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  • Un botín entre los restos de un naufragio

    Hoy ha aparecido en Público el primer reportaje que escribo para este periódico, espero que no sea el último. Mientras los grandes estudios de grabación embarrancan por motivos que conviene explicar en otro artículo, aparecen pescadores que aman su oficio, nostálgicos de eras más analógicas, que ven como entre sus redes aparecen tesoros.

    Esta es la historia de un ingeniero de sonido que le da al play a unas cintas de bobina que estaban destinadas a la basura. En ellas aparecen canciones de Décima Víctima y Derribos Arias entre otros grupos. Pero no son grabaciones cualquiera,  son directos, tomas alternativas y rarezas que los amantes de la música de los 80, y también los mismos grupos, agradecerían el rescate.

    Si no habéis comprado hoy el periódico, podéis leerlo online aquí o descargar el PDF aquí.

    Un cinta perdida y hallada en el templo

    LAS CINTAS PERDIDAS DE LA MOVIDA
    El desmantelamiento de los estudios de grabación saca a la luz grabaciones perdidas de grupos de los ochenta
    Elena Cabrera

    Hubo un tiempo en el que grabar un disco costaba muchos millones de pesetas. Ese dinero iba a parar al estudio de grabación, al productor, al ingeniero, al técnico, al ayudante, las comidas, las cenas, los imprevistos. El grupo llegaba al estudio atemorizado por la discográfica, con el disco sabido de memoria e impresionado por una mesa de tres metros de largo, forrada de botones inexplicables. El músico primerizo se encierra en la pecera y toca la guitarra. De lo demás se desentiende.
    Este cuento de hadas ya no existe. Es más, esos grandes estudios tampoco funcionan ya, han desaparecido junto con otros muchos daños colaterales de la crisis de la industria discográfica. El cambio de modelo de negocio prescinde de los estudios, sus profesionales y sus equipos, que son saldados, descuartizados, desmontados por piezas, regalados. Los dueños abandonan los locales y, en ese proceso, puede aparecer cualquier cosa.
    En uno de esos cierres, 350 cintas cubiertas de polvo, mohosas y sin etiquetar podrían haberse tirado a la basura si alguien no se hubiera preocupado de darle al play. El ingeniero de sonido Ángel Álvarez, conocido como Ángel Algarz, compró un magnetófono de un estudio que saldaba sus restos y, con el aparato llegaron todas esas cintas para que grabara encima. Esas cintas de bobina escondían un tesoro: grabaciones perdidas y sin clasificar de grupos de los 80, sobre todo de la Movida Madrileña. Inéditos, directos o tomas alternativas de canciones muy famosas, como Branquias bajo el agua, podrían haberse perdido para siempre.
    En la época dorada de los estudios, Ángel se dedicaba a montarlos. Ahora se dedica a desmontarlos. El pasado verano le encargaron la desmantelación de los legendarios estudios Track, uno de los últimos grandes. Una enorme mesa de 48 canales y dos toneladas de peso presidía la estancia principal. Cuando la instalaron, tuvieron que derribar una pared para luego volverla a levantar. Para los dueños, destrozar el inmueble no era la mejor opción antes de abandonar el local, por lo que Algarz fue llamado para desmontar la mesa por piezas y recuperar el costoso cableado.
    Algunos de los estudios madrileños que han cerrado en los últimos años, como Kirios, Track, Box o Eurosonic, han servido para montar otros más pequeños y privados. Eugenio Muñoz abandonó su trabajo en Track para emprender la aventura de fundar su propio estudio, Box, que acabó cerrando hace cinco años cuando «la industria fue a peor» y el poco trabajo que había era insuficiente para mantenerle, explica a Público; ahora se dedica a los directos, con Rosendo, donde sigue habiendo negocio.
    La casa de Ángel está llena de viejos aparatos. Al abrir un armario, donde en otras casas se guardan abrigos y mantas, él tiene cajas de metal y cables. Donde debería haber un segundo cuarto de baño, él guarda amplificadores y sintetizadores. Si además de un amante de la tecnología no lo fuera también de la música, las cintas que llegaron a sus manos no habrían sido identificadas. «Algunas estaban etiquetadas y otras no y resulta que ahí hay demos de prácticamente todo el mundo», dice. Con «todo el mundo» se refiere a lo más granado de la Movida y la nueva ola ochentera. «Hay grabaciones en directo, de muchas procedencias, tampoco quiero decir los nombres de absolutamente todo pero hay material de Décima Víctima y de Derribos Arias».
    El hallazgo de las cintas de Ángel vendría a ser como la maleta mexicana de negativos del fotógrafo Robert Capa, recientemente encontrada y que permite acceder a los films originales, la secuencia de descartes de la foto del miliciano e incluso fotos inéditas nunca publicadas. «La cinta de Derribos Arias suena bastante chungo pero aún así yo lo editaría», explica mientras le da al play y comienza a sonar la voz de Poch en una versión nunca oída de Branquias bajo el agua. Es emocionante escuchar esa voz delirante cantando la letra con una melodía diferente a la que conocemos. Por encima de la música se escucha un zumbido que el técnico aclara que se puede eliminar. En otras ocasione la cinta gime y parece que se fuera a romper. «Yo no tengo prisa por deshacerme de estas cintas, pero sí por digitalizarlas, porque algunas están en muy mal estado, ese tintineo que se escucha es debido a que las cintas estaban llenas de humedad. Esta de Derribos Arias es una grabación doméstica hecha sobre una vieja cinta de la época, comprada en los años 60. Esto se grabó en los 80, así que ha sido reciclada un millón de veces».
    Entre el material rescatado se encuentra un tema titulado Derribos Arias, cuya versión original duraba diez minutos, pero que en la grabación encontrada se alarga hasta los 25, un descarte de la discográfica que en un disco de vinilo no hubiera podido editarse pero que hoy es una joya para los coleccionistas y fans del grupo.
    Alejo Alberdi, miembro de Derribos Arias, no ha tenido oportunidad de escuchar esa grabación pero piensa que «la original pudo sacarse de un corta y pega de esta» aunque si ya le «cuesta escuchar la del disco» no sabe si podría «con esa suite de 25 minutos».
    El sello Munster se ha ganado el cielo para muchos aficionados gracias a sus intachables reediciones de discos inencontrables. Íñigo Munster, su director, planea editar algo de este tesoro, pero «está todo en fase embrionaria», aclara. Íñigo está en conversaciones con Alberdi para estudiar una edición en vinilo de materiales encontrados. «No creo en el CD, me parece un formato obsoleto» afirma el músico, «pondríamos las canciones en internet en mp3 para el dominio público, con un PayPal para que la gente deje la voluntad, pero no tienen ningún sentido intentar proteger eso». Alejo y su compañero de grupo Juan Verdera están reuniendo todo el material inédito de Derribos que pueden encontrar, ese futuro disco «desmentirá totalmente la fama de grupo desastre que teníamos, porque hay cosas muy potentes y muy bien tocadas».
    Íñigo valora la aparición de estas cintas como «muy interesante» ya que, en el caso de Derribos Arias, es un material «muy primario» que serviría para «dar perspectiva». «El problema con España -explica el jefe de Munster- es que no hacemos como en otros países, cuando ellos hacen una edición definitiva se preocupan de meterle inéditos, tomas alternativas y rarezas que enriquecen mucho el disco».
    Ángel muestra la caja de una cinta con un post-it pegado que dice «Hombres G, 4 pistas, Rockola». Se trata de un directo grabado en esa sala a principios de los 80. Debajo hay otra, corresponde a un máster perdido del primer disco de un grupo de folk cuya discográfica tuvo que pasar un vinilo a CD para poder reeditarlo, mermando notablemente el sonido. Si esa cinta no hubiera sido recuperada cuarenta años después, la calidad original de ese disco se habría perdido para siempre. Debido a la diversidad de procedencias, el técnico piensa que estas cintas pudieran haber pertenecido en el pasado a «un coleccionista privado». Otros grupos identificados hasta ahora son Esclarecidos, Kaka de Luxe, o los Zombies, el grupo de Bernardo Bonezzi, con un directo de 1979.
    Décima Víctima editó sólo dos discos y algunos maxis pero fueron el mejor representante español de la ola fría que invadió Inglaterra tras el punk. Hacían una música elegante de letras inquietantes. Sus discos, en cambio, sonaban muy mal a pesar de contar con la producción de Paco Trinidad, productor onmisciente de la música española en los años 80. El sello Munster editará el año que viene una caja recuperando toda la discografía de Décima Víctima en tres discos de vinilo. Para el tercero de ellos se planea la inclusión de algún inédito recobrado.
    Carlos Entrena, cantante de Décima Víctima, ha intentado escuchar esa cinta entera pero no lo ha conseguido porque no le gusta oírse con la voz sin efectos, «mi voz suena a parroquia y no disfruto escuchando cosas así». Rastreando el origen de esa grabación, él cree que se trata de una demo grabada en el garaje de unos familiares de Paco Trinidad, con el grupo tocando todos a la vez. Esta demo se realizó, según explica Trinidad, para «mostrar a la discográfica que allí había un disco», y ese disco era el segundo de la banda, Un hombre solo, de 1983. «Me compré un cuatro pistas Tascam -recuerda el productor- que era como un mueble bar y con eso nos fuimos al garaje de un chalet y ahí, con tres micros, grabamos esas cintas de trabajo que servían para ver cómo se puede avanzar. Pero no tienen la calidad de las grabaciones, no estaban hechas para enseñar».
    Las canciones encontradas tienen letras diferentes a las que conocemos, «letras eventuales», las define Entrena, escritas por el guitarrista de la banda, Lars Mertanen, en lugar de por él mismo, que era el poeta del grupo. «He escuchado la canción Un hombre solo y está bien y tiene fuerza porque suena en vivo pero son cintas privadas, muy personales, que todavía no sé si serán un valor añadido para la caja que va a editar Munster».
    Hace dos años se publicaron las cintas de trabajo que el fallecido productor de Joy Division, Martin Hannett, guardaba en su casa con tomas falsas, ensayos en el estudio, intentos de la batería ajustándose al metrónomo, varias versiones de la misma canción, momentos en bruto del mismísimo instante de la creación de un sonido que luego pasó a la historia. Ese material apareció oficialmente en un doble disco de vinilo de 180 gramos, limitado y numerado a 1.000 copias. Eso es lo que el coleccionista desea y por lo que está dispuesto a pagar.
    «Ahora parece que todo se hace en plan making of, para enseñar», es la pornografía de una era que lo necesita todo al instante, dominada por la inmediatez, «aunque en aquel momento no fueran más que herramientas de trabajo», señala Paco Trinidad.

  • Ser fan

    Ya sé que estáis esperando que hable de Barcelona. Yo también. No lo hice desde allí ni justo al regresar por lo que, debido a la instantaneidad de los blogs, parece que algo que sucedió hace una semana está pasadísimo de moda. Lo preguntaba ayer Jorge Carrión desde el público y hacia una de las mesas de Ctrl+Alt+Del, reiniciando al monstruo: ¿no le sucede a la literatura, y al mercado editorial, que por culpa de la instantaneidad del publicar en blogs, eso de esperar meses o medio año para que el editor te saque tu libro al papel, provoque en los libros (en el lector) la sensación de que ya no pertenecen al presente, ni a nuestro presente ni al presente del autor? Nadie le contestó, porque hizo otra pregunta de seguido y los de la mesa la olvidaron o bien la consideraron pasada de moda por pertenecer al minuto anterior.

    Que los días de la semana se hayan ido amontonando sobre el fin de semana que pasamos en Barcelona para ver a Depeche Mode dos veces más no significa que no deba hablarse de ello, que no sea importante; dentro de la escala de importancia que las cosas tienen en The Last Dance.

    Cogimos el Xantia con el tanque rebosante de gasolina para gastarla poco a poco por la A-2. A la altura de Zaragoza, la A-2, aquella vieja N-2, se convierte en AP-2. Esa P te cuesta algo más de 20 euros. A mí una vez me enseñaron que según se rentabilizan las autopistas los peajes cuestan menos. En Cataluña esta regla no funciona y cada vez es más caro viajar por carretera a Barcelona. ¡20 euros!

    Al llegar pasamos por la Zona Franca y por el Cementerio de Montjuic. Los dos lugares están rodeados de silencio, despoblados salvo por las prostitutas que aguantan la noche a pie derecho. Alberto me pregunta si he estado alguna vez allí, en ese cementerio. Yo no pero imagino que él sí. La pregunta me parece natural y unos metros después pienso qué tipo de pasados tenemos para que rondar los cementerios sea algo natural. No me contestéis, ya lo sé. En él están enterrados Buenaventura Durruti, Montserrat Roig o Francisco Ferrer i Guardia. La Zona Franca y el cementerio son lugares industriales y románticos, respectivamente, así que pienso, mirando a través de mi ventanilla, en Cold Meat Industry, que es también las dos cosas.

    Ese camino nos lleva hasta el Palau de los Deportes en Montjuic. Aparcamos tan fácilmente que me resulta sospechoso y casi pienso que nos hemos equivocado de día. Sólo tendremos que hacer una hora de cola ante de abran puertas. A pesar de que en Madrid hice dos horas tengo más o menos la misma cantidad de gente delante, aunque se les ve más depecheros, la masa es más uniformemente negra. El segundo día de Madrid había un hombre detrás de mí que vestía camisa y jersey verde, pantalones quizá vaqueros, tenía el peno cano y no parecía la persona que esperas se haga dos horas de cola delante del Palacio de Deportes para conseguir el mejor sitio posible en la pista. Pero este hombre, acompañado de una mujer, llevaba dos chapas de Depeche Mode enganchadas en el jersey de lana. Me emocionó que hubiera algo tan irreductible en él.

    Corrimos. Antes, cuando había menos miedo a las catástrofes, se abrían las puertas y tu corrías como si te persiguiera el demonio. Hoy no te dejan correr y, en el camino a las primeras filas, te encuentras varias barreras de hombretones que te dicen cosas como «calma chica», «más despacio chavala» o «no corráis, no corráis». La única solución es hacer carreritas entre barrera y barrera de hombretones y, cuando te acercas a ellos, disimular caminando lo más rápido posible. Eso sí, al traspasar la última frontera, cuando ya no queda nadie que te frene, se produce un sprint final adrenalínico similar a una carrera en un partido de rugby, vigilando a tus competidores, buscando el camino más rápido, esquivando a los más lentos, zigzagueando hasta colocarte en el hueco más cercano al escenario. En cuanto te has colocado, segundos después, notas cómo se agolpan a tu espalda todos los que vienen detrás de ti. Apenas medio minuto después ya no ves nada hacia atrás, sólo cabezas.

    Ese es el momento de valorar con Alberto el sitio que hemos conseguido y contar las filas de gente que tenemos por delante. Comentamos si estamos más o menos cerca que tal o cual concierto de Depeche. Eso sí, regla de oro: siempre delante de Martin. Sin duda prefiero una séptima fila delante de Martin que una segunda delante de Fletcher. No me imagino a Alberto llevándome la contraria en eso. Lo siguiente es hacerse fotos, mirar las gradas, ver las lonas que se cuelgan («Depeche Mode, a mission of beauty» o la del Club Devotion) y valorar, de nuevo, la velocidad a la que se llenan en relación a tal o cual otro concierto de Depeche. Se hace cuesta arriba volver a ver a Soulsavers otras dos veces más. Una vez dentro del estadio falta una hora y cuarto de espera antes del telonero, aprisionados entre los cuerpos impacientes de las primeras filas, sin poder moverse apenas. Luego llegan los tres cuartos de hora de la impasividad de Mark Lanegan (siempre la misma ropa, siempre el mismo gesto, jamás una palabra para el público, el tic en su mano derecha, el pie de micro agarrado con su mano izquierda) durante los que nos entretenemos en buscarle parecidos (Hellboy, Tom Waits, luego pensamos en personas que se parecen a Hellboy, después me imagino a Lanegan limándose los cuernos). Cuando acaba el grupo llega la media hora de cambio, que es la más entretenida. Aparece un roadie del que somos fans debido a la falda de cuero que viste, sacada del armario de Martin Gore en la era Music for the masses. Comienzan a chequear que todo funciona. Primero la bola en blanco (primeros aplausos), luego la pantalla en blanco, luego la batería, los teclados, los micros y la guitarra roja de Martin con la que tocará In Chains. El momento más emocionante sucede cuando, cinco minutos antes del inicio del concierto, las letras D y M con la tipografía del último disco comienzan a dar la vuelta a la gigantesca bola que preside la escena, la bola es el sexto Depeche.

    El primer día nos amenizó la espera un fan del rock de estadio, concretamente de Bon Jovi. Dijo que era el primero de la cola de su concierto, con entrada golden ring, si no fuera por un extranjero que tenía delante. Pero como era extranjero no contaba, en realidad; el primero era él. Comprendimos, en ese momento más que nunca, que Depeche Mode no son el grupo de synthpop oscuro, guapos y tan bien vestidos, con letras que te calan en el alma, sonidos con reminiscencias industriales tan bien trabajados y voces maravillosas con dos líderes carismáticos, sino un grupo más de rock de estadio dentro del circuito de grupos que hacen gira llenando los estadios; uno de esos grupos que hay que ir a ver, en definitiva. Ese es el motivo por el que cada vez hay menos depecheros en los conciertos de Depeche Mode.

    El segundo concierto de Barcelona fue impresionante, tan bueno como el segundo de Madrid pero, debido a las sorpresas en el repertorio habría que colocarlo por delante. No sé si debido a la presencia de las cámaras (que grababan material para el DVD) o a que se trataba del último de cuatro conciertos en España, Martin y Dave hicieron un inesperado quinto bis en la lengua del escenario con Waiting for the night, como en Valladolid. Tampoco esperábamos que en lugar de Miles Away entrara Come Back, la cual me disgusta menos por lo que celebré el cambio. Al igual que en Madrid, el segundo día Martin hizo Dressed in Black en lugar de One Caress. Dressed in Black es el mejor momento de la gira, claramente, y siento mucho que haya públicos que se lo pierden. Ésta me gustó más en Madrid, pero quizá fuera porque era la primera vez que la veía. También hubo algunos cambios en el orden del setlist, como explica Peter en el Tour blog oficial.

    El sábado por la mañana nos fuimos a comprar discos y la tienda en la que más recolectamos fue Revólver, donde hay una buena sección de vinilo y se encuentran ofertas. Con las bolsas en la mano y la entrada para la noche ardiéndonos en el bolsillo nos fuimos a comer a un excelente vegetariano cerca del MACBA, llamado L’Horta.

    Después del concierto fuimos al aftershow. De verdad que era algo que no quería hacer pero inevitablemente acabamos cayendo. Nos citamos con el Comandante, quien nos ha dado cobijo en su hogar durante los días en Barcelona, en el KGB y allí prosiguió la banda sonora depechiana de nuestras vidas, jalonada con el fletcherismo del dj madrileño Rubi y el dj de la escena Albert Code. Y, en fin, aquí tenemos esta mitiquísima foto correspondiente a dicha noche y dicha fiesta. De izquierda a derecha Raúl (con mirada seductora) de Comando Suzie (el mejor grupo de España), Albert Code (rey de la fiesta) y (el inigualable) Alberto Monreal:

    Volvimos a Madrid escuchando discos, que es una de las grandes cosas que tiene conducir. Escuchar las remasterizaciones de Kraftwerk mientras se recorre la AP-2 al límite del límite, y a veces algo más del límite, hasta que ves un coche de policía multando a uno que también quería ir más allá del límite escuchando las remasterizaciones de Kraftwerk, es una de las grandes experiencias vitales.

    Regresé a Madrid con ganas de volver a escuchar a Depeche Mode en un tiempo, dejarlo reposar. La aparición del nuevo vídeo trunco en cierta medida mis planes, por desgracia el videoclip no me gusta, por lo que no tendré que escuchar Fragile tension muchas más veces. Al llegar a casa abrí un cajón para mirar la entrada de The Horrors, que llevaba un buen tiempo esperando en ese cajón con un post-it encima en el que podías leer, en letras mayúsculas y entre admiraciones las palabras BOLA DISCO. The Horrors, uno de los grandes grupos del siglo XXI, tocaron el miércoles pasado en Madrid. Era la tercera vez que les veía. Debería haber sido la cuarta pero el viento huracanado de Benicàssim canceló su concierto en el festival. Cumpliendo con el ritual, nos retratamos en el tiempo de espera, como si nuestra vida ya se hubiera convertido en un loop de cola-foto-telonero-grupo-cola-foto-telonero-grupo…

    The Horrors hoy tiene todo lo que le falta a Depeche Mode, todo lo que tuvo. Despierta en mí algo que Depeche, con su previsibilidad, adormece. Depeche Mode es el grupo de mi vida pero The Horrors, The Horrors es yo hoy, es lo que tiene que ser la música para que te subleve, te retuerza y tú adores, te entregues, importes tanto como importan ellos.

    Tienen la furia del primer disco (dadle al play en el primer video, el de Gloves) y toda la fantasía del segundo (play en el segundo, el de Scarlett Fields). Lo tienen todo por delante, tienen dos discos de los que no sobra ni una canción, son espectaculares sin montar ningún espectáculo, son guapos desde mi canon de hermosura, el cual entiendo que no se comparta, visten, miran, te cambian la vida.

    Hay que ser fan, uno no puede pasar por la vida sin ser fan.

  • El fin del FIB

    Ayer llegó una nota de prensa del Festival de Benicàssim en la que se anunciaba al irlandés Vince Power como nuevo director del festival. Como consecuencia, Jose y Miguel Morán, quienes lo fundaron a partir del éxito de la Sala Maravillas en 1995, se desvinculan de la dirección.

    Hace unas semanas fue despedido parte del equipo de comunicación del festival, ******* ****** (nombre eliminado a petición del/a interesado/a) incluido/a, por lo que el FIB, tal y como lo conocimos, está llegando a su fin. Es el típico ejemplo de multinacional que compra el negocio más próspero, el que fue levantado por una empresa familiar y gracias al empuje fiel de los amigos, echa a los empleados para poner a los suyos y hace las cosas a su manera, con la fórmula que le funciona en otros países. Por supuesto, también funcionará en este, porque la gente -en general, en bruto, en masa, que es lo que da dinero- prefiere la Fnac a Discos Del Sur, El Corte Inglés a Tejidos Centro, el McDonald’s a El Bocho y La Casa del Libro a la librería Antonio Machado.

    Jose y Miguel han escrito esta carta de despedida:

    Ha sido un placer… ¡hasta siempre!

    Tal y como anunció ayer FIB Heineken en comunicado de prensa, nos desvinculamos definitivamente de él. Motivo por el cual os hacemos llegar esta carta a modo de despedida.

    “Han sido 15 años dedicados a poner en marcha y desarrollar un proyecto que comenzó como un sueño y que poco a poco se ha ido convirtiendo en uno de los festivales de referencia dentro y fuera de nuestras fronteras, superando todas nuestras expectativas. Experiencias de todo tipo, positivas y adversas, han jalonado un camino no siempre fácil de seguir pero estimulante y lleno de nuevos retos, en el que hemos contado con la compañía adecuada: un equipo humano al que agradecemos todos sus esfuerzos en pos de los objetivos que nos hemos ido marcando.

    No obstante, ha llegado el momento de comenzar una nueva etapa en la que, a buen seguro, nos involucraremos en nuevos proyectos que estarán relacionados, de una u otra forma, con la gestión cultural.

    Desde aquí, queremos agradecer el apoyo prestado a todos los que nos han ayudado a hacer realidad el Festival Internacional de Benicàssim, y especialmente al Ayuntamiento de la ciudad, a la Diputación de Castellón y a la Generalitat Valenciana; a los distintos patrocinadores que han confiado en nosotros todos estos años, especialmente a Heineken; a los proveedores como Sold Out, a los medios de comunicación; y muy especialmente a los asistentes, a los grupos y a Luis Calvo y Joako Ezpeleta. Le deseamos al Festival la mejor de las suertes para las ediciones venideras”

    José Luis y Miguel Morán

    Yo he llorado, sufrido, gozado y amado ese festival que vi nacer y crecer. Lo que sea que venga ya es otra cosa. Como decíamos ayer, no lo llamen monstruo, llámenlo humano.

    Sección complementos

    Vitaminas FIB

    El cansancio (FIB 2002)

    Otro final (FIB 2002)

    No a la guerra

    Los últimos amantes

    Esperando el FIN

    Un clásico

    Rueda de prensa Robert Smith (otra vez)

    Cerrando páginas

    El cierre

    ¿Repes?

  • Después de cómo he criticado a los demás no me veo capaz de titular este post

    Dos gelocatiles que neutralizaron ciertos dolores también ayudaron -digo por intentar encontrarle una explicación mesurable, como, por ejemplo, lo que pesa un gramo de paracetamol- a convertir la segunda noche de Depeche Mode en espectacular. El lunes estuvo bien, pero el martes estuvo genial. Siempre dentro de los márgenes del ya no son lo que eran y bla bla bla. El primer día no lloré, el segundo sí. El primer día sonaba bajito, cansado, a bola, rebotando. El segundo fue rotundo, fuerte, vibrante, sólido. El primer día Martin Gore cantó One Caress -una de mis canciones favoritas- pero en el segundo hizo Dressed in Black, que no sólo es una canción que adoro sino que además no la había escuchado nunca en directo, y menos de los labios de su compositor en lugar de los de su intérprete. Me había cuidado bien de no ver ningún vídeo en YouTube de conciertos anteriores para no estropearme ese inédito Dressed in Black, pero ayer, cuando reconocí al fin los primeros acordes, se paró un poquito mi corazón, luego se acompasó con cada uno de los «again» para latir con más fuerza. Martin sostiene delicadamente el micro en una mano y dibuja las notas en el pentagrama imaginario con la otra. Avanza por el escenario como si cruzara un dormitorio. Down to the floor again, I’m begging for more again…

    ¿Y Gahan qué? No es que Gahan no sea fascinante. Podría hablar horas sobre él, especialmente sobre su manera de bailar, lo sexy que es, la oscuridad de su voz y su mirada… Pero soy martinista y prefiero escribir sobre lo que otros dejan de lado.

    Shadows fall onto me as she stands there over me and waits to encompass me but I lay there helplessly, but oh, what can you do when she’s dressed in black? Lo único malo que puedo decir sobre el martes es que en lugar de Sister of Night Martin cantó Jezabel, una canción del último disco que, como en general todo el álbum, no me gusta. De acuerdo, no es lo único malo, deberían eliminar ese truñazo que es The truth is / Miles Away y comenzar el concierto a partir de la cuarta canción, es decir, obviar el último disco. Con el tiempo (si es que hay más tiempo por delante) pasará con SOTU como con Exciter, que en los repertorios de conciertos pareciera como si nunca hubiera existido.

    Los conciertos de DM son tan rígidos que incluso se repiten los mismos gestos y bromas, como ver a Dave cantando la frase final Enjoy the silence a la pastilla de la guitarra de Martin y éste contestándole con una sonrisa. Pero afortunadamente a veces demuestran ser humanos y cometer errores, fallos que se convierten en detalles que sirven para diferenciar un concierto de otro, como el arranque por segunda vez de Personal Jesus en Valencia o el desenchufado (¿qué pasó con el cable?) no intencionado de Martin en Sister of Night el lunes:

    ¿De qué sirve 15.000 personas moviendo las manos a la vez?

    Aunque es emocionante y bonito de ver, la respuesta es que no sirve para nada. Me explico: es un gesto obligado levantar los brazos y llevarlos de un lado a otro, todos coordinados, al final de Never let me down again. A pesar de que lo hago, personalmente me siento idiota. Es tan difícil conseguir movilizar a un puñado de personas para hacer algo útil que me resulta ridículo que 15.000 puedan hacer algo inútil.

    Un esteta decadentista podría venir a pisotearme mis pequeños despuntes comunistas diciendo si acaso por no ser útil no es por ello más bello. Y ante eso, en fin, no tengo nada más que añadir. Tengo el corazón dividido.

    El difícil arte de titular un concierto de Depeche Mode

    Dice Alberto que nadie se fija tanto en los titulares como yo, que a la gente les da igual. Yo no lo creo: si les dieran igual no existirían. Sí, es verdad, hay alguno para el que no existen, como para por ejemplo forbidden08 quien en su blog que titula CRÍTICA CRÓNICA CONCIERTO DEPECHE MODE MADRID 16 DE NOVIEMBRE; poniendo mayúsculas ya dejó su impronta personal. No he conseguido leer ni un título bueno en estos tres pasados conciertos. Espero que la prensa catalana me dé alguna alegría este fin de semana. He reunido algunos ejemplos de sonoros fracasos: Depeche Mode: seducir sin despeinarse en Terra. El universo de los astronautas en Jenesaispop (lo dicen por los horribles visuales, que sean horribles es algo que añado yo, no ellos). En línea con la referencia al título del último disco, las páginas locales de El Mundo (Carlos Moral) hiperbólicamente titula: El universo se rinde a sus pies. Depeche Mode hace vibrar a más de 17.000 almas en Madrid, típico titular de agencia con verbo, información y un toque («almas») sutil relacionado con el grupo, es de Europa Press. Depeche Mode, como en casa, en ABC.es. Este es sin duda el peor de todos (premio también a la crónica más nefasta, de EFE) Depeche Mode, la devoción por el Lado Oscuro más rentable del techno-pop (¿por qué mayúsculas en Lado y Oscuro?). Depeche Mode desprende una progresiva conmoción electrónica en Gentedigital.es, este si que no soy capaz de entenderlo. Depeche Mode desenfunda muy tarde en Las Provincias (risas, muchas risas. Esta crónica merece ser leída ya que está escrita como si este concierto no formara parte de una gira, como si DM hubieran venido sólo para tocarles a ellos, y hacerlo fatal. Hay que considerar también el pie de foto «25 años después el tecno aún gobierna en Valencia»). Muzikalia se ha lucido con este no-titular: Recinto de Feria Valencia. Pabellón 5 que, si no fuera porque supongo que no es apropósito, me parecería una audacia de lo más industrial. Depeche Mode: una cuestión de fe, aquí Lainformacion.com se descuelga con todo un clásico, repetido probablemente mil veces pero, como es un medio joven, se lo perdonamos. Y, para terminar, un titular del que no tenemos la culpa porque es anterior a la gira ibérica, viene del concierto del 15 de octubre en Chile y dice así Depeche Mode: un osornino que gozó una vuelta por el universo, den las gracias a Héctor Ochoa Mardones, reportero ciudadano de El Vacanudo.

  • ¿Dónde están los enemigos públicos en la literatura?

    El Eñe viene a ser algo muy parecido al Hay de Segovia, que es el único en el que he estado. Javier Rodríguez Marcos dice en El País del sábado que «[el Eñe] no es el Hay de Segovia o Granada pero las escaleras obligan a hacer casi tantos kilómetros como allí». Extrañamente no me duelen las pantorrillas, y eso que no usé el ascensor. Cada piso del Círculo de Bellas Ares duele como dos, o incluso como tres si tomo por referencia las escaleras de mi casa. Y algunos de los escritores participantes en el Eñe, por seguir con las comparaciones, han sido tan pesados como mi vecino el aspirante a Operación Triunfo.

    He preparado un top 5 para el programa de radio de mañana, que no podré hacer en directo ya que estaré aquí.

    1. Guillermo Fadanelli

    2. Ana María Moix con Esther Tusquets

    3. Manuel Vilas

    4. Ignacio Echevarría, Ray Loriga y Rodrigo Fresán

    5. Andrés Barba y Peio H.Riaño

    Me perdí dos cosas importantes por coincidencias o torpezas: Leopoldo María Panero y Alberto García Alíx. Tampoco estuve en la Cata Literaria de José Luis Cuerda, que me apetecía mucho. Me encanta que un director de cine monte una bodega.

    Esther Tusquets: «Si alguien protesta por lo que he dicho, puedo decir mucho más». «¿Por qué escribo distinto? Escribo distinto porque hoy soy distinta».  «Prefiero la intensidad a la felicidad». «Mi madre no me quiso pero todo lo que me gusta proviene de mi madre».

    Abriendo el festival, la mesa de los editores del grupo Contexto. Félix Romeo: «Cuando era adolescente lo chulo era ser escritor, hoy lo chulo es ser editor». Julián Rodríguez de Periférica: «Nuestra tarea es ser más amantes de lo que otros lo fueron». Santiago Tobón de Sexto Piso: «El pequeño ecosistema frágil de la vida del editor independiente». Enrique Redel de Impedimenta: «Últimamente lo que hago es publicar enemigos públicos, gente que pone el dedo en la llaga». Julián de Periférica: «La impresión bajo demanda debe estar en manos del librero, no es la tarea para los editores».

    El fotógrafo Chema Madoz: «No espero que el detonante aparezca delante de mi [para hacer una fotografía] sino que creo que el detonante está en la cabeza». (No lo comparto pero es interesante).

    Use Lahoz: «La literatura es emoción o no es». (No lo comparto y además me parece una tontería). Jordi Carrión: «La literatura puede ser otras cosas pero lo que más me interesa es que la literatura sea crítica con su realidad» (¡al fin!). «La novela póstuma de Mario Levrero sintoniza al mismo tiempo con el siglo XX y con el XXI, es una novela bisagra».

    Andrés Barba: «Hay que dejar de llamar a las cosas malas ‘monstruosas’ porque eludimos nuestra responsabilidad en ellas, la crueldad de uno niños contra otros no debe llamarse monstruoso sino humano» (siguiendo a Hannah Arendt).

    Ray Loriga: «Kerouac murió alcoholizado por que no soportaba tener su casa llena de hippies». (Se lo contó al propio Loriga la mujer de Neal Cassidy y él nos lo dijo en la conferencia más abarrotada que vi en el Eñe).

    Guillermo Fadanelli: «Los premios son importantes porque cuando alguien es premiado lo dejo de leer, es una buena manera de acotar las lecturas… y no soy un acomplejado, he tenido dos premios y mucha cocaína». Sobre escribir emails borracho: «A mi mujer no le digo escóndeme las botellas, le digo escóndeme el Internet».


    Foto robada a Roger Casas.

    El apretado horario impedía, a no ser que pasaras descaradamente de ver cosas, compadrear en el salón de baile, donde había café de cortesía, puffs y mesitas junto a un bar instalado por La Pecera a 2,50 la copa de vino tempranillo joven. Las mesitas eran lo mejor. En ellas pude avanzar con el libro de Gabriela Wiener y desplegar el programa (que soltaba tanta tinta que siempre llevaba los dedos negros), charlar (o bombardearnos) con Rubén Romero (que condujo el encuentro sobre la ciudad de Los Ángeles con James Frey; vi un rato pero no me interesó mucho), descansar con mi secuaz y compañera de fatigas Carolina León u observar con descaro a quién hablaba con quién. Lo malo es que ese espacio era también un escenario de encuentros, por lo que a veces uno se ponía a conversar sin escuchar a los que tenían micro. Me sentía maleducada pero a veces era inevitable.

    Elena Medel y Guillermo Trapiello hicieron un Gabinete de Crisis. Ellos eres unos reyes magos a los que pedirles un regalo. Como la literatura es la realidad del plano de la fantasía, en el plano de la hoja de papel te escribían y dibujaban, respectivamente, lo que tú les habías pedido. Yo les pedí, de regalo para Navidad, un apocalipsis:

    Les pedí un apocalipsis

    Elena, además, nos ha mencionado en su blog sobre el festival, que me acabo de enterar de que lo estaba haciendo. A veces pienso cuál es mi problema, porqué no me entero de las cosas. En días más optimistas pienso que es que LOS DEMÁS no saben comunicar las cosas que hacen (no lo digo por Elena, lo digo por el Festival).

    «De Macondo a Barajas» fue un buen título para en encuentro entre escritores latinoamericanos en la diáspora. El chileno Carlos Franz me interesó. A Soledad Puértolas no le funcionó lo de leer dos textos suyos entorno a las enfermedades de los escritores, por lo que abandoné.

    Vicente Molina Foix («o Foá», como dijo Guillermo Fadanello) es cada día un señor que cae más antipático. Intentando olvidar, si es que posible, su metedura de pata respecto al cómic, impidió que el encuentro con Herralde fuera con Herralde, en lugar de con él y con Pombo. Cuando hablaba Foá me abstraía y recuperaba la atención cuando dejaban hablar al editor de Anagrama.

    Seguimos con el Eñe esta noche (lunes) en ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor? Pero yo no estaré en directo, pues tengo cita con Martin Gore, él no lo sabe claro, pero  yo sí, y mi cuerpo también, pues ya se ha puesto del revés.

    De entre los momentos privados del festival, el mejor fue la entrevista, en las frías escaleras del Círculo, a Gabriela Wiener. Venía de una charla absurdísima titulada «Pornófilos» en los que ninguno se asumía como tal. Sobre todo la presencia de Fernando Marías era inexplicable. La mesita redonda fue aburrida salvo por los casos reales de Gabriela y sus ejemplos en el mundo del periodismo gonzo para Primera Línea. Luego la raptamos y la grabamos para el programa de esta noche, así que ahí podréis escuchar unos cortes de la conversación.

  • She’s dresed in black again and I’m falling down again

    Paralizada y nerviosa, como siempre antes de un concierto de Depeche Mode. ¡Esta mañana no puedo pensar en otra cosa! ¡Y tengo demasiadas cosas que hacer! Mañana comienza el primero de una tanda de cuatro conciertos de DM que Milord y yo nos vamos a meter entre pecho y espalda, primero los dos de Madrid y después, el fin de semana, los dos de Barcelona. Me pregunto qué estará haciendo el grupo durante estos días de descanso entre Valencia y Madrid. ¿Habrán volado a Inglaterra para ver a la familia?, ¿estarán en Madrid recordando viejos tiempos?, ¿si saco la cabeza por la ventana estará Martin en el jardín? En estas trascendentales preguntas ocupo mis horas mientras escucho un montón de canciones.
    He reparado en que en Valencia no tocaron Dressed in Black (del Black Celebration), un nuevo añadido a la gira, ¡cantada por Martin!. Si sólo fuera a ir a uno de los conciertos estaría preocupadísima pensando si tendría suerte o no de ver una canción que nunca les he visto hacer. Sabiendo que voy a cuatro, es imposible perderla. Así, espero poder ver todas las opciones de setlist y escuchar también One Caress y Home. También tengo muchas ganas de ver Sister of Nigh cantada por Martin. También están ensayando Condemnation e imagino que en algún momento la introducirán, ¿será en España, o en Madrid, como homenaje a la grabación de Songs of Faith and Devotion?
    Por supuesto, mi otro blog, Martingorey, está que arde, con información sobre las fiestas y todo lo que vaya cayendo.

    Por otro lado, también tenemos ese incesante rumor de que el DVD de la gira se va a grabar (como concierto íntegro, ya sabemos que hay partes grabadas en Sudamérica) en Barcelona. Lo cual lo hace todo aún mucho más emocionante. Pero claro, si el precio de estar en un concierto donde se graba el DVD es tener que volver a escuchar Peace (que afortunadamente nos lo retiraron del setlist), no estoy segura de que me compense… un concierto de DVD debería tener más canciones del disco que relata ¿no? Pero si el disco es un fiasco, pues…

    Esta es una foto del club que alquilaron en Hannover para ensayar canciones nuevas (Condemnation entre ellas, como se aprecia en la foto de este tele-cue más abajo).


  • Me radioactivo

    Hoy he grabado mi primera colaboración para otro frente de guerra del genial colectivo ZEMOS98, su programa de radio y podcast Radioactivos. Cuando Sofía Coca me invitó a unirme a ellos me dijo que podría hacer más o menos lo que quisiera. Eso me daba pasaporte para contar a mi manera las cosas peculiares que veo y suceden sin que muchos reparen en ellas.

    Los programas son temáticos y el de mañana, en el que me estreno, es la segunda parte de las Mediabiografías. En él, hablaré de los enanos de la cabaña que existe a las afueras de La Garriga, donde un escultor loco dejó allí unos gnomos que van a la deriva del tiempo. El sello Reue Um Reue editó dos mini vinilos (yo tengo el 033 de 495) firmados como Gnostic Gnomes y titulado Zwergenlieder donde los propios gnomos cuentan la historia de su vida y su desgracia.

    Los canalizadores de estos enanos fueron los músicos de Novy Svet y Wermut.

    Cuando se haya emitido el programa os lo enlazo.

  • Steampunkism!

    Como el foro Steampunk SP se ha lanzado a montar las primeras jornadas Steampunk Spain durante estos días en Barcelona les dediqué mi Poco Común dentro de Comunes, con entrevista a Xavi Quero (dj Electroduende) incluida:

    (Si no se ve el reproductor flash que hay sobre estas líneas podéis escucharlo aquí).

    ACTUALIZACIÓN 11/11/2009: Un amable comentarista nos ha dejado un link a una foto de familia hecha en la fiesta, os la muestro también desde aquí:

  • Tiro recuerdos que ya no me recuerdan nada

    De entre todos los grandes acontecimientos que me suceden últimamente, he de destacar la Operación Lastre que está teniendo lugar entre las paredes de mi estudio, en nuestro palacete. Venía acariciando la idea desde hacía tiempo pero no me sentía capaz. Al despertar, antes de levantarme de la cama, solía pensar «hoy es el día». Me ponía las zapatillas, cruzaba el salón y entraba en el estudio. Miraba las paredes mientras me quitaba alguna legaña seca y, en silencio, me daba la vuelta cerrando la puerta.

    La mañana que definitivamente sí fue el día no comenzó con una revelación bajo el calor del nórdico, más bien me contesté «yo creo que hoy no va a ser» pero, al entrar al estudio dije alguna que otra palabra fea y decidí, sin pensarlo mucho, arremangarme. Ya no podía más con el peso de mis cosas, así que empecé a vaciar las estanterías.

    Hubo un pensamiento que me motivó bastante, reconozco que es algo lúgubre pero el amor es más fuerte que la muerte, y también más frío, así que provista de esa frialdad me pregunté ante cada objeto «¿cuando yo muera, Alberto querría conservar esto para algo?». Cuando sé que llegará el día en el que tenga que enfrentarme a vaciar la casa de mi madre se me hunde el mundo. Por ello, tengo que intentar que el trago sea el mínimo para los que deje atrás cuando yo me vaya.

    Ese fue sólo el impulso final que necesitaba. Mis razones, en realidad, son más vitales: sólo quiero tener las cosas que necesito para vivir, las que de verdad me importan. Todas las demás me hacen pesar más de la cuenta. Mi cuñado Álex me odiará si algún día lee esto, pues le hice cargar con cajas y cajas de revistas y libros cuando me mudé por última vez. Pensar que ahora he tirado casi todas las revistas…

    Pero en aquel momento, hace tres o cuatro años, yo no podía tirarlas. Pensaba que conformaban mi identidad y que todas las necesitaría, pues tengo una frágil memoria.

    Arrastro conmigo muchos recuerdos para ayudarme a recordar y hoy he empezado a darme cuenta de que muchos de esos recuerdos ya no me recuerdan nada. ¿Por qué lo guardé? ¿A qué está asociado? ¿Quién me lo dio y porqué? Ya no poseo esa información.

    ¿Y qué voy a hacer entones? ¿Esperar que regresen las memorias? ¿Conservarlo todo para disimular, como si todo me importara, para evitar el cargo de conciencia?

    Lo único que pudo hacer es enfrentarme al olvido con humildad y sinceridad. Deseo pesar poco, tener lo imprescindible, no comprar nada que no signifique mucho, usar las cosas sin poseerlas. Que me dejen libros, que me graben discos, leer las revistas y deshacerme de ellas, escanear lo importante, apuntar los datos, tirar el resto.

  • Vente a esto, también

    Esta noche pincho en el Tres Cuartos (Madrid) a partir de las 23:00 all night long.

    Más datos aquí.