Y tiene su propio blog desde el que ir enlazando los archivos: ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor?
Este fue el programa de ayer, dedicado a las lecturas de verano.
Y tiene su propio blog desde el que ir enlazando los archivos: ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor?
Este fue el programa de ayer, dedicado a las lecturas de verano.
Sí, quiero.
Por eso, esta noche Carolina León y yo comenzamos un programa de radio sobre literatura subterránea, autores en ciernes y demás pasiones literarias en Radio Carcoma, la radio libre de Madrid a la que estoy unida desde que tengo 16 años.
Ahora Carcoma emite sólo en streaming y cada programa se encarga de podcastear o hacer lo que prefiera con sus archivos. Así que los que no nos escuchen bajo la magia del directo hoy a las 23:00 lo podrán hacer bajándose el programa. Mañana por la mañana estarán las instrucciones, el rss, el archivo, todo, en este blog del programa.
Vamos a dedicar el primer programa a las lecturas de verano, a cómo los libros se entremezclan y porqué con las vidas que vivimos fuera de las páginas.
Ha pasado un intenso fin de semana junto a las personas que aceptaron viajar a Madrid para hacer realidad nuestro empeño de un concierto de Ô Paradis en nuestra ciudad. Hoy lunes ya no lo veo como una actuación ni como un esfuerzo ni un montaje ni una promoción. En mi memoria más reciente se ha asentado como un fin de semana de amigos de visita y fiesta, viviendo de noche, la curiosidad por la vida ajena como permanente leit motiv de las charlas, con hermanamiento, baile, tensión y distensión contínuas.
Total: ha sido precioso. Gracias a Demian, Sergio, Oriol, Ramón, Ulla, Vanessa y Nol y Jean-Charles de Nature Morte.
También quiero agradecer a todos los amigos y también a los desconocidos que vinieron al concierto de la Boite. Gracias por apoyar nuestras locuras y por disfrutar del concierto.
Y también -esto parece un discurso de agradecimiento por algún premio- a Adriano, Miguel y Markus de Lainformación.com, que vinieron a grabar y sé que están montando el reportaje con todo el cariño del mundo. Me muero de ganas por verlo.
Milord y Milady les reiteran a todos su más ferviente admiración.
Nos encontramos a 24 horas del concierto de Ô Paradis y Escama Serrada en Madrid. Se trata del primer concierto que Alberto y yo montamos juntos y, como cualquier primera vez, siempre hay titubeos, sobreentenidos y malentendidos pero también nervios y emoción.
También será mi primera vez viendo un concierto de Ô Paradis. Alberto ha rescatado unas fotos de su primera vez, que también fue la primera de Ô Paradis en Madrid cuando, además de Demian, existía otra componente en el grupo, Rosa.


Algunos de los viajeros ya han salido de Barcelona y recorren la península hacia el centro. Ahora pienso en eso y me resulta muy emocionante. Cuando la gente se mueve, se activa o emprende algo por iniciativa tuya sientes algo especial, como si hicieras fuerza para que el mundo gire del revés, y lo consiguieras un poquito.
También estoy emocionada porque los chicos de Adriano van a hacer un vídeo sobre Ô Paradis para Lainformación.com y estoy segura de que quedara precioso. Es un privilegio que dediquen un tiempo para hacerlo. Me gusta porque, pase lo que pase mañana, quedará una constancia real, una visión externa pero compartida. Y también para pase lo que pase pasado mañana. Porque a veces ya vivo como si no existiera pasado mañana.
Hoy tenemos velatorio de ADN.es pero este es otro que me pierdo. No me da el cuerpo para más. Quizás me daría, pero tengo miedo de romperme. Hace años pensé que cualquier herida sanaba antes o después. Ahora pienso que se quedan abiertas para siempre y se infectan y te cansan y te merman la fuerzas. El otro día me decía un amigo que ya se ha acostumbrado a que ningún día se levante bien por la mañana, que siempre haya algo que duela o moleste. Bueno, haberse acostumbrado no está tan mal como remedio. Desde los 20 años soy consciente del envejecimiento. Es una mierda.Y, lo peor, ¡es que no sé cómo he acabado escribiendo sobre esto! Es lo que tiene escribir en el balcón, empiezas a hablar como si no te oyera nadie, parapetada en el toldo (sí, no puedo parar de presumir de toldo) y en la oscuridad.
Estar donde estoy ahora mismo es un lujo. Es mi pequeño balcón, tapizado con las flores del toldo que al fin conseguí que nos instalaran, acompañada por las jardineras y los Don Diegos que planté en ellas, semillas de Somaén y Valdemorillo que florecen sólo de noche.
Cuando un buen amigo vio nuestra casa dijo que le gustaban estos pisos que pueden ser atravesados en línea recta. Desde donde estoy, cuando miro hacia el interior de la casa, veo al fondo, más allá del salón y la cocina, como si fueran corredores venecianos, la ventana que da al otro lado, a la calle y, en el edificio de enfrente, a pocos metros, otra ventana. Pienso en un salto con jabalina y en Man on wire. Pero la ventana de enfrente tiene la persiana bajada, y pertenece a un hospital. ¿Quién querría seguir pues atravesando la ciudad en línea recta? Aquí se está tan bien…
He apagado las luces y sólo está encendida la vela del farolillo. Ni siquiera es necesaria pues la luz de la pantalla lo ilumina todo, pero es cálida y siempre calma. Abajo, entre los jardines, unos pasean los perros y otros caminan rápido para llegar a casa y acabar de una vez por todas con la semana, se les nota la ansiedad, las prisas. Yo hoy no tengo prisa. Ni sueño. Pero he pasado un mal día: ansiosa y somnolienta. Con dolor de tripas, como siempre. Ha caído el cidine, la ranitidina, la simeticona. Sólo faltó el almax, que no ha sido necesario. De golpe me pregunto una tontería, si es que Alma X se llamaba así por el Almax y ellos también tenían retortijones de electrolash. A estas alturas de la década el electroclash irrita mucho el colon. Lo dice una que fue Perra.
Igual lo del estómago viene por las carreras de esta mañana, que fueron de infarto. O por el calor sofocante durante el día y los viajes a la azotea para tender las lavadoras. En fin, no ha sido un día muy bueno, pero este final es fantástico.
A partir de mañana comienzan los días previos de la semana del concierto de Ô Paradis, así que habrá muchas cosas que hacer, sobre todo el seguir convenciendo a gente para que venga. Si tú has pensado venir, deberías traerte un amigo, te querrá para siempre. Las entradas son muy baratas, cuestan ocho euros y se las puedes ir a comprar a Jorge en Rara Avis, a Amparo y Antonio en Diskpol o a Andrés en Rotor. Las direcciones, para quien no las conozca, están aquí también. Cuando vayas, cómprales algún disco ¿no?, ya que estás. Así hizo un chico con el que me he escrito por Last.fm y cuya identidad mantendremos en el anonimato a no ser que él se manifieste. Se compró la entrada del concierto y luego diez veces más su precio en discos. ¡Así se hace!
Hay gente que piensa que organizar un concierto es complicado, pero no lo es. Da mucho trabajo y preocupaciones. Hay muchos detalles que no descuidar. Genera estrés porque piensas que podrías estar haciéndolo mejor. Quizás debería escribir un post con el esquema de lo que hay que hacer para montar uno, para quien se quiera animar. Lo más importante es que hay que contar con un dinero que no te importe perder. Los conciertos son una inexplicable ruleta rusa. Puede ser un sonoro pinchazo o un éxito y no lo sabes hasta el momento en el que empieza.
El jueves pasado quise ampliar la lista de consejos del blog para romper la magia realista en Comunes (link al programa en Archive.org), el programa de Radio Círculo en el que participo:
¿Alguien da más?
Carolina León apuntó algunas maneras (gratuitas o muy baratas) de autoexiliarse.
[audio:http://www.archive.org/download/ProgramaRadioComunes-03092009/Comunes03.09.09.mp3]
La experiencia sonora de ver a Escama Serrada en Madrid será una de las primeras que Sergio Méndez, también conocido como Capitán Embudo, lleve a la realidad. Se trata del grupo invitado en el concierto de Ô Paradis el 11 de septiembre en Madrid y probablemente Sergio se encuentre ante una audiencia que le desconozca. Para saber más sobre él, nos aclara algunas dudas sobre su carrera desde su L’Ametlla del Vallès («un lugar que debe tener la concentración de talentos más alta por metro cuadrado de toda Europa», dicen).
¿De dónde viene el nombre de Escama Serrada?
Proviene de una especie de víbora llamada Víbora de Escamas Serradas o Echis Carinatus, la cual produce un sonido amenazador frotando sus escamas. De niño, estaba completamente obsesionado con los reptiles y esta especie en particular me obsesionaba. A la hora de buscar un nombre para el proyecto, me pareció que Escama Serrada era muy apropiado por lo surrealista del concepto en si mismo y por que al igual que la serpiente, yo también intento crear atmosferas amenazantes.
En todas las fotos que he visto de ti siempre sales con camisetas de grupos geniales como Coil o Psychic TV. ¿Son esos tus grupos de cabecera -o los que más veneras para llevarlos en tu camiseta- o cuáles más?
Debo decir, que no hay ninguna intención en que aparezca con bandas como Coil o Psychic TV, simplemente todas las fotos a las que te refieres han sido tomadas de forma espontanea y normalmente llevo camisetas de bandas, ya que me gustan y son baratas.
Pero contestando a la pregunta, grupos como Coil o Psychic TV son entre otros muchos, como Nový Sv?t, Death in June, Current 98, Ô Paradis, Marc Almond… son grupos que han creado una gran influencia en mi vida.

¿Qué grupo te gusta mucho pero no podrías admitir tan en voz alta como para tener una camiseta de ellos?
No lo sé… pero supongo que podría pasarme algo parecido con McNamara, pero hay días para todo y seguramente también encontraría el dia perfecto para ponerme una camiseta suya.
Cuéntanos los orígenes de Escama Serrada y también algo sobre su futuro.
Siempre he querido estar en el mundo de la música, empecé organizando conciertos en Barcelona de Circe, Ô? Paradis, Nový Sv?t, Ait, Comando Suzie, Wermut y Thomas Nöla, pero llegó un dia en que quise intentar crear mi propio proyecto y el MCD de Escama Serrada, La reina está mala, es lo primero que he creado.
El concierto que haré el 11 de septiembre en Madrid, será una buena muestra de el nuevo rumbo que esta tomando el proyecto, ya que todas las canciones serán inéditas, con estrucuras menos surrealistas y con la incorporación al proyecto de Ramón Riba y su guitarra eléctrica.
¿Has estado antes en otros grupos?
Pues hace muchos años creé un proyecto llamado El Capitán Embudo y su Caballo Amor junto a Daniel Pablo el lider de Árnica. Era un proyecto interesante, muy experimental y con textos muy extremos. Pero en esa época yo estaba por otras cosas y el proyecto se quedó en cinco temas que nunca vieron la luz.

¿Cómo nació la idea de que tu disco se vendiera conjuntamente con La corte del rey pescador? ¿Que puntos tienen en común el de Ô Paradis con La reina está mala?
La idea surgió por la colaboración existente en los dos trabajos, ya que Demian ha colaborado de forma directa en La reina está mala, poniendo voz, tocando la melódica y en la producción final del disco. Y yo he colaborado con varias bases en La corte del rey pescador. Pero principalmente, esta colaboración es fruto de la gran amistad que me une a Demian y de la gran apuesta de Joseph Noark de Tourette Records.
A partir de qué elemento construyes tus canciones (un ruido, una frecuencia, un ritmo, una idea…)
No tengo ninguna fórmula para crear mis canciones, normalmente el proceso es muy caótico e intuitivo, además, normalmente creo mi música por la noche y bajo la influencia del alcohol u otras substancias, con lo cual, la metodología siempre es diferente y el resultado inesperado.
¿Si te digo que te hemos presentado como «industrial dadá» te sientes cómodo con esa etiqueta?
No me siento incomodo para nada y algo de razón tendrá, ya que la primera discográfica a la que envié La reina está mala, contestó que les gustaba el disco pero que era demasiado dadaísta. Aunque creo que para el próximo disco, esta etiqueta no encajará a la perfección.
Me pregunto si esta brisa que atraviesa mi casa madrileña de Este a Oeste es real. Lo parece, pero ya quién sabe.
He pasado unos días en mi casa coruñesa y allí, estoy segura, la brisa sí que era real. Lo sé porque allí cualquier cosa extravagante que suceda es real. En Madrid, en cambio, es más probablemente un sueño. Aquí nos tenemos que conformar con vivir la magia realista mientras hay lugares en el mundo cuyo día a día es realismo mágico.
Qué difícil es hacer realismo en Madrid. No hay donde hacerlo porque está todo ocupado con la magia realista. Esta mañana zapeando por la TDT me quedo un rato en Esmadridtv viendo a los satisfechos vecinos de La Dehesa de la Villa cuando les preguntan por lo mejor de su barrio. Lo mejor, según todos, es lo bien comunicado que está con los transportes: desde hace poco tienen metro y disponen de varias líneas de autobuses. Están muy orgullosos de lo bien que se comunican con el centro, por eso es genial vivir ahí. En fin, supongo que os habréis dado cuenta del absurdo. Si lo que hace genial vivir en tu barrio es la facilidad de escapar de él, entones es que vives en un lugar equivocado. En Madrid un piso es cuanto más caro cuanto más cerca esté de una boca de metro. La cercanía a una estación se especifica en los anuncios de compra-venta y alquiler junto al dato de los metros cuadrados. Imagino que para compensar el tamaño de las celdas en las que vivimos.
La magia realista consiste en vivir una ilusión del día a día donde todo está ordenado y parece perfecto, como el ejemplo que ponía de los vecinos de La Dehesa de la Villa. Es muy difícil romper el encantamiento. Tan difícil que yo no sé hacerlo, aunque lo intento.
Algunos consejos para hacer realismo en Madrid:
1. Conoce a tus vecinos y ponte de acuerdo con ellos para hacer algo en tu barrio. Por ejemplo: unas fiestas populares, mejorar una plaza, pintar una pared, cultivar un huerto urbano en un descampado.
2. ¿Qué grupo quieres ver en directo? Móntales tú un concierto. Da igual que sea la banda municipal, el cuarteto de cuerda de tu prima o el grupo de hardcore de un amigo. ¿El alquiler de las salas es muy caro? Cierto: monta el concierto en el salón de tu casa.
3. Haz una fiesta en un lugar inesperado. Arriesga en los límites de la legalidad.
4. Olvídate del dinero. Regala y cambia. Monta un mercadillo de trueque o dona los libros que ya has leído y no volverás a abrir. Abre tu wifi. Comparte música. Haz una exposición en la calle de los cuadros que pinta tu madre. Dile a la gente quién te gusta.
5. Vuelve a los fanzines. Edita libros. Escribe más desde el nosotros y menos desde el yo.
Qué tópico es quejarse del calor, qué aburrido y, en cambio, qué inevitable, ¿saben porqué señores? Yo lo sé, porque cuando te quejas duele menos. Sí, está comprobado. Yo lo he comprobado. Cuando interrumpo una conversación y digo «pero qué calor que hace» noto cómo baja un par de grados, de los centígrados, la temperatura ambiente.

Ocurre lo mismo con el parrafito de ahí arriba, que seguramente les habrá aburrido como hastían todos los comentarios obvios sobre el tiempo. Y en cambio, a mí, me ha refrescado que no vean.
Y entre una cosa y otra, ya he llegado al tercer párrafo, que para un post veraniego no está nada mal. Estoy en este Madrid que parece una secuela de Omega Man pasando indolentemente los días de tranquilidad y lecturas y las noches de descanso y ventilador. Avanzo lo que puedo con mi asuntos y, sobre todo, me recupero de mi última convalecencia, que me ha dejado a medio gas durante los últimos diez días aproximadamente. Además de cuidarme y cuidar a Milord (que malo no está, peor tampoco malo es), veo películas, trabajo en los proyectos y limpio la casa. También busco un instalador de toldos, pero están todos de vacaciones. Yo intento, a mi vez, convencerme de que también estoy de vacaciones pero es difícil. Esta situación a medio camino entre el desempleo, el freelancismo y el ama de casa no deja mucho hueco para sentirse de vacaciones. Qué demonios, estoy superfeliz (salvo cuando paso la noche vomitando, todo hay que decirlo).
En el capítulo de la autocomplacencia, hoy también estoy contenta porque he visto que han meneado mi post sobre los peligros de las redes sociales (que ha tenido duras críticas por parte de mis más valientes comentaristas) aunque no precisamente el publicado en mi web, que también, sino el que ha sido repicado en cubadebate.cu, pero bueno, igual da.
Como al fin he superado diferentes escollos que tenía con la técnica sonora, estoy montando nuevos podcast de Dancing. Como quería ver qué dirección de RSS de mi podcast anda por ahí colgada en internet, he hecho una búsqueda y me he encontrado con alguna mención del podcast por Javier Romero que me ha hecho mucha ilusión. Especialmente esta sección en el podcast Pin de 2006 llamada El Retropodcast en el que se comentan podcasts antiguos. Como fue en el año 2005 cuando más fuerte le di al podcasting (tres episodios, vaya), ya un año después parecía algo perdido en la memoria de los tiempos. Pues en este Podcast Pin Javier Romero dedica su sección a Dancing, tomando trocitos de mi poco audible podcast y diciendo cosas bonitas, pero también exageradas e inmerecidas, sobre mi débil intento de llevar al salón de casa lo que hacía en el estudio de la radio libre. El tiempo ha demostrado que fracasé, pero no sólo por la soledad sino también, y en principio, por la técnica.
En ese verano idílico también pasan cosas horribles, no os creáis. Por ejemplo, hay una avería en la línea de ADSL que va de la centra a mi casa. Está mal pero no es una tragedia gracias a la conexión 3G salva-vacaciones. Además, produce estampas agosteras memorables, como esta que cuenta Milord.

Madrid está raro, pero es habitable. El sábado de la semana pasada le pegamos un repaso a la ciudad. Es decir, fuimos a los dos únicos sitios a los que se puede ir sin morirse uno de aburrimiento: el Radar y el Dark Hole. Cuando entramos en el Radar sólo había 1 persona además de Sevi. Pero en fin, Sevi vale por muchos y una siempre se siente allí como en casa. Aunque ahora no puedo beber alcohol (o ya nunca podré beber alcohol, no sé) ni tampoco bebidas con gas, así que pasar la noche agarrada a un zumo de piña es menos excitante que si pudiera beber, al menos, un Bitter Kas, con lo que me gustan. El Dark Hole estuvo muy divertido debido a los personajes que se alzaron con los papeles protagonistas de la noche, anónimos conquistadores del escenario que go-goizaron la noche con un excelente sentido del humor, aunque no sé si esa era su intención. Eso sí, me escandalicé por la inconveniente subida de precio. ¿12 euros para entrar? Eso son 2 euros más de lo que costaba antes, que ya era caro. No se si se han enterado que el IPC ha caído, no ha subido, ha caído. CAÍDO. Pero vamos, que si el Dark Hole sigue subiendo los precios va a conseguir, el solito, que repunte el IPC.
(Porque ir al Dark Hole, creo yo, es alimento de primera necesidad).
Algo que aprendí el otro día en nuestro antro favorito es que no se puede pinchar Wrong en un club. No. Es imposible de bailar. Da bajón. Los pocos que se atreven a bailarlo ensayan unos vergonzosos movimientos sensuales que dejan tormentosos recuerdos. No, no se puede.
También ocurre que últimamente voy a las tiendas de discos (de vinilo, se entiende) de segunda mano y salgo sin nada. Esto también e morralla s bastante trágico. Pero es que lo que hay es muy caro. Es increíble lo que ha subido el vinilo de segunda mano. En La Metralleta, hospicio del que ha salido casi toda mi colección, ya nada baja de 10, como mucho a 6. Allí ya no se puede comprar. Saben lo que tienen y está todo muy preciado, ordenado alfabéticamente y en fundas de plástico. Ah, que tiempos aquellos en los que discos La Metralleta no era un nombre sino un adjetivo. «Este disco es de la metralleta», decíamos para indicar no que se hubiera comprado allí sino que era tipo la banda sonora de Batman, todo un clásico de ese sótano.
Lo que queda en Yunke’s de vinilo si que es auténtica morralla, vieja y sucia, que deberían poner a 50 céntimos y así quizás me llevaría alguna cosa. Y el recorrido se completa con Killer’s donde venden un ejemplar de Necrosis en la polla por no menos de 300 euros. En Killer’s (calle Montera) tienen un sótano con discos en peor estado donde se encuentran cosas viejas y ralladas pero porquéno. Ese mismo sótano tiene una cuca sección de techno-pop con discos como este a 12 euros y, lo que es mejor, un depechero que te recibe con su camiseta del Violator y algún hit del grupo o amistades afines. Porque si uno pasa más de media hora escuchando la horrible música de La Metralleta sale de ahí con ganas de inhalar algo de CO2 del parking con el que comparte planta.

Vamos dando pasos hacia el concierto de Ô Paradis. La primera semana de agosto llevamos las entradas anticipadas e hicimos la ronda de las tres mejores tiendas de discos (nuevos) que hay en Madrid: Diskpol, Rara Avis y Rotor, en orden alfabético. Lo mejor es hablar con los tenderos y palpar el ambiente, es un gran sondeo sociológico. Gente como Amparo, Jorge y Andrés son especies a extinguir y allí están, resistentes, dando cobijo a gente como nosotros. Bueno, afortunadamente no viven de gente como yo, semi-pobre, que se compra un disco nuevo cada tres meses. Pero la culpa es de Depeche Mode, que entre la caja y las entradas para tanto concierto… prometo invertir más en novedades próximamente. Sobre todo si viene mucha gente al concierto de Ô Paradis, para que recupere mi fe en la música.
Si los que pagan 12 euros por entrar en el Dark Hole se les ocurre decir, o pensar, o siguiera insinuar que 8 euros por ver a Ô Paradis es caro, les clavo mi disco de The Pearl en la cabeza. ¡Por el canto!
No quería hablar del tema porque sé que no hay mayor desprecio para alguien que no bloguear sobre él pero necesito mantener la cabeza ocupada en algo. Y qué mejor que en algo que odio para no pensar en las cosas que me dan miedo. Probadlo si alguna vez estáis en una situación atemorizante -por ejemplo, encerrada o encerrado involuntariamente en un cuarto de baño-, busca un objeto de tu odio -por ejemplo, Rupert Murdoch, Esperanza Aguirre, Gallardón, Bob Dylan o Emilio Aragón- y ya verás cómo se diluyen los nervios.
Volviendo al asunto, que se ve que hoy estoy con ganas de bifurcarme: si hemos superado aquellos grandes timos de la historia de la humanidad como son los crecepelo, las pseudosectas de ventas piramidales, la estampita, el agua bendita (salvo en los vampiros, claro) o la famosa peseta que llegaba por correo y te costaría la muerte si no repetías el envío a otros cinco desgraciados, ¿porqué, si ya no caemos en ellos, lo seguimos haciendo con las empresas que actúan en internet bajo el dudoso titular de ‘redes sociales’ regalando nuestra información a cambio de nada?
Últimamente, escucho con frecuencia explicar el método profiláctico de muchas personas para no hundirse en la marea anónima de los amigos que no son tales: «yo no admito a nadie que no conozca de verdad». Estoy segura de que lo habréis oído muchas veces. De esa manera, aquel que nos habla, convencido del buen uso que le hace a la red social, sólo agrega como amigos a los amigos que ya lo son. ¿Entonces, por que te registras en la base de datos de una empresa con tu nombre real, tu edad, tu foto, tu ciudad, tus aficiones, dónde vas o dónde no vas a cambio de lo que ya tenías antes de regalarles tus datos personales? ¿Qué esperas obtener a cambio?
Si a pesar de ser consciente de ello no te importa que tengan tu ficha completa, tu suculenta ficha de consumidor -pues hablamos de Occidente y hablamos de capitalismo- y sepan qué ofrecerte cada vez que cargas una página, piensa que, cada vez que agregas a alguien, no sólo te vendes a ti sino también a tus amigos. Al agregar, followear, establecer amistad, estás diciendo al empresario, al dueño de la página y a su departamento de marketing: «oigan, que esta persona es como yo, le gusta lo que a mí, somos amigos y juntos hacemos fuerza». Y de la contabilidad nace la estadística y de la estadística el marketing y del marketing el dinero, las ventas, que es a lo que van, que es, a la postre, lo que les interesa. Porque ellos viven de eso, a tu costa.
A no ser que te llegue dinero por ello. Porque a lo mejor te llega y yo no lo sé. En la columna de la derecha de tu página de Facebook te aparecen anuncios ¿verdad? Y son tan grandes que es difícil no verlos, y al final uno los acaba leyendo. Por lo tanto, tener una cuenta de Facebook no es gratis, te cuesta dinero pero no lo pagas con dinero contante, sino con el equivalente de la publicidad que consumes. ¿Cuánto dinero te paga Facebook cada vez que uno de tus amigos lee tu cambio de estado y, de paso, la publicidad?
Hay que repetirlo mil veces y hasta la saciedad porque siempre hay alguno que no se ha dado cuenta: todo lo que lleva publicidad no es gratuito. Tu presencia como consumidor de publicidad es valiosísima. Probablemente es más cara la inversión publicitaria por usuario de lo que te costaría pagar por este servicio. No tengo datos que apoyen esta teoría, pero algún día me gustaría poder comprobarlo.
Facebook, MySpace, Twitter… no son redes sociales porque en verdad no son sociales. No están descentralizadas porque son empresas. No dan el poder al usuario porque ellos tienen el poder. Ellos ponen la piscina y allí que nos tiramos todos. Cuantos más nadadores en la piscina, controlados dentro de sus cuatro paredes, más fácil es coger un megáfono y venderles algo a la vez. Una red social, para que sea tal, no puede pertenecer a una persona, a un empresario, ha de ser de todos y de nadie, ha de ser transparente, no controlable o controlable por todos.
¿Te imaginas que existiera un dueño de internet? Por ejemplo, que Rupert Murdoch comprara internet. Las operadoras de comunicaciones ya se creen los dueños de internet porque proveen el acceso. Son como los gorilas de las puertas que se creen los dueños de los garitos porque ellos deciden quien entra o quien no, y sobre todo porque vigilan que nadie entre sin pagar. Pero, al menos, no es un monopolio y no existe un único proveedor mundial.
Mientras no existan redes que funcionen de esa manera, registrarse en ellas supone el mismo tipo de acción que darle nuestros datos de gustos, marcas y sabores a El Corte Inglés para que nos mande información de qué deberíamos comprar o cómo deberíamos ser, qué nos debería gustar, a quiénes, qué otros clientes, deberíamos conocer.
CONVIENE RECORDAR QUE:
Rupert Murdoch (y perdón por la obsesión) es el dueño de MySpace desde que compró la empresa para sumarla a su emporio News Corp por 580 millones de dólares.Jack Dorsey, Biz Stone y Evan Williams son los dueños y fundadores de Twitter. (Cuando se hackeó información privada de la compañía se supo que esperaban unos beneficios de 4 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2009). De su próximo modelo de financiación esperan conseguir 1 dolar por usuario y por año. Esperan conseguir registrar a 25 millones de usuarios cuando acabe 2009 y 1000 millones de usuarios en 2013.
Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, es el dueño del 30% de la empresa. (El multimillonario más joven del mundo según Forbes).
Son personas, son ellos a quienes les estás regalando tus amigos. No te conectas con tus amigos. Eso es una falacia. Tú ya estás conectado. Tú ya te trabajaste esas amistades antes. Tú les regalas a tus amigos. Y te regalas a ti mismo. Gratis. Y gracias a eso ellos ganan sus céntimos con cada dato, foto, contenido o amistad que introduces en sus bases de datos.
Notas:
1) A día de hoy, desconocemos cuál es el modelo de negocio que tiene planeado Twitter, quizá los mensajes de texto en los móviles, pero no se sabe. Probaron la publicidad en el site japonés y no les fue bien. Aún así, les he metido en el mismo saco porque algún día, tarde o temprano, usarán su máximo valor: los usuarios y los millones de mensajes que se mueven, para ganar dinero con nosotros.
2) A quien pueda interesar: sí tengo cuenta de Twitter, no tengo de MySpace (tuve y la borré) y no tengo cuenta de Facebook. Sí tengo cuenta de Flickr, de 11870, de del.icio.us, de Last.fm y de Spotify. Me registro en las webs que me aportan un contenido que no tuviera antes de registrarme, como es el caso de un lugar para publicar fotos, lugares donde guardar favoritos y un servicio para escuchar y conocer música. Twitter lo uso como servicio de microblogging cuando no merece la pena abrir The Last Dance; lo uso más que Tumblr, donde también tengo una cuenta.
3) Me preocupa cómo se está volcando la información en Facebook de una manera masiva, hasta el punto de usarse como único medio para comunicar cosas. Si después de haber leído este post sigues convencido de que necesitas Facebook para vivir, no lo uses como único medio para comunicarte con el mundo, o les regalarás el monopolio de la información.
Más pasitos por el camino del monopolio: Facebook, tras no conseguir comprar Twitter, compra Friendfeed (donde sí, también tengo cuenta, una cuenta robótica, por decirlo así, que agrega los feeds de otros servicios que sí uso como Twitter, del.cio.us o Flickr):
«La de Friendfeed supone la primera adquisición realizada por Facebook desde que el grupo ruso Digital Sky Technologies invirtiera unos 140 millones de euros el pasado mayo en la compra del 1,96% de la red social, valorando a la compañía creada por Mark Zuckerberg en unos 7.000 millones de euros».