

Desde que estuve la semana pasada en Casa Bartual he querido afrontar el post que lleva este t?tulo, pero no he sido capaz. Quer?a contentar a los que opinan que escribo poco sobre sexo y tambi?n a los que les gusta que, una vez m?s, vuelva a escribir sobre el hecho de escribir; quiz?s, despu?s del sexo, mi tema favorito. Erraba al considerarme rara en mis fetiches sexuales. «?C?mo puedes desear a alguien que no pone cuidado en las comas?» Manuel estaba de acuerdo conmigo. A ?l tambi?n le pasa. Durante un buen tiempo estuve sexualmente enganchada a alguien que no me conven?a debido a su maestr?a con los punto y coma, una arte muy sutil. La lectura de sus textos publicados peri?dicamente me dejaba trastocada, h?meda, desenfocada. Si quer?a recuperarme deb?a convertirle en el hombre invisible, por eso no supe qu? contestar cuando ?l emiti? algunos quejidos superficiales: «ya no me lees». Cuando ten?a 16 a?os estaba bastante emocionada con mi primer novio, fue el primero que me bes? y el primero que me sac? a bailar. Ya habl? de ?l aqu? una vez, se llamaba Pablo ?scar. Para m?, s?lo ?scar. El encanto finaliz? bruscamente cuando, durante mi veraneo en Coru?a, me envi? su primera y ?nica carta, que a?n conservo. Yo todav?a no sab?a que mi tonter?a con la literatura pod?a llegar tan lejos… pero aquellas deslumbrantes faltas de ortograf?a, caligraf?a malformada, renglones torcidos, sucesi?n de t?picos y sintaxis al azar llevaron al desastre mi primera relaci?n en unos minutos. Hay un laboratorio farmac?utico americano en el que hago mucho gasto debido a mis problemas en la piel –skin disorders lo llaman ellos, casi un t?tulo de canci?n afterpunk- llamado Schering-Plough. Cuando Fran dej? el FIB para trabajar en la industria farmac?utica, le confes? un tibio secreto sexual: «los prospectos de ese laboratorio me ponen, c?mo me gustar?a conocer a la persona que los escribe o los traduce». Tienen ritmo, estructuras interesantes, puntos de tensi?n, puntuaci?n delicada y fineza en la elecci?n de las palabras exactas. Esto no ocurre normalmente.
Os observo.Me voy a la inauguraci?n de Low, un nuevo club en Madrid ubicado en el antiguo Revolver. Dos razones para no perderse la cita. Adem?s, ir? mucha gente, parece que nadie quiere perd?rselo. Michelle Grinser oficiar? -como si habl?ramos de Cine de Barrio- de padrino. A la vuelta -si no ma?ana- prometo escribir el post que llevo postponiendo d?as. Y tambi?n recensar lo que ocurra esta noche. Antes de salir de casa, a?n me dar? tiempo a ver el principio del nuevo 1, 1, 3… Uhm! Me olvidaba. Muri? Norberto Bobbio. Como dice el refr?n, a cada chancho le llega su San Mart?n. Pero lo que me pone triste es la evidencia de que ese tipo de conciencia cr?tica en la izquierda no es hereditaria. Elecciones el 14 de marzo. Miedo
El blog de Aldo Linares. Por pedirlo.

Hab?a escrito un post. Era largo. Sobre regalar libros. Y se colg? el ordenador. y yo no me d? cuenta de que no lo hab?a publicado. Y lo he perdido. Obviamente, no me da la gana escribirlo otra vez.
He decidido que regalar libros es la mejor elecci?n para el d?a de Reyes. Primero, no tienes que visitar tiendas diferentes en busca de art?culos diferentes (ferreter?a, gran almac?n, planta del hogar, perfumer?a, tienda de discos…). Vas a una librer?a (en Madrid, aunque la inercia te arrastra a FNAC o la Casa del Libro, es mejor ir a Fuentetaja, donde lo tienen todo: estanter?as de madera, moqueta en el suelo y, ah s?, libros). Segundo, no levantas suspicacias en la familia. Hermana: «?por qu? a m? me regala un disco si yo prefer?a un perfume como el de mam?? Seguro que este CD le ha salido gratis…» Tercero, tu familia cree que todos los libros que regalas los has le?do previamente (falso) as? que adem?s de invertir en la industria del libro, tu imagen de Chica Con Cultura queda reforzada dentro del sistema de tensiones/aspiraciones familiares. Madre: «Ha merecido el esfuerzo que hicimos por su educaci?n». Cuarto, disfrutas realizando peque?as bromas privadas que s?lo tu entiendes. Por ejemplo: regalar a tu cu?ado una novela sobre j?venes neoyorquinos que viv?an al l?mite y escuchaban hip-hop. Cu?ado: «Pero si yo no tengo tiempo para leer… ni me gusta… y hace a?os que vend? mis discos de hip-hop». Quinto, sale barato, quieras que no. Cajera: «Esta se lleva libros para toda la familia, qu? taca?a». Sexto y quiz?s ?ltimo: acumulas puntos para que el a?o que viene te regalen libros en lugar de… no s?… ?una aspiradora? Nota: Todas las opiniones que salen en este post (incluida la m?a) son pensamientos que NO se hacen en voz alta. Y los personajes aparecidos pertenecen al mundo de la FICCI?N.




Me feliciten, por favor, a Rosario, Vidal Romero, Joven Padawan, Cristina Garc?a, Roger Roca y el paso del tiempo por sus recientes onom?sticas.
Mi ?ltima noticia para MTV.es ha sido una de caracter m?s indie, para aliviar tanto Outkast, Jackson y Britney: Stereolab vuelven con la psicomargarina.
Mi nuevo fisioterapeuta se llama Alberto y os preguntar?is ?otro? ?Por cu?ntos ha pasado ya en este a?o y medio de weblogismo? No son tantos, pero quien me haya le?do, sufridores desde casa, desde agosto de 2002 se habr? hartado de mis ires y venires, quejas m?dicas, teor?as conspiran?icas (vale, por qu? no), resultados, anal?ticas y consultas. A m? tambi?n me gusta hablar del sistema de dolencias, porque me parece fascinante. Tras haberme puesto en manos de un fisioterapeuta tradicional chino de origen colombiano aplicador del m?todo «heart to heart» (nuestro popular M?dico M?gico), sent? la urgencia de visitar a alguien que me diera soluciones r?pidas, de martes a mi?rcoles. Se llama Alberto, como ya he dicho y le perd? el respeto hace una semana, cuando supe de sus dos a?os menos que los m?os. ?l sabe que se lo he perdido, y por eso ha cogido cierta confianza y me ha bajado la cremallera de la falda sin preguntar (curioso dato: el M?dico M?gico lo hizo en cambio en neustra primera cita). Ha dicho «la confianza es lo que tiene, ?esta que es, tu tercera o tu carta vez?». La cuarta. Hoy ya s? que se qued? en cintur?n marr?n de Taekwondo (de nuevo a vueltas con Corea), que se rompi? la rodilla y que colabora con una gente interesante. Mientras empuja con el antebrazo derecho y estira con la mano izquierda, discutimos sobre Cronenberg o los juegos del Spectrum, sobre d?nde acaba la ciencia ficci?n y comienza el gore. Ya nos conocemos, lo he notado porque no me ha ofrecido el cestito con coleteros y pinzas de diversos colores: directamente me ha pasado la goma negra para que me hiciera una coleta. Por otro lado, es discreto: al vestirme se di? cuenta antes que yo de que me estaba poniendo el sujetador al rev?s, aunque esper? que yo me percatara para dirigirme una de sus bromas. Me gusta el sonido del velcro cuando se ajusta las mu?equeras. El martes que viene, ser? el primero consecutivo que no acuda a verle. Maldito D?a de Reyes.
Llevo varios d?as consagrada a encontrar los l?mites de este ibook herido en guerra. Despu?s de bajar varios remedos de Soulseek para mac sin conseguir que ninguno funcione, averiguar que no existe ning?n messenger-todos-en-uno para mac os 9 y aburrirme con ese pringoso estrellato de mac os x en todas las p?ginas de download freeware me tiene asqueada. Me ha alegrado, eso s?, encontrar una versi?n antigua de Mozilla para mi versi?n del sistema operativo, regresando de nuevo las pegas al darme cuenta, hace poco, que agarra m?s memoria que el Explorer y no puedo abrir a la vez que el navegador el programa de correo. En el mundo offline las cosas no van mejor. Esta ma?ana he salido con mi cucaracha del parking y he parado en la gasolinera que tengo justo al lado. Necesitaba aceite y gasolina: «20 ecus de Super 97» digo. «No tenemos Super» contesta el mozo. «?Se os ha acabado?» pregunto muy extra?ada. «No, es que ya na lo vamos a tener m?s, van a dejar de hacerla». Diantres, ?y ahora qu? hago? ?Qu? le doy de comer a la cucaracha? Dentro de la oficina tienen una lista donde cotejan modelos de coches con gasolinas sustitutivas. Efectivamente: precisamente el modelo de cucaracha que llevo con justamente ese motor s?lamente puede usar Super 97. «Pues lo llevas claro», sentencia el encargado, porque dentro de poco ya no la vender? nadie. «????», gimoteo yo. «Bueno, supongo que vender?n unos aditivos que tendr?s que comprar y mezclar con la gasolina cada vez que le eches». Aditivos. Es como el asunto de los parches para los programas. Pero al final, si no tienes memoria, todo acaba por reventar por alg?n sitio. Me gustar?a saber cu?l es el motivo por el que una gasolina ya no se hace. Si es un motivo medioambiental me parecer? bien pero, ?realmente podr?a creerme que hay alg?n motivo ecol?gico detr?s de la industria petrol?fera?