The choice is revolution or heroine

El infierno está donde el corazón está. La chica con la que salgo se ha quedado embarazada. Me gustaría decir que se ha quedado embarazada de otra mujer pero no sólo es imposible (el menor de los males) sino que además no es lo que ella quería. Y no lo he visto venir. Un día ella es mi amor secreto, oculto durante dos años y al día siguiente es la madre del hijo de otro. Cuando me lo ha contado esta noche no he sabido qué decirle. He bajado la cabeza y me he ido de su casa dejando la puerta de la calle abierta. Un par de minutos después estaba entrando en la mía, insultándome a mí misma delante del espejo. ¿Si hubiese tenido el coraje de hacer pública nuestra situación mucho tiempo antes habría sucedido esto? Un rato después he cogido la fusta que escondo en un cajón del armario y me he arrojado en la cama, con la falda arremangada y las bragas en las rodillas, articulando el codo incómodamente para golpearme las nalgas con el cuero rígido. Cuando ya no podía soportar más el dolor es cuando he podido llorar un poco. Y he contestado a mi pregunta: Sí. Si hubiese tenido el coraje suficiente para ser sincera mucho antes ella no se habría embarazado de otro. Ni de otra. Ahora me pregunto otra cosa. Me pregunto si confesar esto tan públicamente podría reparar los errores del pasado.