Autor: elenac

  • Te quiero pero

    En el capítulo de nuevas bandas con retruécano de nombre hoy he descubierto:

    I LOVE YOU BUT I-VE CHOSEN DARKNESS
    . Sólo por el nombre ya tienen que gustarme. Bueno, y porque el disco, Fear Is In Our Side, está editado por Secretly Canadian. Estuvieron en el Tanned Tin, ¿alguien les vio?

  • El baile de los malditos

    Me gustaría veros a muchos, bailando, mañana por la noche. Llueve o truene. O, precisamente. Gracias Manuel.

  • Reconstrucción

    Últimamente las estaciones tratan de zafarse de su definición y vivimos veranos primaverales y primaveras invernales comentándolo por teléfono y quejándonos en los bares. Pero poco, ya que nos vemos obligados a dejar pronto de lado el alarmismo medioambiental una vez que ya la conversación ha entrado en calor, bastante tenemos con problemas más inmediatos como sobrevivir a tal o cual enfermedad, o procurar acostarnos cada noche (o aspirando a que sean al menos cinco de cada siete) acariciando cierto regocijo de felicidad que nos ayude a salir del edredón a la mañana siguiente. He ido perdiendo el romanticismo meteorológico que con tanto amor cultivaba en la adolescencia (me tendrías que haber visto frente a las olas del mar encrespado en Punta Herminia, bajo el orballo húmero y afilado, leyendo a Baudelaire sin paraguas ni capucha) en favor de un cuerpo inestable que se rebela contra el frío, que baja la guardia en las estaciones frías y se deja atacar en sus puntos débiles. Y yo, no muy fuerte de por sí, soy incapaz de arrastrar estos kilos de carne y hueso con cierta dignidad emocional. En resumen: caigo rodando y de muy feas maneras. Pero comenzó con fuerza la temporada de conciertos y ahí estoy, yendo a todo lo que puedo y debo. Lo pasé bien en Radio 4, mal en Gustavo Cerati, bien en And One, mal en Ed Harcourt, bien en Isan, bien en Tiger Lillies, bien en !Distain, bien en Client, mal en In Strict Confidence, bien en Whitehouse, bien en Carter Tutti, bien en Dominique A, bien en Liars… el saldo parece que se queda en positivo. Lo mejor de todo fue seguro ver a Tiger Lillies con la obra The Little Match Girl; escucho el disco y lo recuerdo vívidamente y aún me estremezco. Y, bueno, las noches de Transmission son muy especiales, en algunas lo paso tan bien… como en ningún otro club en Madrid. Este último jueves, con la sesión de Javi Pulido, fue todo muy especial. Acabo esta miscelánea de hoy anunciando que el 16 de noviembre voy a asaltar la noche madrileña pinchando para gente diferente, música distinta y en dos sitios no demasiado lejanos… no a la misma hora, claro. Podéis hacer doblete como yo o escoger la sesión que más os apetezca: De 22:30 a 0:00 en Plan X (Tupperware): punk, new rock y spanking new music. De 2:00 a 4:00 en Transmission (Ya-sta): post punk, after post, electronic dark wave, synthpop, spanking new music. Lo de siempre, vamos. Sólo espero que no llueva para que no se me rice el flequillo cuando vaya de Corredera Baja a Valverde, haciendo parada en Marqués de Santa Ana (Oui) para decir hola en la fiesta Vuélvete Underground. Madrid Reconstrucción Otra Vez. Transmission Noviembre

  • Los valedores del copyright: ahora MySpace

    Decíamos ayer que YouTube y Google están desarrollando la tecnología necesaria para detectar las obras con copyright y así poder subsistir con el permiso de las majors discográficas. Leo hoy aquí el anuncio de MySpace en el mismo sentido (nota de prensa aquí). El site que cuenta con 90 millones de usuarios (segund dominio que más páginas vistas genera en el mundo), comprado por el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch (hace un año por 580 millones de dólares), ha licenciado una tecnología de Gracenote (ya sabéis, la base de dato que consultan los players para ponerle nombre a las canciones de los discos) llamada Gracenote-s MusicID que permite revisar todos los archivos de audio que se suben a los profiles para identificar si están sujets a copyright en la Global Media Database de Gracenote. Si da positivo, MySpace bloqueará la subida de los archivos. Los usuarios de MySpace que traten de subir música, repetidamente, con copyright que les sea ajeno, verán borradas sus cuentas.

  • Hoy

    Aeon Flux Trevor le dijo a Æon «Go to Hell», a lo que ella le contestó «Will you take me there? You know, some people just aren-t meant to be together». Bueno, yo me iría al Infierno con alguien como Trevor Goodchild, creo que soy ese tipo de chica que está hecha para eso. Trevor, respetado por sus aliados y despreciado -odiado más bien- por sus enemigos no se inquieta por aquellos que preferirían verle muerto: «Those people should get to know me a little better. Then they-d know I don-t indulge in feelings», dijo en una entrevista. Sexy, inteligente, perverso, tiene un punto débil que no sabe disimular: está enamorado. Si ella le clava la uña, él muere de dolor pero si ella le dice que no hay uña, entonces él acepta que no hay dolor. Ahí tenemos, en carne viva, la definición del amor. Ready if I want it now, Danger Boy…

  • Intermitencias de felicidad

    Hace frío en casa. He encendido la calefacción y la he acercado a la silla. Es reconfortante. Estoy sola y en silencio, después de haber estado escuchando la radio y la mitad de Enemies Like This de Radio 4. Hoy me siento totalmente dejada e inapetente. Hay tantos planes entre los que escoger para hacer esta tarde y esta noche que ocurre que no me apetece ninguno. Diría que estaría bien quedarse en casa con una manta en el sofá y una película en el televisor, pero tampoco me motiva. Tendría que limpiar la casa y no tengo fuerzas. Escribir muchas cosas pendientes pero cuando me siento aquí delante comienzo a navegar por páginas de hipotecas y reformas de viviendas. Hoy, lo único que me apetece es dormir. El otro día en La 2 un filósofo habló sobre las intermitencias de felicidad, ese refugio en el que hacerse un hueco. El cerebro es un puto en el cual no confiar mucho. En esta época de dicha tengo este tipo de días inanes sencillamente porque sí, porque algo químico estará liberando mi cerebro que me deja chafada, desplazada, aburrida y tristona. Me he caído en un hueco de las intermitencias estas. Maldición.

  • I (don-t) want you to comment

    Hace tiempo que curé mi adicción a los comentarios. Para ello tuve que cargarme el weblog primero y luego asegurarme de que, al regresar, quedaba deshabilitada la opción de comentar. Cuando decidí que había superado mi problema abrí de nuevo los comentarios pero sólo para registrados. De esta manera me aseguraba que mis comentaristas serían sólo aquellos que realmente quisieran hacerlo. Es verdad que aún me quedan secuelas, como cierto poso de tristeza cuando escriblo un post que me gusta y queda firmado con un paralizante «Sin comentarios». Pero bueno, poca cosa… Como he pasado por esta enfermedad, siento cierta empatía por la gente de esta iniciativa «I Want You to Comment», a la que llegué desde este weblog.