Autor: elenac

  • Encuentro con el egodrama: Das Ich

    He subido a Flickr una serie de fotos del concierto de Das Ich el 16 de diciembre pasado, durante el aniversario del Dark Hole. Das Ich Das Ich Das Ich Das Ich Das Ich Das Ich Das Ich Das Ich Das Ich Das Ich Das Ich Das Ich

  • Queridos Reyes Magos (rectificación):

    Mi madre dice que deje de pediros tonterías (¿la caja de Angel «tontería»? ¡Vamos, Mamá!) y Manuel B. que deje de poner enlaces que funcionan mal. Por eso, y desde la frialdad del último día del año 2006 y la última Nochevieja en mi piso de Béjar, os escribo esta nueva wishlist: 5 ventanas abatibles con persiana 1 puerta de balcón 1 puerta corredera 4 puertas de madera color sepeli 1 m2 de parquét 1 inodoro un lavabo un espejo 1 bidé 1 bañera con patas de león azulejos bonitos muebles de cocina 1 horno 1 vitroceramica 1 micro ondas 1 señor que acuchille el suelo y otro que lo barnice

  • Queridos Reyes Magos…

    …he sido buena. Muy muy muy muy muy buena. Sé que este truco no funciona jamás pero ¿quién me va a robar la ilusión?

  • Vuestra peor pesadilla

    Se acaba el año y no puede creer que haya gente que aún no sienta Ojete Calor. Para los rezagados…

  • ¿Reformistas?

    ¿Alguien conoce reformistas? Cambiar constituciones, derrocar gobiernos, depurar la Iglesia, transformar el Ejército, golpear el Estado… O simplemente derruir muros y levantar otros nuevos. Sugerencias a correo arroba elena cabrera punto com.

  • Los ferros de El Manglar

    De la imprenta a la mesa, de la mesa al YouTube. Qué generación de ansiosos somos. Ver video (no lo puedo poner embed porque me rompe el blog 🙁 Ahí, en la última página, hay una entrevista que le he hecho a Juanjo Sáez. Pronto en quioscos y librerías especializadas. ¿Más sobre El Manglar?

  • Te doy las gracias por traerme aquí y mostrarme un hogar

    Mi recuerdo más persistente de lo que significa tener un hogar acogedor pertenece a un lugar en mi memoria no muy lejano. Hace unos años, no sé cuántos, ¿cinco?, ¿siete? Era de noche y hacía frío. Vicent Fibla nos invitó informalmente a Aldo, Rosario y a mí para que pasáramos por su casa, un piso a pie de calle en el barrio de Gracia de Barcelona. Allí había más gente reunida, por ningún motivo en especial, a lo largo de una mesa grande. Todos estaban muy contentos y se bebía y se comía grandes rebanadas tostadas de pan payés y sucadas con tomate y aceite para acompañar una selección de quesos, a cual más informe y picante, traídos en algún caso de Italia. Cuando entramos fuimos saludados entre gritos y risas. Vicent salió de la maraña, sonriendo, para recibirnos con hospitalidad: un breve recorrido de la casa, quitarnos los abrigos y otro buen montón de pan a la tostadora. Así es como debe ser un hogar, pensé. Podría prescindir del patio interior con plantas y árboles, como era el suyo, pero no debía faltar queso, vino y pan para los amigos. No debía hacer frío, la mesa del comedor tenía que ser grande, el barrio debía estar bien comunicado para recibir visitas, un orden fácil de desordenar y ordenar, limpieza, amplitud, asientos de sobra y discos siempre siempre a mano. Desde que marché de casa de mi madre, tras el verano de 1999, no he vivido nunca en un lugar así, jamás he estado satisfecha con mis refugios, aunque los he querido mucho, a los tres: mi habitación en Barcelona, la buhardilla de Tesoro y este cajón interior en Béjar. Nunca he llegado a sentir la casa como un lugar donde usar y disfrutar de los objetos que poseo sino como un contenedor para ellos. Mis días aquí están contados y desde el lunes 18 de diciembre soy copropietaria de un lugar nuevo, al que apenas conozco y que además hemos de transformar. La incertidumbre y los planes para reformarla me empañan. Tengo la sensación de estar tan agobiada y preocupada por mi trabajo que no estoy disfrutando de estos momentos tanto como debería. Todo me preocupa. Algunas cosas me aterran. Tengo pesadillas y estoy tensa, irascible y, lo que es peor: muy poco divertida. Las Navidades, como siempre, me ponen de Mal Humor. Me gustaría desatarme: relajarme un poco, beber un poco, drogarme un poco, reirme un poco, follar un poco. Romper este corset (o ponerme uno realmente bonito!) y dejar de encorvarme. Creo que el peso de este piso pesa y el pasado es demasiado pesado. Hace un tiempo que vengo sintiendo que encallé y mi cuerpo hace unas cosas y mi cabeza está por otras. Contemplo mi figura con desprecio y mis trastos con desesperación. Quiero salir de esto y dejar de atormentarme por todo lo que no pude hacer bien. Quiero abrir las ventanas y que entre luz. Y aire. Si abro las ventanas de esta casa entran olores de guisos diferentes -todos con carnaza-, incienso enmascarando suciedad, anciandad, Kiss FM a todo trapo y además un obrero que se me cuela sin permiso para usar el baño y ver la tele. Mi corazón ha mutado, ha sido infectado por una cepa extraña, incontrolable, para la que ya no hay cura. Está más rojo que nunca y palpita con más fuerza. Mi caja torácica comienza a quedarse pequeña. La presión arterial sube. Ahora formo parte de un grupo de riesgo; estoy muy enamorada. He aquí una canción desde la peor parte de la ciudad, donde estoy atado al suelo por el sonido más solitario que palpita desde dentro y me obliga a ser preciso. He aquí una página desde el escenario más vacío, una jaula o la cruz más pesada jamás construida, una prueba de la trampa más mortífera jamás tendida. El calor y las sábanas con el aroma más dulcemente enfermizo que se aferran a mis corvas y a mis pies. Me ahogo en el tiempo en un latido desesperado. Dios, envía al único amigo verdadero al que llamar mío. Haz como si me fuera a enmendar la próxima vez. Ampara a los que están en tu gloria y a los que te siguen.

  • Me pierdo todo por verte, orbitando en torno a mí… a veces creo verte

    He creado una página dentro del blog para reunir los flyers de mis sesiones. Estas son las que he encontrado en CDs y discos duros. Ahora me queda rebuscar entre los cientos de flyers que guardo en cajas y carpetas para encontrar el resto y escanearlos. Una muestra: El flyer que hice con Adrián López para mi primera sesión en el Plan X del Tupperware (2003).

    Plan X