La tarde que conocí a Josetxo Anitua ya era un mito y sólo llevábamos mediada la década de los noventa. Acudí a una entrevista que habíamos concertado tan atemorizada que fue él mismo quien tuvo que ocuparse de ir derribando la imagen que yo me había hecho de él: hombre difícil, hosco, lejano, extraño. Que fuera alto y enjuto no eran motivos suficientes para mis prejuicios, esa fama le precedía y me habían advertido. Luego no fue así. Josetxo Anitua era encantador -oscuro y reflexivo, sí, como los hombres que me gustan- y hubiera hablado con él durante horas y horas. Se empeñó en quitarle hierro al asunto de Moor Room, que a mí -y, conmigo, la crítica musical unánimemente- me parecía un disco impresionante que me pasaba por encima como una apisonadora. Me hablaba mirando intermitentemente su taza y mis ojos. Yo contenía la respiración y sólo me relajaba cuando veía sus párpados. Creo que estábamos en una esquina del Café de Ruíz. Voy a rebuscar entre las cintas para intentar encontrar la entrevista y subirla. Josetxo Anitua, creador del grupo Cancer Moon, ha muerto antes de ayer. Cuando los obituarios no aclaran la causa, usualmente quieren decir suicidio; y así lo confirma Txema Mamorro.
Autor: elenac
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Josetxo Anitua, ¿difícil, hosco, lejano y extraño?
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Es país para viejos
Paco Roca se ha llevado el gato al agua en el Saló del Còmic de Barcelona gracias a su álbum Arrugas (Astiberri). Como dirían mis compañeros de redacción, en un cántico instaurado por Comas, «te lo mereces, te lo mereces». Así que ayer le entrevisté, para que me contara como es posible que un tebeo sobre ancianos, con lo poco que nos gusta hablar de la vejez, haya triunfado así. «La verdad es que el éxito de Arrugas ha sido más de lo que pudiera haber pensado en un primer momento. Cuando empece a trabajar en el álbum la gente me preguntaba de qué iba Arrugas así que les hacía un pequeño resumen: «más o menos va de un anciano que llega a una residencia de ancianos y vamos viendo lo aburrida que es la vida allí». Todos se quedaban bastante fríos al contarles esto.» (Sigue leyendo la entrevista a Paco Roca en ADN.es). [tags]Paco Roca, cómic, Saló del Còmic, Arrugas[/tags] -
Ordo Rosarius Equilibrio: Caution, Lust!
Ahora que ya no me ciega el deseo, y que en domingo por la tarde todo se muere, incluso las coartadas, puedo volver atrás mis pasos hacia el concierto de Ordo Rosarius Equilibrio y darme cuenta de lo lejos que estuvo de mis expectativas. Pero sin rencor. No les culpo a ellos sino a mis expectativas, causantes de la mayor parte de mis pequeñas e intensas depresiones cotidianas. Lo inesperado me abofetea con más fuerza, y por ello la excitación es mayor. De lo que sí me di cuenta mientras transcurría el concierto fue que había demasiado equilibrio y pocas rosas. La ausencia de Rose-Maria Larsen me disgustó, así como la falta de sentido del misterio del espectáculo en la actuación de una boy band capitaneada por Tomas Pettersson donde uno de sus músicos vestía una camiseta de Unknown Pleasures. que a estas alturas ya significa lo mismo que llevar una de Leonardo Da Vinci, el Che, la cara de Einstein o una hoja de marihuana, mal que me pese. Mientras escribo me doy cuenta de que sí hay rencor, porque para todo lo que adoro espero su perfección. Y no lo quiero pintar tan trágico, porque en realidad me gustó mucho el concierto. Me pregunto si últimamente estoy demasiado exigente. ORE es un grupo de preguntas, mientras que tantos otros lo son de respuestas. ¿El asesinato y la lujuria me hacen hombre? ¿Duele cuando sangras? ¿Quién es la chica que vive en mis sueños? ¿Quién recuerda el pasado cuando surge la decadencia? ¿Puedes ver el bosque? ¿Quién robo el sol de su sitio en mi corazón? [youtube ugzIvCVxunM] [youtube VsgU6k77VWk] [youtube ugzIvCVxunM] [tags]Ordo Rosarius Equilibrio, Tomas Pettersson, Rose-Maria Larsen[/tags] -
Haz tu propia bandera republicana
Ya sé que se puede sacar de la Wikipedia pero es un placer hacerlo uno mismo: 1) Abre un programa de edición de imágenes en tu ordenador. 2) Crea una imagen en blanco de 500×300 px. 3) Saca dos líneas de las reglas, para marcar tres espacios longitudinales cada 100 px de ancho, así será más fácil a la hora de rellenar los espacios. 4) Recuadra para no salirte y rellena la primera franja, empezando por arriba, con el color #BD223B (R:189, G: 34 y B:59). 5) Recuadra para no salirte y rellena la segunda franja franja con el color #FFCB05 (R:255, G: 203 y B:5). 6) Recuadra para no salirte y rellena la tercera franja franja con el color #9053A0 (R:144, G: 83 y B:160). Guárdala y súbela donde quieras:
¡Ojalá fuera tan fácil proclamar la república! Nota: Si no tienes un programa para tratar imágenes, puedes coger esta y ponerla donde quieras. [tags]república[/tags] -
El fragor de la cilindrada
Cuando los observo me siento igual que las mujeres que veían partir hacia las cruzadas a los mejores hombres de su generación, los de más talento y arrojo. Montados en sus caballos, resplandeciendo la armadura a primera hora de la mañana, sabiéndose valientes y solos. Así veo las carreras de motos y así despido a mis héroes, demasiado jóvenes para morir abrasados por el asfalto, aplastados por el cadenado, atropellados por un rival pero, en cambio, expuestos a ese fatal destino en cada Gran Premio. Tres de ellos se llevarán la gloria, y regarán de cava a las hermosas vestales que les acompañen en el podio. Ser el primero, que no siempre quiere decir ser el más rápido, bien merece correr los extremados riesgos de la batalla. Van en grupo, pero están solos. El ruido es inmenso pero están aislados. Sus cuerpos de músculo tenso y mirada concentrada quieren domar su extensión biónica de motor, gas y caucho pero hay algo salvaje en la moto que lo impide y por eso la guerra no se hace sólo contra los demás pilotos sino también contra el potro que atenazan entre sus muslos. Ser tumbado por el contrario es un fallo, es la vida. Ser escupido por la moto es triste como el amante que te desprecia, por eso sólo los perversos triunfan, porque son los que nunca se rinden. Sus esbeltas figuras de efebos corren a velocidades endiabladas, oscilan su cuerpo en la chicane, rozan la rodilla sobre el firme ardiendo, hunden el cuello en mor de la aerodinámica. Y no son en absoluto libres, lo hacen enjaulados en un circuito que recorren una y otra vez, como ratas de laboratorio. Y yo les observo, con máxima pena y adoración. Esclavos de su misión, subyugados a mi obsesión tanto como yo a la de ellos.
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Calor para pasar la noche
No dije nada sobre el concierto de Piano Magic. Bajo cierto influjo egoísta hay cosas que no quiero compartir. Pero mirando In the mood for blog, he visto este video del concierto de Santiago de Compostela del 26 de marzo y no puedo dejar de pegarlo yo también aquí: [youtube U1-dOHdEEFM] No sé si es mi canción favorita del grupo, quizá sí, pero sin duda es una de las que recibo con mayor emoción cuando la veo venir.
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Laibach is Laibach
Les tenía tantas ganas que ahora creo que todo pasó demasiado rápido. Alberto Monreal escribió un artículo estupendo sobre Laibach en ADN.es que fue un éxito sorprendente de crítica y público, lo que me catapultó a la sala Copérnico de subidón. Nos pusimos guapos y agarramos un taxi para llegar ni muy tarde ni muy temprano. El puesto de merchandising fue decepcionante, aunque había impresos para solicitar el pasaporte (y olvidé cogerlo antes de que se agotaran) e insignias. Copérnico es una sala con un escenario muy feo, donde todos los grupos dan la impresión de estar tocando en un local de ensayo. Ni siquiera Ritmo » Compás, que ES un local de ensayo, provoca esa sensación tan fría. Habían instalado dos pantallas y las proyecciones fueron estupendas, aunque las entorpecían, precisamente, los proyectores. [youtube L-CXUmDQ3-I] Pero cuando salieron fue emocionante. La primera parte del concierto estuvo dedicada a los himnos de Volk, donde triunfó, claro, el de España. La cantante tenía una voz y una camisa estupenda, cuya imagen de diva lírica se ocupó de aplastar ella misma cuando, un buen rato después de terminar el concierto, salió a la calle con un look new-raver culminado con una cazadora que ponía Slayer en la espalda. Las que de verdad triunfaron fueron las impresionantes y macizas eslovenas que flanquearon a Milan Fras en la segunda parte del concierto, dedicada a los grandes éxitos, machacando el lirismo y retomando el pulso marcial que el público les estaba pidiendo. El final fue como el de una película que cobra vida, como en la película de Woody Allen, con títulos de crédito en las pantallas y un medley de canciones de Laibach, enlatado, sonando en los altavoces.
[tags]Laibach[/tags] -
Hojas de té
Redios, se me cuela el frío por la ventana y el efecto de la segunda taza de té del día pasó hace un buen rato. Me bebería otra, pero mi sistema digestivo no responde bien a los excesos.
Había dejado de leer el único blog que leo y he tenido que empacharme recorriendo tres semanas de un plumazo. No me ha sentado tan mal como lo hubiera hecho el tercer té, al menos al hígado, sino que me ha espoleado para recordar cosas que quiero saber y clickeando aquí y allá, descubriendo cosas increíbles, como resulta a los ojos casi todo cuando no buscas fuentes, sino ríos. Si yo fuera una de aquellas profesoras que tenía en el colegio hubiera calificado la semana, con rotulador rojo y escribiendo con cierta ligereza sobre el texto, con un MD+ o quizás un NM-, es decir, algo mejor que un Muy Deficiente pero no tan benévolo como un Necesita Mejorar a secas, un Necesita Mejorar negativo. Que significa algo así como que esta semana necesitaba firmemente ser mejorada pero no era algo que fuera a ser tan fácil, señorita Cabrera. Más bien imposible, señorita, le contesto. He pasado la semana expulsando lo que creí que fuera una intoxicación por inhalación de una guarrería. Pero unos días después parecía evidente que lo mío era un constipado morrocotudo. Mi tesis actual es que la intoxicación me dejó baja en defensas y algún virus hizo de las suyas, atacándome por donde pudo, de los pulmones a los ojos; allá donde hubiera algo que joder, lo jodió. Y con el sistema respiratorio a medio gas, he estado torpe y lenta en reflejos en el trabajo. Han sido muchas horas en las que lo único que siento que hemos hecho es cavar, sin descubrir nada. Mi MD+ estado de salud es lo que provoca que esté aquí, volcándome en el WordPress en lugar de recorrer las actividades sociales propias de un viernes en Madrid (como ver a Hidrogenesse y/o a Aldo en directo) e ir al cine a ver la de Gondry, que me tiene muerta de las ganas. Así que me levanto otra vez a la cocina y me como otra miserable torta de arroz y me preparo una infusión, no vayamos a joder al hígado o al páncreas, como sucedió ayer por una chuchería con picapica, y que al menos me caliente las manos y salgamos de este atasco de tos y flema. -
Indicios que acortan el camino hacia el rock de estadio (¡cuidado Editors!)
-Haces pasos de baile raros como girar alrededor del piano rápidamente sin soltar el micro ni desprenderlo de su pie. Y la gente te lo aplaude. -El público corea melodías de guitarra como si fueran de voces. -Se encienden móviles en las baladas. -Te pareces menos a Joy Division y más a U2; en el camino, estás casi hermanado con Coldplay, cosa que antes te parecía inaudito pero ahora lo ves muy digno. -La Riviera se te queda pequeña. -Empiezas el concierto gritando «Hola Madrid». -Amenazas con hacer stage diving desde el borde del escenario pero no lo haces jamás, por lo que pudiera pasar. Pero, al acercarte a la gente, haces gestos como intentando ver hasta donde llega el bulto informe que es tu audiencia. -Animas a dar palmas.
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Los 12 documentales musicales que hay que ver
Me encanta ver grabaciones de conciertos y rockumentarys. Es un género apasionante y siempre he querido realizar alguno. ADN.es publica una selección de los documentales musicales que hay que ver sí o sí, en videogalería: Joe Strummer, The future is unwritten Shine a light (el de Martin Scorsese sobre los Rolling, porque es percha) Metallica, some kind of monster Bob Dylan, no direction home (también de Scorsese) El de los Ramones, End of the century El diablo y Daniel Johnston The Filth and the fury (el de los Sex Pistols, también de Julien Temple, como el de Strummer) The Band (otra vez Scorsese) Scott Walker, 30th century man Neil Young, heart of gold El 101 de Depeche Mode (qué decir que no haya dicho ya del 101) Nirvana y Sonic Youth: 101 The year the punk broke
[tags]documentales musicales, rockumentary[/tags]