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  • Diario del coronavirus (2): La escuela en casa no está hecha para nosotras

    Diario del coronavirus (2): La escuela en casa no está hecha para nosotras

    A pesar de mis sospechas de que las imágenes de las colas del Mercadona y sus estanterías arrasadas eran en verdad una oscura campaña de marketing de los supermercados valencianos (¿a alguien le extrañaría?), ayer Alberto fue por la noche al Carrefour y, salvo la colas, vio una desolación similar en sus estanterías. Después de sentir que estaba metido en un juego VR de Walking Dead, volvió a casa sin pan de molde.

    En cambio, otra de mis sospechas (esta ya venía de antes) se ha confirmado: el home schooling no es para mí. Ni para mi hija. Ni aunque lo diga en inglés.

    Desde el lunes por la noche le insistí en que la cuarentena no significa vacaciones, pero ni esto le chafó su inmensa alegría al saber que pasaría dos semanas sin ir al colegio. Le dije que habría deberes, estudio, lectura y todo lo demás, incluido los recreos. (Ahí, bien). Lo que no le moló nada es saber que tenía la intención de darle de comer (si nos lo permiten los supermercados arrasados) lo mismo que en el comedor del colegio. Ahí sí que se echó a llorar. Ella quería «la comida de las cenas». Nada de verduritas, pescados ni coliflores. Pues bien. Hoy Alberto (que libraba), ha cocinado crema de calabaza, boquerones fritos y fresas de postre. Resultado: ha terminado de comer a las cinco.

    Mañana, que estaré sola, veremos a ver cómo me las apaño para trabajar, hacer la comida e insistirle una y otra vez que vuelva a sus deberes.

    Aunque no teníamos que estar en el colegio a las 8 ni yo tenía que empezar a trabajar hasta las 9, las dos nos hemos despertado a las 7. (Y no es porque no me hubiese acordado -¡increíble!- de quitar las alarmas de los despertadores). Era el reloj biológico. Así que hemos desayunado, he limpiado un poco la casa y he repasado todo lo que le han mandado del colegio para ir armando un horario de estudio. Le he escrito en una hoja lo que le tocaba para hoy.

    Mi oficina.

    A las 9, ambas nos hemos puesto a trabajar, cada una en su habitación. Todo bien. Hasta que a las 9:45 se presenta en mi estudio y me dice «¡ya he terminado!». Miré el reloj, no entendí como era eso posible. A partir de ahí, improvisando, echando más leña al juego y peleando con ella, que claramente veía que me estaba saltando los acuerdos previos.

    A las 11, ya con Alberto a pleno rendimiento, ha llegado la hora del recreo, que decidimos respetar. Han bajado a la calle a jugar al baloncesto con dos compañeros del colegio. En un grupo de chats de madres (suena mal, lo sé, pero el mío mola), ante el amago de una quedad en el parque, nos hemos preguntado «¿cuántos niños hacen grupo de riesgo?». La verdad es que hay un contagio que nos preocupa más, ahora mismo, que el del COVID-19: los piojos. En los chats de la clase de Eleonor se valora altamente este periodo de cuarentena para acabar con esta plaga de una vez. Tengo alguna amiga que se está dejando el sueldo en Bye piojitos siendo este «bye» más bien un «hasta luego».

    Esta noche toca lendrera.

    Tenemos, oficialmente, una pandemia. Hoy los casos confirmados son de 2.128 en España, 18.484 en Europa y 118.223 en el mundo. Y, al final, hemos tenido que cancelar el encuentro con Carlos Umaña y Jorge Lobo en la Escuela de la Prospe este viernes. Han cerrado las bibliotecas de Madrid pero Ticketmaster todavía no ha anunciado la cancelación del concierto de Sisters of Mercy, algo es algo.

  • Diario del coronavirus (1)

    Diario del coronavirus (1)

    No tengo coronavirus. Si lo tuviera (¿cómo sé que realmente no lo tengo?), mi vida tampoco sería tan diferente. En realidad, el coronavirus se ha convertido en un virus social, político y económico que nos ha infectado a todos.

    Nunca he visto un nivel de impacto semejante. Salvo quizás en el 11-M. No es lo mismo, ya lo sé. El atentado nos dejó en shock, en dolor y, al poco rato, en reacción total. La onda expansiva del coronavirus es diferente: es como si el estallido no llegara nunca.

    Ayer por la noche, cuando estaba a punto de llegar a casa del trabajo, se anunció que a partir de mañana se suspenderían las clases en los colegios durante dos semanas. Eso nos sitúa a las madrileñas y los madrileños en algo parecido a un Estado de excepción. Los grupos de WhatsApp y las notificaciones de los medios casi me agotan la batería en pocos minutos. De repente, el virus era real y tenía forma de niña en casa, de colegio cerrado, de vida patas arriba.

    En mi oficina, hoy hemos organizado el trabajo (que será teletrabajo) para los próximos quince días. A partir de mañana tengo que traducir un libro de 300 páginas, así que da igual donde esté la silla en la que me siente. El problema de la empresa no es ese. Hay preocupaciones mayores, como la producción que se fabrica en China, que lleva parada desde hace semanas, y las ventas, que previsiblemente harán un destrozo en las previsiones de marzo y abril. Cuando pienso que hay miles de empresas como esta en la que yo trabajo, afectadas de igual manera, me doy cuenta de que esto va a tener consecuencias más graves que las que imaginé en un principio.

    Hay conversaciones de todo tipo, pero prácticamente todas tienen al coronavirus como sujeto o como complemento directo o indirecto. Hay teorías conspiranoicas, hay hipótesis y proyecciones más o menos aventuradas, hay datos saltando de mano en mano. Hay mucha ansiedad por saberlo todo, por ser un experto en el tema.

    En el metro hoy había más mascarillas que los días anteriores, pero aún así es anecdótico: habré visto unas diez o quince en un trayecto de una hora.

    Lo que no descansa es el humor, no paro de recibir audios y memes. A falta de otra vacuna, con esta vamos tirando.

    En el momento de escribir estas líneas, de iniciar este diario, hay 1.639 casos confirmados en España (101 ingresados en UCI y 36 fallecidos), 15.651 en Europa y 114.600 en el mundo. De todos esos, conozco dos. No sé si a Ortega Smith lo podemos sumar como un tercero. En Madrid, además de las clases, se han cerrado los polideportivos y las competiciones municipales (adiós la partido del Eijo Garay contra Estudiantes Las Tablas), se han cancelado ferias y encuentros de todo tipo, ¡y hasta la excursión del AMPA que teníamos este domingo!

    El encuentro que hemos preparado con Carlos Umaña para este viernes en la Escuela de la Prospe, por ahora, sigue en pie. Del concierto de Sisters of Mercy del 4 de abril me temo lo peor, pues se realizar en un aforo de más de mil personas y entra dentro del periodo de suspensión.

    Se han suspendido las Fallas. Ahora sí que se hunde España.

  • La amenaza de las armas nucleares

    La amenaza de las armas nucleares

    Dentro de unos días tendremos una charla coloquio titulada «Amenazas globales. Amenazas existenciales. Armas nucleares. Cambio climático» con el activista costarricense Carlos Umaña, miembro del Grupo Directivo Internacional de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), acompañado de Jorge Lobo, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC. El 13 de marzo a las 19:00 en el Salón de Actos de la Escuela Popular de Prosperidad (calle Luis Cabrera, 19. Madrid).

    El último aviso del Boletín de los Científicos Atómicos acerca el Reloj del Juicio Final a sólo 100 segundos del apocalipsis. La humanidad continúa enfrentando dos grandes peligros existenciales simultáneos, la guerra nuclear y el cambio climático, que se ven agravadas por un multiplicador de amenazas, la guerra de información cibernética, que socava la capacidad de la sociedad para responder. La situación de seguridad internacional es grave, no solo porque existen estas amenazas existenciales, sino porque los líderes mundiales han permitido que la infraestructura política internacional para gestionarlos se erosione.

    La Escuela Popular de Prosperidad acoge este viernes 13 de marzo una charla coloquio con preguntas abiertas sobre las amenazas que representan las armas nucleares, el cambio climático y la ciberguerra combinadas en el tiempo.

    En la Escuela Popular de Prosperidad, a partir de las 19:00 horas, nos acompañará Carlos Umaña médico, artista plástico y activista costarricense. Umaña es vicepresidente regional de IPPNW, la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (Premio Nobel de la Paz 1985) y miembro del Grupo Directivo Internacional de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares, ICAN, (Premio Nobel de la Paz 2017).

    Carlos Umaña es presidente y cofundador de Artistas por la Paz en Costa Rica. Es presidente del colectivo pro-derechos humanos Paz y Diversidad y premio internacional Alan Turing LGBTIQ 2018 en Organización Social. Su labor se ha centrado en promover la conciencia sobre las consecuencias humanitarias de las armas nucleares y, a través del desarme humanitario, en generar la relevancia política y promover la universalización del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN). Ha trabajado en varios foros internacionales, procurando el apoyo a dicho tratado y la participación activa de varios países, especialmente de Latinoamérica y el Caribe. Carlos Umaña nos hablará del desarme nuclear humanitario y el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares propugnado por ICAN.

    Nos acompañará también Jorge Lobo, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC. Lobo es divulgador científico, activo y crítico, sobre la amenaza que supone el cambio climático para la biodiversidad del planeta. Como investigador se centra en la descripción de patrones de biodiversidad, en la delimitación de los procesos que los generan, en la realización de modelos capaces de predecir el nicho y la distribución geográfica de organismos, la selección de reservas, los efectos del cambio global y la delimitación de los inconvenientes y posibilidades de la información disponible sobre la biodiversidad.

    Moderan los periodistas Elena Cabrera y Alejandro Sacristán.

    Interviene el Coro de Extinction Rebellion Madrid.

  • Los únicos arqueólogos de Somalilandia son españoles

    Los únicos arqueólogos de Somalilandia son españoles

    “Imagínate que de repente aterrizas en un país con el patrimonio y el tamaño de Portugal y Galicia, y tuvieras que documentar la catedral de Santiago, los castros del norte de Portugal, las ciudades romanas…, todo, porque nadie lo maś lo está estudiando”. Esta es la sensación de algo inmenso, inagotable e inabarcable que tiene Alfredo González Ruibal sobre Somalilandia, “un país donde no hay ningún arqueólogo, quitándonos a nosotros mismos, en un territorio de una riqueza arqueológica excepcional”.

    Alfredo, cuyo trabajo sobre arqueología de la Guerra Civil se ha hecho muy popular gracias a su blog y su cuenta de Twitter, Guerra en la Universidad, ha regresado a España dos días del momento en el que se realiza esta entrevista, mientras su equipo, compuesto por seis personas y un número variable de somalíes, permanece una semana más en Somalilandia rematando algunos asuntos de las excavaciones que han realizado allí durante un mes.

    Somalilandia es una república autoproclamada cuya independencia de Somalia no está reconocida por la comunidad internacional. Y este es el principal motivo por el que un grupo de investigadores del Instituto de Ciencias del Patrimonio del Csic sean los únicos en desarrollar un programa arqueológico a largo plazo en una región que vivió un esplendor comercial multicultural en la Antigüedad. Hoy, Somalilandia sigue siendo excepcional, pero en otros sentidos.

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  • El memorial que el Ayuntamiento de Madrid quería olvidar

    El memorial que el Ayuntamiento de Madrid quería olvidar

    Los nombres importan. Incluso cuando el desgaste cotidiano de un callejero diluye la biografía que esconden sus calles, la historia y la memoria histórica del pasado reciente están ahí para recordarlos. “Los memoriales personalizan a las víctimas”, explicaba a eldiario.es Txema Urkijo, exdirector de Derechos Humanos con el Gobierno vasco de Juan José Ibarretxe y exdirector también de la disuelta Oficina de Derechos Humanos y Memoria del Gobierno municipal madrileño con Manuela Carmena. “El elemento de personificar a la víctima con nombres y apellidos y crear un pequeñísimo espacio para los familiares tiene un componente de reparación y de justicia”. Pretender minimizar la importancia de unos nombres es una estrategia que no le ha resultado al Ayuntamiento de Madrid. El mecanismo de control de daños no ha funcionado.

    Urkijo fue la persona del Ayuntamiento de Madrid encargada de sacar adelante el memorial de las víctimas del franquismo en el cementerio de La Almudena. Pero no consiguió culminarlo antes de las elecciones de mayo de 2019 y el nuevo Gobierno paralizó la ejecución y revirtió el espíritu del homenaje. La tramitación de los expedientes para la materialización de este proyecto se fue retrasando por diferentes motivos, de manera que la decisión de bloquearlo, en julio del pasado año, fue una de las primera medidas que tomó José Luis Martínez-Almeida como alcalde, por considerarlo «sectario e injusto». El memorial está formado por varios elementos, siendo el principal la reproducción en bronce de unos robles arrancados de la tierra y depositados en el suelo. Tras ellos, como un telón de fondo, tres muros diseñados para que cupiesen en ellos los 2.937 nombres de las personas que habían sido represaliadas en el Madrid de la posguerra. Ese listado fue fruto de una investigación encargada por la oficina que dirigía Urkijo, firmada por el historiador de la Universidad Complutense de Madrid Fernando Hernández Holgado y apoyado por un equipo de otras seis personas, entre las que se encuentra un experto en los fusilamientos de La Almudena como es Manuel García Muñoz.

    La campaña contra el memorial la inició el PP madrileño estando en la oposición, al poco de la publicación del informe en febrero de 2019. Almeida utilizó una información del diario ABC para pedir la exclusión de 355 nombres del listado del memorial por denominarlos «chequistas», personas implicadas en la represión en la retaguardia republicana, basándose en el trabajo previo de Manuel García Muñoz. Para Almeida, la inclusión de esos nombres significaba un «blanqueamiento» al «homenajear a personas con las manos manchadas de sangre». El propio García Muñoz ya explicó a este periódico que tanto la cifra como el concepto, en rigor histórico, “no tiene ningún sentido”.

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    La foto de apertura es de Óscar Rodríguez. Es una mañana en la que coincidimos algunos periodistas (a la izquierda, unas chicas de La Sexta) y familiares impulsores del memorial. A la derecha de la foto, se me ve hablando con el artista creador del memorial.

  • Una radio hecha desde dentro de los CIE daneses: «Cuando vives en un centro de deportación, tu voz no se escucha»

    Una radio hecha desde dentro de los CIE daneses: «Cuando vives en un centro de deportación, tu voz no se escucha»

    Cuando le preguntaron a Hans Wolff por lo que había visto en los centros de internamiento para extranjeros de Dinamarca, admitió estar en shock: “en un país altamente desarrollado como Dinamarca, donde usted, con razón, está orgulloso de los altos estándares de derechos humanos, es impactante encontrar condiciones tan terribles, y uno podría cuestionar la capacidad pero también la voluntad de Dinamarca para hacerlo tan mal”, explicó en una entrevista con la televisión pública danesa. Wolff dirigió el grupo del Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo Europeo que visitó los campos de Ellebæk y Nykøbing Falster el pasado mes de abril, cuyo informe se hecho público en enero y su impacto se está empezando a ver ahora.

    El Comité encontró “inaceptables condiciones de vida” en estos dos lugares que son “como prisiones” y donde se les aplica “normas carcelarias” a los inmigrantes allí detenidos. A las mujeres en Ellebæk les permiten solo 30 minutos al día para estar al aire libre. No tienen actividades, ni les dejan usar su propio móvil ni acceder a internet. Si algún detenido rompe esta norma y es encontrado con un teléfono móvil, es castigado con quince días de aislamiento. La interpretación de lenguas en las visitas médicas la hacen compañeros detenidos o empleados del centro y no traductores profesionales. Otras irregularidades como la saturación de plazas y las deficiencias en la asistencia legal y sanitaria siguen a lo largo del informe [PDF]. El Comité le ha dado al Gobierno danés tres meses para cerrar estas instalaciones. Para Wolff, Ellebæk es uno de los peores centros de detención que ha visto en Europa.

    Dinamarca se ha puesto bajo el foco por sus políticas antinmigratorias, las cuales no han mejorado con el giro socialdemócrata de su nuevo Gobierno, ya que la primera ministra pactó la agenda migratoria con el bloque de la derecha. Además de las deplorables condiciones de los campos o denegar el asilo a ciudadanos sirios con la intención de devolverlos a Damasco alegando que ya es un lugar seguro, la estrategia principal del anterior Gobierno conservador y de este, es la de convertir los centros de estancia temporal para peticionarios de asilo en centros de deportación. Lo que está sucediendo en esos lugares es cada día más opaco y por eso es desde allí desde donde The Bridge Radio quiere hacer sus reportajes sonoros.

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  • La guardia malpagada y a la carrera de una abogada del turno de oficio

    La guardia malpagada y a la carrera de una abogada del turno de oficio

    A las 7:30 de la mañana, Mónica Pinedo recibe la primera llamada de la coordinación del turno de oficio. A otros abogados les habrán llamado mucho antes pero ella está la decimotercera en la lista, así que esta noche le han dejado dormir. De todas formas, está nerviosa. Aunque es una mujer tranquila, siempre le entran los nervios en las guardias a pesar de que lleva haciéndolas desde hace catorce años. Ha apuntado en un folio que tiene que ir a hacer una asistencia a la comisaría de Usera, donde custodian a siete detenidos por un robo con fuerza. Le han asignado a uno de ellos. Eso es todo lo que sabe. Cuando se meta al coche, con el folio guardado dentro de una carpetilla en su cartera, pone las manos en el volante y, antes de arrancar, recuerda que su hermano, también abogado, le dijo que no perdiera nunca esos nervios, porque en verdad lo que significan es que te importa tu cliente.

    Si no fuera porque la mandan a un barrio de Madrid que está a tres cuartos de hora de su domicilio en metro, no habría cogido el coche, un automóvil al que se le enganchan los pestillos y con el que ni siquiera puede aparcar ya en el interior de la M-30. Por ello, en cada una de las comisarías que visite durante el día, que será largo, intentará dejarlo en las zonas reservadas para la policía, con mejor o peor suerte.

    Desayunando con Mónica e Isidro, de Altodo, frente a los juzgados de Plaza Castilla. Foto de Álvaro Minguito.

    Como la gran mayoría de los letrados del turno de oficio, Mónica ejerce, además, de manera particular, para así completar un sueldo. Del turno no se puede vivir y por eso estos abogados están visibilizando sus protestas. Hoy Mónica va a hacer procedimientos penales abreviados o juicios rápidos: por cada uno de ellos puede cobrar entre 200, si hubiera sobreseimiento o el Juzgado lo transformara en delito leve, y 360 euros si no hay conformidad y se acaba celebrando un juicio oral. A estas cantidades, que ella considera “indignas”, tendrá que restarle el IRPF. Si el enjuiciamiento correspondiera a la Audiencia Provincial, la indemnización, que es el nombre que se le da a lo que cobran los abogados del turno de oficio, llegaría a 400 euros. Eso lo paga la comunidad autónoma en aquellos territorios con competencias transferidas. Pero hay tribunales que dependen del Ministerio de Justicia, como la Audiencia Nacional. Allí las indemnizaciones no son mucho más altas: 270 euros y 108 euros más si es considerado de especial complejidad. Por cada mil folios, 22 euros más. El pasado mes de diciembre, un comunicado del Ministerio de Justicia anunció que dejaría de abonar la retribución a las abogadas y abogados designados de oficio en aquellos asuntos en los que no se reconozca el derecho a asistencia jurídica gratuita a sus defendidos, bien porque no le corresponda o porque el justiciable no aportó la documentación requerida. En Madrid, esto afectaría a la Audiencia Nacional y a los recursos de casación, amparo y apelación. Pero hay cinco comunidades autónomas (Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Murcia y Baleares) y ambas ciudades autónomas sin competencias, por lo que en estos lugares les afecta de lleno. Si se deniega la justicia gratuita y la persona no paga, el abogado o la abogada, no cobra: trabaja gratis. Mónica pone el coche, el teléfono, los folios, por mencionar solo la parte material. Los conocimientos jurídicos, la humanidad necesaria para tranquilizar a sus defendidos, la preocupación, las llamadas de los familiares, los toma y dacas de la comisaría, los roces en los juzgados, los desprecios que recibe, la manera de solucionar las carencias de tiempos y medios… eso no está pagado, a veces literalmente.

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    Un café y una entrevista antes de entrar al juzgado. Buen desayuno. Foto de Álvaro Minguito.

    Este reportaje tiene dos versiones. La que se puede leer siguiendo el enlace de más arriba es la publicada en la web de El Salto, que es algo más larga y completa que la aparecida en el periódico de febrero (en papel).
    La historia sigue durante dos días a una abogada del turno de oficio, por diferentes comisarías de Madrid y en los juzgados de Plaza Castilla, durante una guardia.
    Las fotos son de Álvaro Minguito.

  • Madrid borra los versos de Miguel Hernández del memorial de las víctimas de la Guerra Civil en La Almudena

    Madrid borra los versos de Miguel Hernández del memorial de las víctimas de la Guerra Civil en La Almudena

    Arrancar 2.937 nombres, con sus correspondientes fechas de asesinato, no ha sido suficiente para el Ayuntamiento de Madrid, que ha eliminado también las palabras que se habían escogido para tres placas situadas en el memorial del Cementerio de La Almudena; un lugar previsto como homenaje para las víctimas de la represión franquista en Madrid, que el actual Gobierno municipal ha resignificado para incluir también a las víctimas de la Guerra Civil.

    En una de ellas, debían escribirse doce versos de Miguel Hernández, correspondientes a su poema El herido, de su libro El hombre acecha (1938-39). “Para la libertad me desprendo a balazos / de los que han revolcado su estatua por el lodo”, comienza la cita del poeta alicantino, que célebremente musicó Joan Manuel Serrat. Los dos últimos versos de ese cantar seleccionado e incluido dentro del malogrado proyecto, dicen “porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida”, unas palabras que apoyan y ayudan a entender mejor la obra creada por Fernando Sánchez Castillo, en el que unos robles, fielmente reproducidos en bronce, yacen con las raíces arrancadas en el centro del memorial.

    Son tres los elementos verticales rematados con sendas piezas de cobre, que deberían haberse inscrito pero que ahora lucen inexplicamente en blanco, como recuerdo de una memoria borrada. Como el rótulo de una calle sin letras. Inservibles. Estos elementos funcionan como hitos que acompañan al visitante del memorial en un breve paseo que va desde la obra de Sánchez Castillo, —cuyo telón de fondo son los tres muros construidos para albergar los 3.000 nombres y que ahora contiene solo 29 palabras— hasta la antigua tapia del cementerio donde tradicionalmente se realizan los homenajes a los fusilados.

  • Crónica del hundimiento de la Sgae

    Crónica del hundimiento de la Sgae

    Aquel día de finales de los despreocupados años 90 en el que Teddy Bautista posó feliz delante de una carísima mesa de mezclas, de su propio estudio, en su propia casa —un exclusivo chalé en Boadilla del Monte— fue el preciso momento en el que para algunos creadores, que no podían vivir de su arte, la Sgae empezó a hacer aguas. Aunque fuera por un agujero milimétrico.

    Bautista se había convertido en presidente de la Sgae con una candidatura continuista, habiendo sido vicepresidente. Le avalaba haber triplicado la recaudación y bajado el porcentaje de los gastos de gestión, es decir, la parte del pastel que retiene la entidad a cada autor por recaudarle sus derechos. Pero ya en 1995 los socios estaban fuertemente enfrentados y por entonces era Juan Antonio Bardem el que le reclamaba falta de transparencia sobre el dinero y los votos. Bautista había abierto de par en par a las editoriales musicales —las que representan los derechos de los autores, quedándose por ello un alto porcentaje del dinero que generan las obras— las puertas de la sociedad y les había acomodado los asientos en las juntas directivas. En términos económicos, la gestión del cantante de Los Canarios como recaudador fue meteórica, lo cual contentó a la gran mayoría, y le aseguró el sillón de presidente durante 16 años, hasta que fue detenido, un día de verano de 2011, por unos posibles delitos de apropiación indebida y administración fraudulenta, en la que fue conocida como Operación Saga, todavía sin juzgar.

    Entre 2007 y 2011, los periódicos cubrían profusamente la guerra del canon digital, el conflicto a cara de perro que enfrentó a internautas contra Sgae debido a la tasa que esta empezó a cobrar a los soportes de información para compensar las pérdidas por la copia privada. En el campo de batalla se utilizaron estandartes como “putaSgae” y, como daño o victoria colateral, ganó terreno el ecosistema de licencias libres y lucha contra la rigidez del copyright. Fue una denuncia de la Asociación de Internautas, con el fallecido Víctor Domingo Prieto a la cabeza, ante la Fiscalía Anticorrupción la que destapó Saga y empañó, con mucho más poder que una foto casual, la imagen de la Sgae.

  • Los menores en acogida familiar que se quedan fuera del fútbol federado: «¿Por qué ellos sí y yo no?»

    Los menores en acogida familiar que se quedan fuera del fútbol federado: «¿Por qué ellos sí y yo no?»

    “Cualquier paso que quieras dar es para tropezar con una muralla”, dice Andreu. “Lo del interés superior del menor es mentira, todo son impedimentos”. Andreu es un padre de un menor extranjero, aunque nacido en España, de acogida. El niño juega al fútbol, como sus compañeros, y quiere jugar partidos, como sus compañeros. Pero se ha pasado tres meses quedándose en casa los fines de semana. No entiende porqué los demás, sí y él, no. “Cuando le dije que tendría dificultades por ser extranjero, me contestó: ¿ah, que no soy español?”.

    Tramitar la ficha para la inscripción en las federaciones deportivas, en especial la de fútbol, cuesta “el doble o triple esfuerzo” si el menor es extranjero, como ya se sabe, pero el trámite se complica si el menor está en acogida, “cuando, si fuera de aquí, sería instantáneo, hay una gran discriminación”, recalca este padre de la Comunidad Valenciana. El acogimiento familiar es una competencia autonómica que se plantea como alternativa preferible a la institucionalización, es decir, a la vida en las residencias de menores. No es una estancia temporal breve ni es una adopción: la Administración conserva la tutela del menor en desamparo, queda suspendida provisionalmente la patria potestad del padre y de la madre, y la familia acogedora ejerce la guarda del menor.

    Promover el deporte en edad escolar es uno de los objetivos del Consejo Superior de Deportes debido a que “contribuye a una mejor formación integral de la persona” y enseña al estudiante “el valor de la cooperación y el trabajo en equipo”. Se hace a través de las asociaciones y federaciones. “El deporte es integración —valora Andreu—, es una gran oportunidad para guiar a niños marginados a participar en la sociedad”, por lo que no entiende las trabas administrativas: “¡si están bajo la tutela del Estado, debería ser algo automático!”. Pero las federaciones, que son entidades privadas, imponen sus normas. Andreu ha tenido que aportar el pasaporte, el certificado de empadronamiento histórico, el certificado de nacimiento (si hubiera estado en otro idioma, habría tenido que incluir una traducción), certificados escolares expedidos con menos de tres meses que acrediten la escolarización durante todos los cursos de los últimos cinco años, declaración del club donde conste las fechas y circunstancias bajo las cuales sucedió el primer contacto con el jugador y la afiliación al sistema informático Fénix que utilizan las federaciones locales y que tiene un pequeño coste. Pero si su hijo no hubiera nacido en España y llevara menos de cinco años aquí, debería aportar, además, el contrato de trabajo del padre y de la madre, una declaración de los padres del jugador que explique las razones por las que se mudaron a España, y una explicación acompañada de documentos oficiales que corroboren los medios de sustento económico de los padres. Toda esta documentación alude a los padres biológicos, no a los de acogida.

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