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  • Qué es el coordinador de parentalidad y quién está a favor y en contra

    La figura del coordinador parental para facilitar la colaboración de los progenitores tras un caso de divorcio conflictivo es algo nuevo en España. La primera sentencia que lo recoge data de julio de 2013 y la firmó el juez Pascual Ortuño, quien es, hasta hoy, uno de sus más convencidos defensores. No obstante, la introducción es aún escasa y tiene firmes detractores.

    Se trata de una figura jurídica que no está regulada, que no existe en nuestras leyes, pero que algunos jueces están dándole forma al amparo del artículo 158 del Código Civil, que permite al juez adoptar las «disposiciones que considere oportunas» para evitar perjuicios al menor en su entorno familiar. «Es una intervención psicosocial que se genera dentro del proceso judicial», explica el magistrado Pascual Ortuño. Ese artículo «permite gran discrecionalidad y así estamos introduciendo la figura por vía judicial».

    Los jueces se inspiran en medidas similares que se vienen aplicando en Estados Unidos y Canadá, generalmente también sin regulación específica, aunque con unos derechos menos sujetos a la ley que en el caso español. «Hemos visto que en otros países funciona», dice Ortuño.

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  • Destripamos el ‘Exciter’

    Destripamos el ‘Exciter’

    No me refiero a la canción de Judas Priest. No vengo a hablar del grupo de trash metal canadiense.

    En el último capítulo del podcast Pobres Chavales, Alberto Monreal y yo invitamos, de nuevo, al depechero Óscar García para analizar uno de los discos más (alerta spoiler) decepcionantes de la carrera de Depeche Mode: Exciter, de 2001.

    Clic aquí para escuchar en Ivoox o play en el reproductor.

    Estamos también en Archive, Spotify Podcast y en iTunes Store. Puedes seguir el podcast en Twitter, página de Facebook y Tumblr.

  • Agujas y cabezales

    Agujas y cabezales

    Santi Herrero, del sello Contubernio, nos ha invitado a sus HQ para la grabación de un capítulo de su podcast Agujas y Cabezales. En él, los invitados eligen cinco canciones, solo en casete o vinilo, y él contesta con otras cinco. Lo pasamos en grande y nos dio para hablar de un montón de cosas, desde el bacalao (DarkMad, We Are Not Brothers, la ruta destroy), al Aviador Dro, los orígenes de Triquinoise y Javier Corcobado, Depeche Mode y el pobrechavalismo, el punk, nuestras andanzas pasadas y futuras… cabe mucho en dos horas y media.

    Hay también un video en Facebook Live de la primera hora. No lo recomiendo mucho, salvo si queréis vernos los caretos un rato, primero porque es Facebook y segundo porque nuestro micro se escucha muy bajo. Mucho mejor el podcast.

    Acabamos tomando gazpacho. Con eso lo digo todo (y no digo ná).

  • Radio desde la piscina de simulación de agua marina

    Radio desde la piscina de simulación de agua marina

    El 21 de julio estuve en la piscina de Santa Ana (Tres Olivos, Fuencarral) invitada por mis amigos de Los Increíbles HUL a su programa de radio El Último Moyano, de M21, que durante el verano sale de la cuesta (de Moyano) y se va de tourné por las piscinas madrileñas.

    Me llaman «una periodista de raza y de barrio como pocas», qué bonito eso.

    Hablamos de cosas que hago, como mis paseos por La Prospe, de música y del tema principal: el libro Anarquía Científica, que celebra los 40 años de historia de Aviador Dro.

    El podcast ya está disponible para la escucha y descarga.

  • Mujer, periodista, madre

    Mujer, periodista, madre

    Suena un poco épico, como si fuera una cosa muy rara, cuando hay miles de mujeres periodistas y madres, pero por muy habitual que sea, fácil no es. Tampoco muy difícil, que no se trata de ser agente de la CIA.

    Las preocupaciones de Carrie

    Gema Valencia ha escrito para Red de Periodistas (¿eso qué es?) un reportaje sobre cómo vivimos las mujeres madres nuestra profesión. Yo, con bastante ansiedad, la verdad. Algo cuento en el artículo.

    Es interesante esto sobre la jornada reducida, ya era hora de que se dijera en público:

    Un ejemplo es el de E. G. M., redactora jefa en un medio nacional: “no cogí horario reducido, soy redactora jefa y tendría que hacer el mismo trabajo en menos tiempo por menos dinero, no tendría sentido”, revela.
    Sin embargo, la existencia de un convenio laboral favorable a la conciliación le ayudó a armonizar la vida familiar y laboral con la llegada de un nuevo miembro a su familia.
    Pintos tampoco optó por reducir su jornada “no sé si hubiera promocionado en caso de hacerlo. Todavía eso parece difícil de conseguir, yo nunca he tenido un jefe de redacción con jornada reducida”, especifica.
    La media jornada parece que no es una solución que se ajuste a las dinámicas del periodismo.

    Y esto sobre ser freelance, que es donde intervengo yo con mis movidas:

    GEMA VALENCIA: Si hubieras trabajado en una redacción ¿crees que la conciliación hubiera resultado más fácil o más difícil?
    ELENA CABRERA: Más fácil, sin ninguna duda. Está claro que hay días en los que pasan cosas y te tienes que quedar, pero no es lo mismo estar en casa todo el día en régimen de flexibilidad y autoexplotación que tener un contrato laboral, hacer tu trabajo fuera y, cuando vuelves, tienes tiempo libre.
    Además, trabajando por cuenta propia, Cabrera recuerda que “al principio me sentía invencible porque ser madre me pareció algo muy potente y emocionante, lo cual se me presentó como una fuente de energía… que se agotó rápidamente”.
    Y al agotarse, durante el primer y segundo año de maternidad, vivió “la clásica dicotomía de las madres trabajadoras precarias: o trabajar para pagar la guardería o tener al bebé en casa y trabaja lo que se pueda”, relata.

    Podéis leerlo entero aquí.

  • Último paseo (¡por ahora!)

    Último paseo (¡por ahora!)

    Pero como no se sabe… yo que tú me apuntaba a este: 26 de julio a las 19h.

    Te puedes inscribir rellenando este formulario. Y, para saber más sobre los paseos, aquí. El de hoy se trata del paseo comentado que hacemos montados en una máquina del tiempo que va adelante y atrás todo el rato, saltándonos la linealidad cronográfica, porque nada es tan sencillo. Pasamos por sitios que ya no existen, como el Rock-Ola y por otros muy vivos, como la tienda de discos la Negra. Nos detenemos en esquinas que parecen vulgares, comunes, pero que en realidad fueron el epicentro de la nueva ola madrileña… y pueden volver a serlo.

    Este paseo, además, tiene una dedicatoria: al Wild Thing bar, que lleva abierto desde 1991 y el Ayuntamiento de Madrid les impide abrir desde junio por un incomprensible tema de licencia.

  • Campamento abuelos

    Campamento abuelos

    El verano de los escolares dura 79 días. Día arriba, día abajo, depende de dónde. Las vacaciones laborales, 30. Con suerte, tres de esas semanas se pueden coger en verano. Obviamente, tenemos un problema. No es un problema nuevo pero sí es el elefante de la habitación. ¿A costa de qué o de quién están los padres y madres trabajadoras sobrellevando la responsabilidad del cuidado de los hijos e hijas en verano? Del ahorro, cuando lo hay, y de los abuelos, cuando los hay. Cuando no hay ni una cosa ni otra, el verano deja de ser ese tiempo feliz y despreocupado que toda infancia merece.

    «Es complicado». Esta conclusión se repite una y otra vez en las familias. Muchas de ellas arrancan el verano con cierta planificación, organizando actividades interesantes para las tardes y contratando campamentos para julio. Ponen la vista, y las esperanzas, en las ansiadas vacaciones de agosto. Pero el curso no empieza hasta mediados de septiembre y esas últimas semanas se abandonan a la improvisación.

    Es el caso de Mar, una madre de dos niños de 8 y 11 años con los que vive, junto a su marido, en Parla, una localidad al sur de Madrid. Lleva cuatro años tirando de campamentos urbanos en el mes de julio. En agosto, se irá quince días a la playa. ¿Qué pasará al reincorporarse al trabajo? «Será complicado», dice. Su marido trabaja fuera de casa todo el día y ella lo hace en una residencia de ancianos en la que está ingresada su propia madre. «Unos días tendrán que venir a la residencia conmigo, no me queda otra, no tenemos más dinero», admite Mar. Los niños hacen allí compañía a su abuela, pero son muchos días, muchas horas. Por otro lado, es el lugar de trabajo de Mar y tiene muchas personas a las que cuidar, lógicamente no puede estar pendiente de los niños todo el rato.

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  • En el debate sobre menores y móviles importa menos la edad y más el cómo usarlos

    En el debate sobre menores y móviles importa menos la edad y más el cómo usarlos

    Antes o después, bien en un grupo de WhatsApp o en una pregunta rápida a la puerta del colegio, una madre o un padre pregunta a otro: ¿a qué edad le dejaste tener móvil? No hace falta ser el Instituto Nacional de Estadística para conocer la respuesta a la encuestación popular: la decisión más habitual se toma cuando pasan al instituto, a los 12 años; aunque los datos del INE lo refrendan.

    El 26 por ciento de los niños y niñas de 10 años tienen móvil propio, según datos del INE de 2018. Así como el 41 por ciento de los de 11 años. El salto definitivo llega, como decíamos, a los 12 años, donde tres de cada cuatro lo tienen. La progresión desemboca en que disponen de móvil un 95 por ciento de los que tienen 15 años, a pocos puntos de la totalidad. ¿Y qué ocurre antes de los 9 años? Otro estudio potente, EU Kids Online, cofinanciado por el Gobierno de España y la Unión Europea, advierte de que los menores de entre 9 y 10 años pasan una media de dos horas diarias conectados a internet, un 43 por ciento de ellos mediante el móvil.

    Pero sería naíf pensar que los 9 años es la verdadera edad de iniciación al mundo conectado, a pesar de que sea la edad a partir de la cual preguntan las encuestas. “Un simple vistazo a nuestro alrededor nos indica que quizás desde edades muy tempranas se está teniendo acceso a contenidos en línea, tanto lúdicos como educativos”, apunta Cristina Gutiérrez, experta en ciberseguridad en el área de menores del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE). “El menor accede en primer lugar desde los móviles de los padres”, añade. Y eso sucede a partir de los dos años de edad».

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    En la foto estoy hablando con Laura Garaboa, policía nacional miembro del equipo de redes sociales de este cuerpo de seguridad, durante un acto del Club de Malasmadres en el que se presentan algunos de los datos que se recogen en este artículo. La foto ha sido proporcionada por Malasmadres.

  • Son los mods: eternos y elegantes viejóvenes

    Son los mods: eternos y elegantes viejóvenes

    Cuarta entrega de mi serie sobre hacerse mayo en la música: góticos, punks, psychobillies, heavies y mods.

    “Con la edad la gente pierde nervios y adquiere kilos, maldita sea”. Lo escucho en la radio. He sintonizado (digo “sintonizar” por escribir en estilo clásico; en realidad, he hecho clic) Ràdio Ciutat Vella, de Barcelona, y Alberto Valle está haciendo su programa semanal El aperitivo del ritual. Alberto comparte hoy el micro con una joven invitada a la que advierte de que llegará un día en el que dejará de estar nerviosa en las entrevistas. Ella es Hary Vicious, una cantante que viene del rockabilly y que está recién lanzada a la promoción de eventos. “El northern soul en Barcelona estaba muerto”, dice ella. “Yo creo que la última vez que hubo una fiesta northern soul en Barcelona tú acababas de nacer”, le contesta Alberto. Hary está presentando un nuevo club: se llama Breakaway y arranca el 20 de julio en la sala New Underground de Barcelona. “El rollo northern ha desaparecido —insiste la cantante de Hary & The Compasses—, vas a una fiesta de soul y además de soul hay [los géneros de principios de los 70] modern y crossover y a mí lo que me gusta es bailar northern, a mí que me pongan inventos raros, me raya”. Alberto Valle pone perspectiva al asunto: “Barcelona es una ciudad que tiene una fuerte tradición en mezclar sonidos e ir más allá, y de ahí han resultado clubes bastante eclécticos y por eso es curioso que vuelva una fiesta a base de oldies y northern canónico”. La conversación radiofónica prosigue en esa línea de contraste entre pasado y presente, entre ortodoxia y heterodoxia. Es una gozada poder asistir a ella.

    Alberto Valle tiene 41 años pero Hary alude a él como “vosotros, los mayores”. “Yo empecé en esto a principios de los 90 —nos cuenta él, unos días después del programa— y ahí ya había gente que para mí era mayor. Porque cuando tienes 14 o 15 años, un tío de 21 o 22 es mayor. Y un tío de 28 ya es matusalén”. “Esa gente mayor vestía muy bien, conocía mucha música y, en fin, estaba lógicamente muy por delante en todo. Algunos miraban por encima del hombro a los más jóvenes, otros no. Independientemente de todo ello, cada uno creció y siguió su camino e hizo o dejó de ‘hacer escena’. Así que, si no te gusta lo que ves, si aborreces una escena de gente mayor, haz algo tú e invéntate tu escena de la misma, exacta, manera en que nosotros, en nuestro día, nos inventamos la nuestra”, dice. Alberto piensa que, los que son mayores, han de estar ahí para apoyar lo que venga nuevo pero que “las subculturas deberían seguir siendo jóvenes”. Eso, si es que viene algo nuevo; luego hablaremos de ese tema.“Mod o, mejor, Modernista, es una buena manera para definirme”, dice Valle. “Claro que, viendo algunas luminarias del actual entorno mod, que si unos muy instalados en el tópico, que si otros defendiendo a partidos de extrema derecha, siempre hay la preocupación de que te confundan con según qué gente. Pero qué cojones. Es algo que para mí ha estado ahí siempre y nadie va a cambiarlo”. Por otro lado, aunque admite que es necesaria la disparidad de opiniones, le cuesta entender “cómo se puede hacer comulgar el Modernismo, una subcultura nacida en la Inglaterra de los años 50, por parte de jóvenes internacionalistas, mayormente judíos, enamorados de la música negra, el look continental y muy atentos a la creatividad estética de la comunidad gay de su tiempo, con idearios racistas, antisemitas, homófobos o ultranacionalistas. Cuando el asunto siempre fue de pillar lo mejor de cada sitio, y divertirte haciéndolo”.

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    En la foto, Alberto Valle haciendo su programa de radio. La foto la he tomado prestada de su blog.

  • Nosotras somos peligrosas sociales

    Nosotras somos peligrosas sociales

    Me encanta el programa (o radiochou, que dirían ellas) que hacen Araceli y Mary Joe en OMC Radio. Se llama Peligrosas Sociales y llevan 125 en esta emisora (más desde una etapa anterior).

    Una noche después de un concierto (hace un año, me parece) le dije a MJ que me encantaría que me invitaran. (Sí, así, en plan fans). Como soy un poco desastre para la planificación, y los domingos (que cuando graban) son días complicados, no lo hemos conseguido cuadrar hasta ahora.

    Los invitados suelen escoger 8 canciones y una película. Cuando Alberto (Monreal) estuvo en el programa, escogió El séptimo sello, podéis escucharlo aquí.

    En la peligrosa compañía de Araceli y Mary Joe.

    A mí me apetecía hacer algo temático, pero no musicalmente temático, sino con algún hilo conductor. Pensé que encajaría bien en su programa una selección de canciones sobre lascivia y depravación y una peli de terror un poco serie B, como les gusta a ellas, pero con el componente erótico.

    Elegí al director Walerian Borowczyk, del que supe cuando le dedicaron este homenaje en el Festival de Cinema Fantástico da Coruña en octubre de 2018. Escogí su película El extraño caso del doctor Jekyll y la señora Osbourne. Si queréis saber porqué, escuchad el programa.