Otra vez Madrid en agosto

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Sí, otra vez (2022). Y otra vez (2016)

Otra vez la ciudad árida, calentorra, silenciosa. Los murciélagos en vuelo rasante sobre mi cabeza en mi calle. La Gran Vía reasfaltándose. Correos cerrado por la tarde. Sitios para aparcar donde quieras. El gimnasio con poca gente. La sauna vacía. Los gladiolos marchitos. La colada que se seca en una hora. La niña con los abuelos. La siesta con La Vuelta. En Callao en 20 minutos en bici. La línea 7 cortada. La redacción vacía. El comedor tranquilo. Las vueltas, las idas, la operación salida, la operación regreso. El atasco para ir a ver el eclipse, el atasco para volver del eclipse. La piscina en la sierra, a las ocho empieza a hacer fresco. El incendio a lo lejos, el olor a quemado. El pan bimbo se pone malo fuera. El melón en la nevera. Ya hay higos. La gasolina está carísima. El Ballenoil. Una pelea en la cola para lavar el coche. El idiota del vecino que ha vuelto de vacaciones. Los locos de enfrente, ahora en la acera. Las tres mujeres que gritan. El mando sin pilas, las tablillas del parqué levantadas. La vela antimosquitos. Un pedal nuevo para la guitarra. Sofoco en la bicicleta. Las bicimads no funcionan. La terraza sindical sigue cerrada.

Pero también el verano del ático.