, he rescatado «Drainland», un disco en solitario de
Michael Gira (Swans). Me he sorprendido mucho al redescubrir una canci?n que adoraba: «Where does your body begin?»

C?mo ordena cada uno sus discos siempre es un buente tema. Lo era ya antes de que
Nick Hornby escribiera «Alta Fidelidad», no os cre?is. A m? me gusta mucho ir a conocer las casas de la gente. Lo primero que hago, despu?s de un vistazo general, es localizar d?nde est? la m?sica. Es interesante ver d?nde la tienen ubicada y si sigue alg?n orden o no. Pongamos ejemplos:
Aldo guarda los discos en su dormitorio y todos los que no le caben en la estanter?a los tiene en cajas de cart?n de la f?brica. No le gusta ordenarlos con ning?n m?todo pero la acumulaci?n acaba imponiendo un orden cronol?gico de aparici?n del disco en su vida.
Checht tiene los discos en el sal?n y los CDs est?n ordenados por a?os.
Nicholas guarda cada g?nero en una habitaci?n distinta. En las estanter?as del sal?n tiene el pop. Los recopilatorios est?n en el repartidor, nada m?s entrar a la casa. En la habitaci?n tiene el jazz, cl?sico y otros g?neros perif?ricos. Dentro de cada g?nero mantiene el orden alfab?tico pero s?lo en la primera letra. Es decir, entre
Hood y
Hooverphonic puede estar
Helen Love. Esto a m? me pon?a muy nerviosa y, en alg?n rato muerto, orden? la B y la mitad de la C. Intentando, incluso, imponer el orden cronol?gico dentro de la discograf?a de un mismo grupos. Con
Belle » Sebastian me fue m?s f?cil que con
Blur. ?l me di? permiso para hacerlo no sin antes aclararme a m? y a sus amigos que soy la ?nica persona en el mundo a quien le permite meter mano ah?. ?M?s?
Rosario tiene los CDs en el pasillo (que es largo y estrecho) y est?n ordenados alfab?ticamente aunque alterados con una buena serie de excepciones muy curiosas que ahora no recuerdo.
Juanjo los tiene guardados en dos (?o tres?) cajones. Tiene pocos. Pero es que claro, en su caso, de lo que deber?amos hablar es de tebeos ya que tiene una habitaci?n s?lo para ellos. ?Alguien m?s quiere contar sus man?as? Precisamente, acaba de telefonear
Carlos Revillo y me acaba de decir que el Pr?ncipe se va a casar con una presentadora de telediario, que es asturiana. Pero vamos, que no me lo he cre?do. Y, volviendo a los discos, ?t? c?mo los tienes Carlinos? Por cierto, se acerca el
Tanned Tin, as? que este jueves partir? para Santander.
Carlos, Ferran y Caballero se encontrar?n all?. Es un hecho destacable, este tipo de aliniaciones (?o, en este caso, valdr?a tambi?n alineaciones?) s?lo se dan en el
Fiber el primer fin de semana de agosto. Y yo, de nuevo, voy a ser testigo, pero sin ojeras y de relajo. Tengo ganas de tomarme mis caf?s en el saloncito del
Hotel Central. De estar sentada en un butac?n del teatro del centro cultural de Caja Cantabria, viendo los conciertos. Por cierto, ir?a en coche-
cucaracha desde
Madrid si se apunta alguien. ?Alguien? Si no, creo que me compensa m?s el tren. (*)
Al igual que Carolina, antesdeayer cobr? la n?mina con el extra de Benic?ssim, al fin y, tal y como ella predice, yo soy una de las que no pudo contener la llamada de ese agujero negro que es la FNAC (sita a un minuto treinta segundos de la oficina). Como yo tambi?n creo que hay que regalarse a una con lago, en este tipo de ocasiones, me compr? los DVDs de
Depeche Mode «One Night in Paris» y «Videos 86-98», que me los deb?a. Tienen unos exras buen?simos pero, lo que no tiene nombre, es el concierto en Par?s de la gira de «Exciter». S?lo he visto tres canciones pues me estaba matando de pena el horror. Pero qu? espanto. No me gusta c?mo est? mezclado el sonido ni la actitud de
Gahan. No es el mismo concierto que v?, meses antes, en
Vistalegre.
*** Ostras, el cuento del pr?ncipe y la periodista
era cierto. Tiene tres a?os m?s que yo y estudi? en mi misma facultad, lo cual quiere decir que coincidimos durante dos a?os. Cielos, me ha recorrido un escalofr?o. A cualquiera le puede tocar ser reina de Espa?a, qu? miedo.