El blog de Aldo Linares. Por pedirlo.

El blog de Aldo Linares. Por pedirlo.

Hab?a escrito un post. Era largo. Sobre regalar libros. Y se colg? el ordenador. y yo no me d? cuenta de que no lo hab?a publicado. Y lo he perdido. Obviamente, no me da la gana escribirlo otra vez.
He decidido que regalar libros es la mejor elecci?n para el d?a de Reyes. Primero, no tienes que visitar tiendas diferentes en busca de art?culos diferentes (ferreter?a, gran almac?n, planta del hogar, perfumer?a, tienda de discos…). Vas a una librer?a (en Madrid, aunque la inercia te arrastra a FNAC o la Casa del Libro, es mejor ir a Fuentetaja, donde lo tienen todo: estanter?as de madera, moqueta en el suelo y, ah s?, libros). Segundo, no levantas suspicacias en la familia. Hermana: «?por qu? a m? me regala un disco si yo prefer?a un perfume como el de mam?? Seguro que este CD le ha salido gratis…» Tercero, tu familia cree que todos los libros que regalas los has le?do previamente (falso) as? que adem?s de invertir en la industria del libro, tu imagen de Chica Con Cultura queda reforzada dentro del sistema de tensiones/aspiraciones familiares. Madre: «Ha merecido el esfuerzo que hicimos por su educaci?n». Cuarto, disfrutas realizando peque?as bromas privadas que s?lo tu entiendes. Por ejemplo: regalar a tu cu?ado una novela sobre j?venes neoyorquinos que viv?an al l?mite y escuchaban hip-hop. Cu?ado: «Pero si yo no tengo tiempo para leer… ni me gusta… y hace a?os que vend? mis discos de hip-hop». Quinto, sale barato, quieras que no. Cajera: «Esta se lleva libros para toda la familia, qu? taca?a». Sexto y quiz?s ?ltimo: acumulas puntos para que el a?o que viene te regalen libros en lugar de… no s?… ?una aspiradora? Nota: Todas las opiniones que salen en este post (incluida la m?a) son pensamientos que NO se hacen en voz alta. Y los personajes aparecidos pertenecen al mundo de la FICCI?N.




Me feliciten, por favor, a Rosario, Vidal Romero, Joven Padawan, Cristina Garc?a, Roger Roca y el paso del tiempo por sus recientes onom?sticas.
Mi ?ltima noticia para MTV.es ha sido una de caracter m?s indie, para aliviar tanto Outkast, Jackson y Britney: Stereolab vuelven con la psicomargarina.
Mi nuevo fisioterapeuta se llama Alberto y os preguntar?is ?otro? ?Por cu?ntos ha pasado ya en este a?o y medio de weblogismo? No son tantos, pero quien me haya le?do, sufridores desde casa, desde agosto de 2002 se habr? hartado de mis ires y venires, quejas m?dicas, teor?as conspiran?icas (vale, por qu? no), resultados, anal?ticas y consultas. A m? tambi?n me gusta hablar del sistema de dolencias, porque me parece fascinante. Tras haberme puesto en manos de un fisioterapeuta tradicional chino de origen colombiano aplicador del m?todo «heart to heart» (nuestro popular M?dico M?gico), sent? la urgencia de visitar a alguien que me diera soluciones r?pidas, de martes a mi?rcoles. Se llama Alberto, como ya he dicho y le perd? el respeto hace una semana, cuando supe de sus dos a?os menos que los m?os. ?l sabe que se lo he perdido, y por eso ha cogido cierta confianza y me ha bajado la cremallera de la falda sin preguntar (curioso dato: el M?dico M?gico lo hizo en cambio en neustra primera cita). Ha dicho «la confianza es lo que tiene, ?esta que es, tu tercera o tu carta vez?». La cuarta. Hoy ya s? que se qued? en cintur?n marr?n de Taekwondo (de nuevo a vueltas con Corea), que se rompi? la rodilla y que colabora con una gente interesante. Mientras empuja con el antebrazo derecho y estira con la mano izquierda, discutimos sobre Cronenberg o los juegos del Spectrum, sobre d?nde acaba la ciencia ficci?n y comienza el gore. Ya nos conocemos, lo he notado porque no me ha ofrecido el cestito con coleteros y pinzas de diversos colores: directamente me ha pasado la goma negra para que me hiciera una coleta. Por otro lado, es discreto: al vestirme se di? cuenta antes que yo de que me estaba poniendo el sujetador al rev?s, aunque esper? que yo me percatara para dirigirme una de sus bromas. Me gusta el sonido del velcro cuando se ajusta las mu?equeras. El martes que viene, ser? el primero consecutivo que no acuda a verle. Maldito D?a de Reyes.
Llevo varios d?as consagrada a encontrar los l?mites de este ibook herido en guerra. Despu?s de bajar varios remedos de Soulseek para mac sin conseguir que ninguno funcione, averiguar que no existe ning?n messenger-todos-en-uno para mac os 9 y aburrirme con ese pringoso estrellato de mac os x en todas las p?ginas de download freeware me tiene asqueada. Me ha alegrado, eso s?, encontrar una versi?n antigua de Mozilla para mi versi?n del sistema operativo, regresando de nuevo las pegas al darme cuenta, hace poco, que agarra m?s memoria que el Explorer y no puedo abrir a la vez que el navegador el programa de correo. En el mundo offline las cosas no van mejor. Esta ma?ana he salido con mi cucaracha del parking y he parado en la gasolinera que tengo justo al lado. Necesitaba aceite y gasolina: «20 ecus de Super 97» digo. «No tenemos Super» contesta el mozo. «?Se os ha acabado?» pregunto muy extra?ada. «No, es que ya na lo vamos a tener m?s, van a dejar de hacerla». Diantres, ?y ahora qu? hago? ?Qu? le doy de comer a la cucaracha? Dentro de la oficina tienen una lista donde cotejan modelos de coches con gasolinas sustitutivas. Efectivamente: precisamente el modelo de cucaracha que llevo con justamente ese motor s?lamente puede usar Super 97. «Pues lo llevas claro», sentencia el encargado, porque dentro de poco ya no la vender? nadie. «????», gimoteo yo. «Bueno, supongo que vender?n unos aditivos que tendr?s que comprar y mezclar con la gasolina cada vez que le eches». Aditivos. Es como el asunto de los parches para los programas. Pero al final, si no tienes memoria, todo acaba por reventar por alg?n sitio. Me gustar?a saber cu?l es el motivo por el que una gasolina ya no se hace. Si es un motivo medioambiental me parecer? bien pero, ?realmente podr?a creerme que hay alg?n motivo ecol?gico detr?s de la industria petrol?fera?
D?a de Navidad en casa de Carmi?apost post: ?Bravo, David!
Dos d?as en Canillejas, decorado de mi infancia, adolescencia y tardoadolescencia es suficiente para hacerme desear recobrar cuando antes la vida que imagino que tengo, la vida en la que s?lo reparo cuando estoy lejos de ella. Siendo aqu? hija, hermana, ahijada y oveja negra (o al menos, rarita, como si se tratara del microcosmos de La Boutique del Video), la sobreexposici?n familiar me fuerza a desear ser algo y no alguien. No digo yo que aqu? no aprenda. En la comida navide?a he refrescado conocimiento espa?ol: los ajos se plantan en enero, cuando tardas en usar las patatas comienzan a mover y «el norte cuece, Castilla asa y Andaluc?a fr?e». Conocimiento experto. Tampoco digo que no me divierta, al borde del esperpento: ayer mi madre rompi? dos copas mientras yo sufr?a un ataque de risa en un delirio de Festival del Humor porque mi cu?ado dijo que en alem?n pepino se dec?a Gurkel (o algo) y yo contest? «ah, s?, como Steve Gurkel». Ya s? que es Urkel, no Gurkel, pero ah? estaba la gracia. O las dos botellas de albari?o se la dieron.
Vuestros comentarios de ayer (14, muchas gracias) me obligan a seguir el tema, el cual pensaba haber desarrollado despu?s de la cita. Pero no pude, tuve un d?a (digamos, poni?ndome fina) denso. Ya me imaginaba yo, Sombra, que t? saltar?as al quite por aquello del trasfondo femenino (a lo tonto, ya hace a?os que nos conocemos, y algunas constantes se repiten) pero es que ese, a mi entender, no era exactamente el trasfondo. Caballero tambi?n parece estar de acuerdo en que es un tema universal el de no saber qu? hacer con la libertad. Pero lo que a m? me gusta de la cita es lo concreto del caso. Habla de las mujeres que quieren ser liberadas. Lo cual, m?s que un conceto, es ya un hecho hist?rico no superado, al menos en mi generaci?n. Me gusta cuando en el primer p?rrafo escribe que muchas mujeres buscan la apariencia de la liberaci?n para ser m?s deseadas «como hembras», m?s «revalorizadas». Y ahora decidme, ?realmente podemos intercambiar aqu? mujer por hombre, hembra por macho? El tema que me interesaba ayer no es tan general, tan com?n. Engancha con las dudas que me asaltan en estos d?as, en los que me planteo una y otra vez si hago lo mejor para m? en mi b?squeda de mi libertad o si hago lo que quiero que los dem?s vean que hago. Y a?n peor, la escabrosa pregunta de Mart?n Gaite, ?lo hago para ser m?s deseada, m?s preciada? ?A los ojos de quien? El otro punto que me atrae de la cita es ese empe?o suyo por convencerme de que no hay que perderse en el tr?mite. Hay que hacer las cosas de verdad. Aunque no sepas c?mo se hacen, ponerse a hacerlas es el principio de hacerlas. Este es mi mal principal, all? donde me pierdo. A veces durante a?os. Comprar cultura no es adquirir cultura. Pasear por una biblioteca no es leer. Tomar notas en libretas no es escribir. Rellenar este blog no es, o no lo s?, avanzar. Muchas barbaridades (o no lo son, no lo s?) he hecho en mi vida en nombre de «mi libertad». He dejado casas. He huido a medianoche. He roto relaciones. He enga?ado. He salido corriendo. Me he encerrado en casa. He apagado el tel?fono. He dejado trabajos. Y sigo sin haber llegado a ning?n sitio. Combinando con intermitencias la necesidad de huir con la de quedarme callada y pensar. Sin conseguir una ni otra. Viviendo en una arrebato. Yo no s? si esto es femenino. Pero conscientemente he huido de muchos patrones femeninos que conoc? en mi infancia, e incluso en mis contempor?neas: «Yo no quiero ser esa mujer».