Digamos que no es hablar, y mucho menos conversar. Es unidireccional, como los mon?logos, pero t? eres el ?nico que habla y el ?nico que escucha. Tampoco es exactamente como los locos de la calle, que se enfadan con el aire y explican su vida a alguien ausente. Para hacer esto que yo digo has de estar algo m?s cuerdo -pero comprender? si no demasiado- y realizar alguna actividad con la otra persona que no requiera toda tu atenci?n intelectual. Puede ser un trabajo mec?nico (enrollar una madeja de lana, doblar una s?bana entre ambos, hacer una cadena de transporte de bultos o besar y abrazar al mismo tiempo o una cosa seguida de la otra) o un comp?s de espera, un comp?s en silencio, de hecho, m?s bien un buen n?mero de compases en silencio que te permitan decir todo lo que quieres sacarte de dentro, sin sac?rtelo de dento. Es lapso puede transcurrir en un ascensor, un autob?s, la salita del m?dico o la ma?ana, haci?ndote la dormda en el lado derecho de la cama. Entonces comienzas a hablar, pero repito, los labios siguen juntos y la garganta muda. Y le miras como cuando la mirada es acompa?amiento del discurso. O quiz?s no le est?s mirando, lo ?nico importante es que la otra persona est? callada. Tiene que haber silencio. Aunque se permite que suene una canci?n de fondo. En el cerebro escuchas tu propia voz, resuena ah? dentro, no te comes ninguna palabra, no resumes ninguna idea. Todo debe aparentar real, debe sonar real. En esos momentos digo todo lo que callo y tambi?n todo lo que no s? expresar. Tambi?n, las m?s de las veces, lo que oculto para no parecer tonta, loca o incomprensible.
Hablar sin articular palabra
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