Categoría: twentytwentyfive

  • ¿No era sagrado el off the record?

    Newsroom von RIA Novosti in MoskauMientras ayer realizaba una entrevista a un dircom de una empresa importante me avanzó «te voy a contar algo pero no lo pongas… bueno, mejor no te digo nada porque lo vas a poner». «Yo siempre mantengo el off the record«, le contesté. Él se rió y me dijo «ya, todos los periodistas decís que mantenéis el off the record hasta el momento en el que os ponéis a escribir el artículo y ahí lo soltáis todo».
    Y no me lo contó.

    Supongo que hay algunos límites difusos para el off the record pero tengo el temor de que en estos tiempos en los que los periodistas nos peleamos como buitres por el poco trabajo que hay, ampliamos esos límites, por motivos laborales, maltratando a las fuentes.

    La cosa que nos enseñaron es que si tú tienes una información off the record de una fuente, si quieres convertirlo en noticia te tienes que buscar otras fuentes que lo confirmen on the record. Los viejos manuales dice que tres. Ahora bien, cuando te van a pagar por el artículo 50 euros menos 21 por ciento de irpf, el peligro de mandar al carajo comprobaciones y tal. Entrecomillas lo que te han dicho, lo atribuyes y punto. No es que creamos que los artículos valen menos, es que hay menos tiempo para hacerlos si te ganas la vida como freelance. La otra opción es no ganarte la vida. Bueno, hay una opción c: cambiar de trabajo.

  • Periodismo de ficción

    A propósito de la muerte del periodista y productor televisivo David Frost, he querido hacer la lista de mis 5 series y películas favoritas de periodistas porque, por frívolo que suene, personajes de ficción como Lynda Day y Lois Lane me empujaron de niña a desear no ser ninguna otra cosa de mayor que reporteras como ellas.

    (más…)

  • En ocasiones soy machista

    Estoy muy contenta de que hayamos abierto el melón, pero espero que no sólo para catarlo. Empezar a hablar con perspectiva de género de la cultura y en especial de la música que creamos y consumimos es difícil porque hay muchos posibles interlocutores que no quieren entrar en esta conversación, ya que piensan que no hay ninguna conversación a tener. No ven el tema.

    Les entiendo, yo tampoco lo veía con 20 años, en 1995. Cuando en ese año me preguntaban si me sentía discriminada por ser mujer en un mundo de hombres contestaba que no. Y hoy seguiría contestando que no. Pero hoy entiendo que la discriminación está en la posibilidad de esa pregunta. Y mientras esa pregunta siga siendo posible, seguiré estando discriminada por ser mujer, aunque yo no me sienta así.

    Ser una consumidora glotona de cultura (esencialmente popular, yo no soy académica) me transforma. Me ha construido golpe tras golpe. Leer, tragar con sangre las letras de Morrissey o Martin Gore no sólo me han complementado sino que me han explicado, me han ubicado mejor en el mundo y me han hecho sentir menos sola, en relación a los que escribieron y en relación a oros que escucharon y se sintieron igual. Esta comprensión explica, por ejemplo, que yo encontrara a Alberto Monreal en mi vida y le amara como semejante, desdichado semejante, supongo, arrogante desdichado semejante.

    Pues muy bien ¿no? No. No es suficiente. Diez años después tengo 30 años y es el año 2005 y hace ya mucho que no me parece suficiente. Me cansé de ser una mujer en un mundo de hombres, me harté de ser muy como los chicos, de no parecer una chica, de cambiar el género a las canciones y ver cómo cojeaban. Todos esos yo, yo, yo de las canciones pop son hombres a las que les pasan cosas que generalmente les pasan a los hombres y todas esas cosas que me habían pasado a mis 20 y a mis 30 no estaban escritas en las canciones que yo escuchaba. Por mucho que sienta como siente Martin Gore, a él no le pasan las cosas que me pasan a mí.

    Y de eso es de lo que hablo cuando hablo de machismo. Hablo del discurso de una narración masculina onmipresente sobre todas las demás narraciones: más visible, más elevada, más contada y recontada, tuiteada y favoriteada.

    Para encontrar las narraciones de las cosas que me pasan a mí como mujer tengo que escarbar mucho más que cuando pensaba que el género no era importante, conformarme a veces con estilos que no me gustan, aceptar que no lo encontraré en la portada de una revista o en la homepage de una web: no serán las más visibles ni las más importantes.

    ¿No es acaso machista aceptar que el mundo ha de seguir funcionando de esta manera? Cada día que me conformo con lo tengo, es un día en el que he vuelto a ser una machista más.

    Yo lo admito, los que quieren cerrar el melón una vez abierto, no.

    Lecturas:
    Es política si yo lo digo (mi columna en Playground): Moratones de machismo cultural
    Machismo gafapasta. Artículo de autoría colectiva en Diagonal.
    Durante mucho tiempo quise ser visible. Lucía Lijtmaer.
    Machismo (musicado). Pablo Muñoz.
    Machismo gafapasta. Francisco Nixon.
    Machismo indie: perdiendo el tiempo en las cosas que nos importan. Cómo se gestó el artículo de Diagonal. Marta G. Franco.
    La polémica del día: el machismo en el indie. Carolina Velasco.
    El gran cisma cultural de nuestro tiempo: ¿por qué no leemos a las mujeres? José Rosales.
    No veas cómo duele cuando se rompe el relato. Carolina León.
    Señoras que hablan de música. Sexismo cotidiano en la música pop. Blog colectivo.

    Amanda Palmer & The Grand Theft Orchestra “Do It With a Rockstar” (FULL UNCENSORED – NSFW) from Amanda Palmer on Vimeo.

  • Preguntas y respuestas sobre la CT

    En mi opinión CT o la Cultura de la Transición. Crítica a 35 años de cultura española, es el libro más importante en el ámbito de la reflexión sobre nuestra cultura, como poco, de este año.

    Para hablar sobre él y, en concreto, de cómo funciona la CT en la música, he escrito este artículo que se ha publicado en Lainformacion.com, siendo mi última colaboración para este medio: Cae un torpedo en la línea de flotación de la cultura española. El torpedo es varias cosas: lo que no es CT haciéndose un hueco en la CT, el libro en si mismo y mi propio artículo insertado en Lainformacion.com

    Siguiendo con mis intenciones de clarificar el trabjo que realizo, me gustaría contar que el artículo está realizado con la lectura incompleta del libro (no me ha dado tiempo a leer todos los capítulos), con la escucha de la grabación de la presentación en Traficantes de Sueños, con conversaciones previas con algunos de los escritores del libro y con tres entrevistas realizadas por escrito.

    Como mi negociado en Lainformacion.com ha sido la música, enfoqué por ahí el tema y por ello decidí entrevistar a las dos personas que abordan el tema en el libro: Víctor Lenore (Música y CT) y David G. Arístegui (Sgae). Para conseguir una visión general, entrevisté también a Guillem Martínez, que es el coordinador de este manual.

    Aunque hago tres preguntas a cada uno de ellos, solo he usado dos de ellas en el texto, por motivos de espacio. A pesar de ello, ya que me quedó bastante largo. (Ese sigue siendo uno de mis problemas al escribir en medios online). Estas son las preguntas y respuestas sin editar:

    Guillem Martínez:

    – ¿Hubieras preferido construir este libro antes del 15 de mayo de 2011? Porque tu denuncia de que la CT existe viene muy de atrás. Este libro antes del 15M habría sido más negro y en cambio ahora tiene ejemplos de que la CT se puede doblegar.

    Este libro es una construcción colectiva. Consiste en diversas personas llevando lejos, y en su disciplina y en sus coordenadas ideológicas, el concepto CT. Es un intento, me parece que exitoso, de luchar por un lector que, al menos formalmente, no existía antes del 15M. Como casi todo. Antes del 15M, la soledad era extrema. Había datos –MerÇè Molist, Amador Fernández-Savater-, que indicaban que se estaba fraguando algo bestia, una nueva cultura, un cambio de paradigma, un enfrentamiento cultural. Yo no los ví. Como profeta, soy una XXXXX pinchada en un palo.

    – Antes te he dicho que tu denuncia de la CT viene de muy atrás. Pero, ¿desde cuándo exactamente? ¿Cuándo empiezas tú a usar el término y a señalar, por decirlo así, dónde la CT opera con malicia y dónde nos escurrimos de ella?

    Por mi parte, me empecé a interesar por el tema hacia 2000, con un librito que se llamaba Franquismo Pop, en 2004 con un librito que se llamaba Pásalo, a través de un blog en el que, desde 2005 a 2007 intenté describir la CT a tiempo real, y con el prólogo a La Canción del Verano, en el que explicaba lo que sabía de la CT. En todo ese trayecto, me cayeron los chuzos de punta, lo que indica que sí, en efecto, todo era muy negro y hacía mucho frío antes del 15M. EL concepto CT, esa construcción colectiva, es, si se me permite, la meditación sobre la cultura española más profunda en décadas. Esta mañana a primera hora
    es un discurso incontestable. Es lo que siempre ha sido. Algo sexy, apasionante, atractivo, abierto. Una castaña. Hace apenas un año, las personas que utilizaban el concepto eran lo que la CT calificaba como marginales, cerrados, resentidos, picha-tristes, aburridos. El hecho de que ahora la CT sea lo viejuno, lo reaccionario, lo soso, indica cierta, aunque precaria,
    normalización cultural.

    – ¿Cómo está siendo tratado este libro por la propia CT a la que critica? Entiendo que según el análisis «cerca es bueno; lejos no es cultura» este libro debería ser ninguneado, a pesar de ser editado por Mondadori (aunque en su colección de bolsillo, lo cual no desestabiliza el universo) y de contar con algunos autores que reciben cierta consideración en los medios.

    Hasta este libro, el concepto era tratado por la CT como frikada, como radicalismo fanático y fuera de lugar. Algo falso y fácilmente desmontable: lo que nosotros proponemos supone mayor abertura, mayor libertad, mayor amplitud. Bueno, en tanto que cosa extraña y antagónica a ella, nuestro concepto recibía el trato Premium que la CT dedica a lo que la desestabiliza. El silencio. Por ahora, el libro no ha recibido silencio. Los medios y autores más implicados con la CT, hablan de nosotros. Y nos perdonan la vida. Es decir, tenemos-cosas-buenas-aunque-no-todas, etc. La CT carece de discurso para valorarnos. Salvo, lo dicho, el silencio, opción por la que ahora no puede optar aunque lo desee. Creo que ha quedado claro que el concepto CT es un torpedo a la línea de flotación de la cultura española, que algo muy gordo se está hundiendo, y que nuestro concepto es básico para hablar de cosas que, sin él, resulta difícil no sólo explicar, sino tan solo percibir. Hemos creado una buena herramienta.

    Víctor Lenore:

    -En tu artículo mencionas que los medios de comunicación «desde hace décadas ejercen un implacable control de contenidos, sin que nadie examine sus criterios». En el caso de los medios especializados en música, ¿cómo analizas su relación con la CT?

    No creo que haya grandes conspiraciones. Simplemente, los puestos de periodista cultural siempre los han ocupado gente de clase media o media alta. Además suelen ser hombres, bastante esnobs, muy poco interesados en los mecanismos sociales. Desde un presunto refinamiento cultural, se ve como algo barato y de mal tono hacer un artículo sobre Camela, el rock radikal vasco, la cumbia, el techno de Detroit , la salsa, el gangsta hip hop o el reggaetón. Justamente los géneros que han salido de las clases desposeídas. Se trata de estilos demasiado horizontales, orientados al hedonismo, la relación social y la pista de baile. Se hacen críticas de los conciertos que cuestan de 40 a 100 euros la entrada, pero nunca se cubrieron las raves ilegales. Otro ejemplo palmario es el flamenco: no se informa del flamenco tradicional porque su origen rural y popular nos queda muy lejos. Sólo empieza a entrar en los medios con el invento del nuevo flamenco. Hemos heredado los tics bastante rancios, desde el culto a lo anglófilo hasta el rechazo a mezclar arte con política (como si fuera posible mantenerlos separados). La relación más directa con la CT es entender la cultura como una fiesta donde no caben los antagonismos. Para mí es una celebración donde sí deberían caber posturas problemáticas, especialmente en tiempos tan hostiles y opresivos como los que vivimos. Dicho esto, no creo que la música popular tenga ninguna importancia política, más allá de acompañar o visibilizar ciertos conflictos (la música es más o menos política dependiendo del empeño del sistema en esconder su homogeneidad y autoritarismo, del tipo que sea). El control de contenidos en los medios es en gran parte inconsciente. La mayoría se limitan a responder a prejuicios culturales e intereses de la industria. Antes era la discográfica, ahora la del directo, la moda o la cerveza. Si nadie ha examinado estos criterios es porque en la cultura española hay muy poca propensión al debate, más allá de tres o cuatro rencillas personales.

    – Haces repaso a momentos muy simbólicos de la música de las últimas décadas intoxicados por el dominio de la CT, ¿podrías destacar algunos momentos de lo contrario que hayas vivido o conocido de cerca?

    Hoy puedes encontrar veinte entrevistas a la Habitación Roja por cada una a Óscar Mulero y eso es uno de los disparates más grandes de la prensa musical en España. No hay color entre la relevancia artística y el impacto social de uno y otro. La ruta del bakalao se cubrió en la sección de sucesos en vez de en cultura. El reggaetón se rechazó por sucio, vulgar y negro, que son exactamente los mismos argumentos que usaban cantantes melódicos como Frank Sinatra para despreciar el rock and roll. Es un paralelismo bastante revelador. No hemos aprendido nada. Se rechaza la música negra de baile como música baja, cuando en realidad cumple una función tradicional de la música popular: servir de calentamiento para el sexo. Además de ser mucho más sofisticada sonoramente (lo que pasa es que no nos han enseñado a apreciar los matices de la música de bajo). En la prensa se habla mucho de la música como experiencia místico-narcisista y poco de la música como experiencia vital. Fíjate que en las entrevistas es clásica la pregunta de qué discos te llevarías a una isla desierta, pero nadie se interesa por qué cinco canciones pondrías en una fiesta con amigos. El prisma individualista queda muy claro. Les importa muy poco las condiciones sociales de creación, cuando la música es uno de los medios más sociales que existen. Otro problema de los críticos españoles es la solemnidad. Hablamos de un colectivo poco propenso a bailar, que piensa que los estilos musicales más dramáticos son los más intensos. Pues no, una canción sobre todo es alegría. No hace falta haber leído a Bourdieu para darse cuenta de que la mayoría de críticos conciben las música como factor de distinción, más que de conexión con el entorno.

    – ¿Cómo es el mecanismo con el que opera la CT para desarticular un discurso crítico en el mundo de la música en España?

    Pues un mecanismo muy clásico nuestro: pasar olimpícamente de todo lo que resulta problemático o ajeno a nuestros esquemas mentales preestablecidos. Los medios se limitan a ignorar lo que les resulta raro o incómodo. Ya puede ser a un rapero como Arma X o a un estudio sesudo sobre la financiarización de la editorial Traficantes de Sueños. La radiofórmula ha sido un factor de homogeneización, machacando treinta canciones al año, todas muy similares. En la prensa especializada la música indie/hipster/moderna (como la quieras llamar) ejerce de tapón del resto de estilos, ya sea la música africana, jamaicana o latina (me refiero a la que no se hace en Miami). Estos últimos estilos apenas se cubren. Conocemos treinta grupos neofolk de Kentucky y no podemos citar tres de Marrakech o Bogotá, que son territorios que nos quedan más cerca en muchos sentidos. Por suerte Internet está deshaciendo bloqueos de los medios tradicionales, que llevan bastantes años dormidos en los laureles y solo ahora empiezan a ponerse las pilas. Otro cosa interesante es nuestra incapacidad para relacionarnos con la música de los migrantes. Si te fijas en Madrid, los carteles de música latina se pegan en Legazpi, los de música africana en Lavapiés y los de música anglosajona en Malasaña. Son fronteras invisibles que no hemos logrado borrar. Tampoco es que lo hayamos intentado mucho.

    David García Arístegui:

    – Visto el caso de la Sgae, ¿cómo encajas la aparición de vuestro proyecto Cultura Libre en un escenario donde el dinero es lo que contribuye a desactivar la cultura resistente (tal y como concluyes en tu artículo)?

    Me temo que voy a tener que ser un poco extenso para que se me entienda. El dinero de los derechos de autor ayudó a desactivar la cultura, ya que históricamente se ha recaudado en función de intereses corporativos e institucionales convergentes, es decir, de manera totalmente interesada. Aquí la SGAE consiguió que se implantara el modelo que los anglosajones caracterizan como «winner-take-all» (el ganador se lleva todo, como en las casinos). Y los números cantan: sólo el 4% de los socios de la SGAE cobra más del salario mínimo interprofesional en concepto de derechos de autor. Y Teddy Bautista lo tenía claro, cuando afirmaba que «la SGAE no es un sindicato, sino una entidad administrativa de representación proporcional en la que los votos son como acciones».

    En el capítulo revindico, en contraposición a Teddy Bautista y su nefasto modelo Bankia de gestión colectiva de derechos, a la figura del olvidado sindicalista y autor Ángel María de Lera. Lera estaba más interesado en conseguir derechos sociales para las y los autores que en la propiedad intelectual per se. Cultura Libre quiere recoger esa olvidada herencia y visión social de los derechos de autor, que es la de implementar un modelo que por un lado posibilite unos ingresos dignos y estables a todas las personas que crean, no sólo a las de éxito (un modelo redistributivo que las entidades de gestión ni se plantean), y que por otro permita un acceso universal a la cultura (erradicar el canon a bibliotecas públicas, permitir el intercambio de contenidos en redes P2P…).

    – ¿Cómo ves el cambio de la Junta Directiva de la Sgae y sus intenciones de transparencia y cambios en la casa?, ¿has detectado algún comportamiento no CT en la Sgae de Antón Reixa?

    Espero equivocarme, de verdad, pero creo firmemente que Reixa no va a cambiar nada sustancial en la SGAE, nada. Pienso que sólo le obsesiona mejorar la imagen de la entidad, pero para mantener exactamente el mismo modelo, con cara un poco más amable. Sus alusiones al copyleft y Creative Commons durante la campaña electoral han resultado ser puro humo, y es otro que quiere mantener esa guerra demencial y perdida de antemano con el intercambio de archivos. Que en un país con la banda ancha más cara y de peor calidad de Europa el señor Reixa se descuelgue, recién elegido, con declaraciones hablando de que la banda ancha no es necesaria y «sólo sirve para descargar megas y megas pesadisimos» dice mucho de la supuesta «ruptura» que iba a hacer con el pasado de la entidad. Ha salido elegido presidente porque las editoriales musicales le han votado en bloque. Las editoriales musicales son tortugas tecnológicas, son las que menos entienden el actual contexto tecnológico y social en lo que a productos culturales se refiere.

    Dijo Alberto Olmos [en la entrevista que le hicimos en el programa de radio] que las Creative Commons son una etiqueta que se cuelgan los artistas como reclamo para parecer modernos. ¿Puede tener algo de razón?, ¿puede ser que la música con licencias libres también esté siendo neutralizada por la CT?

    Totalmente de acuerdo. Al igual que el poner el Estatuto de los Trabajadores o el Convenio de turno encima de tu mesa no supone absolutamente nada para RRHH de tu empresa, si no hay una acción colectiva que lo respalde, el poner el logo de Creative Commons no implica nada, si no hay instancias colectivas que lo hagan valer. Si el gordo de Megaupload se pasaba por el arco del triunfo el copyright de las «majors», pues imagínate de contenidos copyleft, con licencias más o menos laxas. O empezamos a organizarnos para defender la cultura libre y el copyleft, o los Creative Commons van a ser el equivalente 2.0 de las camisetas con la cara del Ché. Bonitos, pero inútiles, y casi contraproducentes.

  • La construcción de un artículo (2)

    Hoy se ha publicado en lainformacion.com el artículo sobre la música en Irán del que os vengo hablando.

    Entrevistas que no he conseguido: Entrevistar a Yellow Dogs. No contestaron al mensaje que les mandé por MySpace y no encontré otra manera de contactarles. Podría haberle pedido el contacto a Paul Farrell pero pensé que con la entrevista a The Casualty Process ya iba sobrada. Además, Yellow Dogs es más tópico y conocido.
    Quería entrevistar a las raperas pero era demasiado para este artículo, que excede la longitud aceptable en un medio online. Así que lo dejo para el siguiente.

    Cambios editoriales: Titulé el artículo «Los músicos del underground iraní emigran para huir de la represión» pero lo he encontrado titulado «Ser músico en Irán donde el ‘rock’ está vetado y tienen prohibido bailar».
    Les mandé una foto de The Casualty Process para la portada (pedí permiso al grupo para publicarla) y dejé el interior sin foto de acompañamiento porque el titular me quedaba cuadrado y no la vi necesario. Pero han puesto una foto en el interior y en portada de la película de Ghobadi. En lainformacion.com les gusta poner la misma foto dentro del artículo y en la portada, no sé porqué (en adn.es intentábamos no repetirla y buscar una foto adecuada para portada y otra adecuada para el interior). Les he pedido que cambien la de dentro porque aparece tres veces imágenes de Nadie sabe nada de gatos persas contando con los dos youtubes que he metido. La foto de Casualty Process le da actualidad (lo que engancha con el titular que había puesto), en cambio la de los gatos persas junto al titular que lleva ahora podría pertenecer a un artículo escrito hace dos años.

    El artículo: Ser músico en Irán donde el rock está vetado y tienen prohibido bailar.
    Hacer rock’n’roll, rapear, ser mujer cantante o montar un concierto sin permiso son acciones prohibidas que han llevado a la cárcel a muchos de los músicos indies de Teherán.

    Un año después de que Ahmadineyad ganara las elecciones presidenciales en Irán, el grupo de Saeid ‘Natch’ Nadjafi planeó un concierto secreto en Teherán para el que esperaban unas 200 personas. Se corrió la voz y se presentaron 700. Las autoridades también se enteraron de que el grupo de rock de Nadjafi estaba dando un concierto sin permiso en aquel año 2006, tocando unas canciones de influencia occidental que no solo no pasaban el control de la censura sino que además las cantaba una mujer. Ahmadineyad había prohibido la música rock y, al igual que hiciera Jomeini en 1979, la decretó satánica.

    Aquella noche en Teherán más de 200 personas fueron arrestadas. Los tres miembros del grupo, llamado The Plastic Wave, pasaron quince días en la cárcel, les impusieron una multa del equivalente a 38.000 euros y les acusaron de satanistas.

    Natch y su compañero Shayan Amini viven ahora en ese epicentro musical que es Brooklyn, y allí planean quedarse, aunque “no para siempre”, explica Saeid. “Nos gustaría vivir en un lugar donde podamos hacer nuestra música y estar orgullosos de ello, por ahora Brooklyn es un buen lugar para ello”. Él se pregunta “si volvemos a Irán, ¿podremos salir del país de nuevo o no?, me temo que, a tenor de nuestra condición, estaríamos en problemas”.

    …Sigue leyendo en lainformacion.com

    Lo siguiente que voy a hacer es publicar aquí las entrevistas completas.

  • La construcción de un artículo

    Comienzo a explicar la construcción de un artículo que estoy escribiendo estos días. ¿Por qué? Lo cuento aquí.

    1. PREVISIONES

    El 24 de octubre le dije a Fernando de Luis Orueta, coordinador de cultura de lainformacion.com que, entre otras sugerencias, me interesaba escribir un artículo sobre la música en Irán.

    2. EL TEMA

    En mi previsión había enfocado el tema de esta manera: «La música en Irán. Qué se puede escuchar y qué no. Cómo intenta burlar la censura la escena underground». Unas semanas antes había visto la película Nadie sabe nada de gatos persas, de Bahman Ghobadi. La película se estrenó en 2009 por lo que no me servía como percha. En realidad, no tenía ninguna percha, lo cual es siempre un inconveniente para venderle a tu jefe un artículo. A pesar de ello, me parecía un tema interesante del que se había escrito muy poco. En los últimos días Irán está en las noticias por sus presuntos armamentos nucleares o los conflictos políticos con Estados Unidos. Las bravuconadas de Ahmadineyad (como cerrar un diario por haber criticado a un asesor del presidente) aparecen todos los días. Pensé que era importante recordar qué pasa con la cultura (en concreto la música, que es de lo que yo escribo en lainformacion.com) y lanzar un avión no tripulado a Teherán.

    3. LA DOCUMENTACIÓN

    Zirzamin.se es un magazine online sobre música alternativa iraní. Además actúan como sello y han compilado el útil recopilatorio Make yourself heard, el cual me sirve para descubrir algunas bandas. La base de esta web está en Bellevue (Washington, EEUU) por lo que intento contactar con sus responsables enviándoles un email el 7 de diciembre. Me parece una buena historia saber quién la lleva y cómo se proveen de música iraní. A 18 de diciembre sigo sin respuesta.

    Foto: Paul Farrell. Publicada en Flickr.

    TehranAvenue fue una web importante que ahora mismo está inactiva, aunque se espera su regreso. Dirigida por artistas de vanguardia y críticos, como colectivo dinamizó la música en Teherán. En la web hay un aviso que dice «TA will rise from its own ashes in a new dress in the New Year». Pero yo no tengo claro si se refieren al próximo año nuevo o es un anuncio que se ha quedado viejo. Les mando un email de contacto el 13 de diciembre, me contestan el mismo día. El 14 les envío un cuestionario.

    Paul Farrell es un periodista freelance australiano que vive en Londres (acaba de volver a Sídney para trabajar en un nuevo periódico, The Global Mail, que se lanzará en 2012) y y ha escrito el reportaje que a mí me gustaría hacer. Farrell publica en medios como PBS Frontline (Rebel Rock: From Teheran to the world, una adaptación para este medio de su reportaje), para New Matilda (esta es una exclusiva sobre el contrato del gobierno australiano con la multinacional británica Serco para los centros de detención de inmigrantes o de nuevo el mismo reportaje, esta vez con el título Dissent on the record). Pero él lo hizo viajando a Teherán, a Estambul y a Nueva York. Yo tengo que hacerlo desde Madrid. Me encanta como está escrito y el aporte del audio y las imágenes pero me deprime pensar que, al final, lo mío será un refrito de lo suyo si no logro algún contacto interesante.

    4. EL ENFOQUE

    Me doy cuenta, hoy día 13, de que el tema del artículo no es la música underground en Irán, sino qué es la música underground en Irán y cómo se está contando. Cómo nos enteramos de ella. Quiénes son los comunicadores. Cómo necesitan estar fuera para contar lo que pasa dentro. Un músico iraní [ahora no recuerdo quién, no lo encuentro en mis notas] el periodista Paul Farrell dijo que la música de Teherán no es la música que se hace en Teherán, sino que el underground iraní está en todas partes. Como tantos se ven forzados a huir del país, la música iraní se hace también en Brooklyn, por ejemplo.

    5. LAS ENTREVISTAS

    Recibí respuesta de TehranAvenue. Sohrab se puso en contacto conmigo y accedió a contestarme mis preguntas: When you say in your pop-up advice that you will rise in the New Year, if you mean next month, because I can’t find any year and I don’t know if this note is old or it’s from the current year. // Why you did a break and how is going to be the new TehranAvenue // Are you based in Tehran? // What kind of stories do you focus on? // Could you write anything you want? // I read in TA a critical article about Ghobadi persian cats movie. What do you think about it and how do you considere the Western renown? // Is still possible to watch any live act of underground bands nowadays?

    A raíz de sus respuestas le pedí si podía encaminarme hacia algún conocido suyo experto en música underground iraní. Además de darme un nombre –Nassir Mashkouri, periodista freelance, crítico musical y experto en hiphop- me recomienda que escuche lo que publica el sello Hermes. El de Mashkouri es un buen contacto porque ha publicado en es ex redactor jefe de Zirzamin, según veo. Y de Zirzamin no he recibido respuesta. Pero Mashkouri está expatriado, lo cual es bueno para localizarle y para que opine libremente pero malo para mis intenciones, que son las de procurar que mis contactos vivan en Irán.
    Estamos a 18 de diciembre y Nassir me ha contestado, dispuesto a que le pregunte todo lo que quiera. Este estupendo artículo suyo, que ya cuenta muchas de las cosas que yo podría contar, está muy desfasado, dice él. Le pillo escribiendo un artículo en inglés sobre la escena hip hop iraní, que va a publicar pronto. Ya le he enviado una batería de preguntas. En la primera de ellas le pido que me explique porqué está desfasado el artículo. Igual he metido la pata porque ¡una pregunta tan general como esa casi le obligaría a escribirme otro artículo completo en su respuesta! Veamos cuándo tarda en contestarme. Me gustaría terminar este artículo antes de Navidad. A día de Nochebuena ya os puedo decir que esto no va a ser posible. Nassir me contestó a tiempo, el 20 de diciembre, pero yo no he conseguido sacar horas de trabajo. Sus respuestas son muy interesantes. Nassir me cuenta que la única actitud política del underground iraní está en el hiphop. Él está especializado en hiphop. Y, además, me expande la red del reportaje recomendándome a dos chicas raperas, expatriadas y combativas que cree que me van a gustar. Una de ellas es la que aparece en el reportaje de Paul Farrell. Nassie acaba su email contándome que aunque salió de Irán en 1983 ha realizado viajes varias veces allí pero ya no lo hace porque, debido a los artículos que ha publicado, sería peligroso para él dejarse ver por Teherán.

    Paul Farrell me ha contestado y me ha invitado a que le haga las preguntas que quiera. Lo he hecho pero aún no tengo respuesta. Acaba de mudarse de un continente a otro y está algo ocupado, como es natural. Me contesta el 23 de diciembre a mis preguntas sobre cómo elaboró el reportaje y también sobre un tema interesante, del que me da muy buenas declaraciones para entresacar, el porqué de la polémica con la película de Ghobadi. Además, me da algunos buenos consejos que siguen expandiendo la red de este reportaje: que chequee el trabajo de Laudan Nooshin de la City University de Londres, pues ha escrito mucho del underground iraní desde un punto de vista académico; también me dice que a pesar de que ya se han escrito algunos reportajes como el mío, hay algo que no está cubierto ni documentado, y es la música en Irán 50 años atrás y los músicos underground de jazz y folk. Se sale de mi preferencia musical pero no por eso muy a dejar de hacerle caso.

    De todos los grupos que estoy descubriendo tengo dos favoritos: uno es The Yellow Dogs, el grupo post punk al que entrevistó Paul Farrell en su reportaje. El otro es The Casualty Process, un grupo muy Autoreverse, cercano a Lost Balance. También les he enviado una petición de entrevista. Os dejo con esta versión que hacen de los Pixies:

    Y un reportaje en 2009 de la CNN en Tehran donde aparece Yellow Dogs en su local de ensayo y con una entrevista a la madre de ello de ellos:

    6. EL FORMATO
    Después de los contactos con las raperas que me ha dado Nassir veo bastante claro que este artículo no va a ser una única pieza y chimpún. Lo mejor es que haga el primero con lo que tengo ya y siga sacando más. Las raperas quedarían casi como una anécdota diluida en un artículo demasiado grande y en cambio huelo que merecen mucho más.

    En resumen, que tengo entrevistas con un periodista australiano, el editor de una web iraní que vive en Teherán, un crítico musical iraní que vive en Suecia y un grupo iraní que vive en Brooklyn. Y me pongo a escribir, recordando que no hay mariquitiquis en Irán, aunque si quieres te lo miro.

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  • Réquiem por 3.000 periodistas despedidos

    Este artículo sobre la crisis en el periodismo desde el punto de vista laboral lo escribí hace un año para la revista Libre Pensamiento. Nunca llegó a salir (primero por un olvido de ellos y después por una negativa mía, ya que me pidieron que quitara esta línea «el cierre de una empresa informativa es más grave para la sociedad que los cierres, también lamentables, de otro tipo de industrias»). He actualizado algunos datos del texto original:

    Gracias al Observatorio de la Crisis, puesto en marcha por la Federación de Asociaciones de Periodistas de Madrid, alguien se ha ocupado de recontar cuántos medios han bajado la chapa o han soltado lastre desde el primero de junio de 2008. Hasta el 1 de octubre de 2009 los despedidos fueron 2.976; en septiembre de 2010 esta cifra ascendió hasta los 3.434 (descargar documento).

    Sea por censura informativa, coyuntura del mercado financiero, crisis publicitaria o mala gestión empresarial, el cierre de una empresa informativa es más grave para la sociedad que los cierres, también lamentables, de otro tipo de industrias. Y es así porque merma la pluralidad informativa, reduce los puntos de vista que interpretan el continuo noticioso diario y deja colgados no sólo a sus trabajadores sino a sus lectores, que son muchos más miles que esos tres mil empleos destruidos.

    Cada medio de información nos cuenta su realidad, y qué diferente es la noticia depende de a quién pertenezca el medio y quiénes sean sus amigos. Por lo tanto, sólo nos quedan dos opciones: investigar por nosotros mismos o leer la noticia en todos los medios a nuestro alcance. Por ello, cuanto menos medios, menos posibilidades de entender qué está sucediendo y, lo que es más importante en estos tiempos complejos, por qué.

    Duelo entre gratuitos

    Muchas personas que no leían periódicos diariamente se han aficionado a hacerlo gracias a los gratuitos, aunque sean versiones simplificadas y ligeras del papel que se vende en los quioscos y mantengan el foco más en el entretenimiento que en cualquier otra virtud.

    El lector que cada día, al entrar en el metro, recibía ese ejemplar que podía consumir en el tiempo del trayecto hasta el trabajo, no sabía que las redacciones de los diarios gratuitos Metro, 20 Minutos, ADN y Qué! se levantaban cada día a la sombra de una ruleta rusa. Eran conscientes de que estaban estrangulando el mercado publicitario y de que uno de ellos, al menos, caería más tarde o más temprano. En el fatídico año 2008 los gratuitos vivieron el abrupto fin de un crecimiento que, antes de que llegara la crisis económica, era de una de las principales preocupaciones de los medios de pago. Los gratuitos perdieron 28 millones de euros en 2008, con una facturación de menos de cien millones y una audiencia de más de ocho millones de lectores.

    Finalmente, en enero de 2009, sonó un pistoletazo y los que permanecieron en pie se miraron entre ellos con rostros de alivio. El caído fue el diario Metro, propiedad de la empresa sueca del mismo nombre que inventó el modelo y lo implantó en cerca de veinte países. Dejó huérfanos a 1,8 millones de lectores según el EGM y en la calle a 83 profesionales, los que quedaban de una plantilla que ya venía siendo mermada. Metro era el tercero en términos de difusión y audiencia, por detrás de él quedaba ADN y por delante y encabezando la lista 20 Minutos con más de 2,9 millones de lectores en el momento en el que Metro caía.

    Redacción de 20 Minutos, Madrid20 Minutos resiste las pérdidas como puede, siendo criticado fuertemente desde el seno de su redacción. El periódico dirigido por Arsenio Escolar acabó 2008 perdiendo 2,8 millones de euros, lo que llevó a esta empresa formada por el capital noruego mayoritario de Schibsted (a través de Min Holding) y un 20% de accionariado de Grupo Zeta a perder también ocho ediciones, entre ellas la de Asturias, cuyos cinco empleados conocieron la noticia por sms. Con el cierre de delegaciones 38 personas se fueron a la calle durante 2008, la mayoría de ellas empleados de servicios generales y muy pocos periodistas. A pesar de las promesas de la empresa, las aguas han vuelto a agitarse tras el pasado verano y en la redacción de Madrid se han producido otros 22 despidos, lo que llevó a la huelga a los trabajadores de 20Minutos el 12 de noviembre. Ese día el periódico se realizó con los directivos y dos becarios, que republicaron artículos escritos por colaboradores para otros proyectos de la misma empresa, como Calle20, sin pagarles más por ello ni tan siquiera informarles de que con sus piezas cubrirían el vacío dejado por sus compañeros en huelga.
    «Hace dos años» escribía en julio de 2008 Arsenio Escolar, «nuestra facturación publicitaria comenzó a dispararse, y la paginación también. Decidí (sin calibrar muy bien sus consecuencias a medio plazo) contratar más periodistas, más maquetadores, más editores, más correctores… para hacer un producto aún más ambicioso». Escolar no calibró la crisis publicitaria que se venía encima y tras recortar en columnistas y colaboradores, llegó la hora de hacerlo en asientos de la redacción.

    La supervivencia de Qué! se ha conseguido a costa de un ERE y 91 empleados menos, mientras que ADN (cuyo socio mayoritario es el Grupo Planeta) ha visto cerrar ediciones y ha vivido un goteo de despidos (15 en total), siempre evitando el Expediente.

    El Observatorio de la Profesión Periodística realiza cada año un informe sobre cómo andan las cosas en lo nuestro. En el del año 2008 se incluía una encuesta a 1000 periodistas mayores de 25 años sobre los problemas más importantes que aquejan su profesión. Ni la precariedad, ni la inestabilidad ni el reto digital es lo que más les preocupa, al menos no tanto como el instrusismo laboral.
    Situacion agravada por el incremento de estudiantes de Ciencias de la Información. Las matrículas se han doblado de 1995 a 2007 mientras que la demanda de empleo de periodistas no ha crecido, sino que se mantiene en 0,5 (es decir, una oferta de trabajo por cada dos periodistas).
    Pero el resultado de esta encuesta es preocupante, pues no es periodista aquel que se licencia en la facultad, sino el que ejerce su oficio con responsabilidad. Es hora de repensar la profesión, de traer ideas, de responder y saber formular preguntas que ayuden a entender la complejidad de la sociedad, de hacer un periodismo con el foco en los derechos humanos y dejar de marginar los temas incómodos para las grandes empresas. Es hora, por tanto, de un periodismo valiente, de ese que escasea precisamente cuando la ingresos publicitarios caen. Es momento, también, de aprender a gestionar las empresas informativas con responsabilidad y nuevas ideas.

    No es fácil. Muchas nuevas ideas embarrancan a la primera de cambio. Público, el periódico en papel de ámbito estatal más joven de nuestra enredadera informativa, probablemente el último empeño de la historia de este país en crear desde cero un diario a la antigua usanza, no se libra de los despidos. En noviembre el periódico de Mediapro ha despedido a 16 trabajadores debido al descenso de los ingresos publicitarios, 11 son redactores y 5 pertenecen al personal de administración. La empresa contaba con 181 empleados y los únicos departamentos que no han sido mermados han sido Infografía, Publico.es y Fotografía. El Comité de Empresa trasladó a la asamblea la posibilidad de contraofertar con una rebaja de la masa salarial a cambio de mantener la masa laboral, pero esta propuesta no consiguió el quórum suficiente, por lo que no prosperó.
    La difusión del periódico va bien, incluso por encima de las estimaciones de la empresa, pero la crisis de la publicidad azota con más fuerza a un periódico que nunca ha visto ganancias, sólo pérdidas, como revelaron sus cuentas presentadas en el registro mercantil, que destapan 36 millones de euros perdidos desde su fundación.

    Inestabilidad digital

    La muerte de Soitu.es, anunciada y hecha efectiva el 27 de octubre, ha sido el cierre más impactante del año, por inesperado, repentino y sorprendente, tanto como lo fue su irrupción en el panorama informativo tan sólo 22 meses antes. 23 empleados de nuevo sin trabajo. La apuesta por un medio nativo digital que supiera desarrollar herramientas propias para tratar y devolver la información de una manera más adecuada a los hábitos de consumo actuales no le duró mucho al BBVA, su principal inversor. En el momento en el que decidió retirarse de ahí el proyecto quedó truncado, apenas desarrollado. Resulta vergonzoso que el mismo día del anuncio del cierre de un periódico, el banco que le ha quitado la vida comunica sus 4.179 millones de euros de beneficios en los primeros nueve meses de 2009.

    Día de luto en soitu.es

    Cuando, de entre todas sus inversiones, el Grupo Planeta decidió retirar su confianza no de la televisión, la radio, el papel de pago o el papel gratuito sino de la información en internet pocos podían comprenderlo. José Manuel Lara, presidente del holding, había querido crear el medio digital que sentara las bases de cómo hacer información en el siglo XXI. Así lo pensaba en julio de 2007 pero 20 meses después decidió que internet ya no era un mercado estratégico para la expansión de su grupo. A pesar de que los trabajadores recibieron compromisos verbales de 3 años de respaldo cuando fueron contratados, la paciencia del que no obtiene beneficios se agotó a la mitad del camino con el despido de casi 50 profesionales.
    Planeta liquidó la empresa Planeta Medios Digitales sobre la que se apoyaba ADN.es e indemnizó a todos sus trabajadores despedidos por encima de los 45 días por año trabajado, que es el mínimo que marca la ley. A pesar de que se trataba de un cierre, la empresa no realizó un Expediente de Regulación de Empleo sino que se produjeron despidos individuales. Gracias a esa medida y a pesar del deseo de la plantilla, el dominio ADN.es y el archivo de contenidos creados por este medio siguen permaneciendo online y son el activo que otorga peso en internet al diario gratuito ADN, de cuya empresa es dueña Planeta en mayor o menor medida dependiendo de la edición.
    Como consecuencia de su estrategia de retirada de la Red, Planeta puso a la venta su 30% de participación en la web dedicada a contenidos de agenda Lanetro.com, lo que provocó sino el cierre sí la hibernación del portal y el despido de sus 14 empleados. Tras las pérdidas de 2008, el Grupo Planeta presentó unas cuentas del año 2009 de 2,9 millones de euros de beneficio.

    Derecho a pataleo

    Derecho a pataleo

    En un escenario en el que los medios nativos digitales como ADN.es y Soitu.es ven como sus dueños e inversores les cortan las cuerdas y caen al mar, arrastrando en su naufragio a redacciones jóvenes, otros se lanzaron a intentarlo buscando un ejemplo de financiación diferente, como es el caso del medio digital de pago Factual (con algunos contenidos gancho en abierto), dirigido por Arcadi Espada y Cristina Fallarás (antes en ADN) como segunda de abordo. A los dos meses de publicaciones diarias Espada dimitió y el Grupo Quat despidió a 16 de los 20 trabajadores de la plantilla. Tras unos meses con Juan Carlos Girauta como director, el medio se cerró y los últimos 7 profesionales que formaban plantilla se quedaron sin trabajo.

    Autofinanciado con las cuotas voluntarias de sus lectores, se mantiene el medio online en abierto Periodismohumano, un periódico dirigido por Javier Bauluz con noticias y reportajes bajo el enfoque de los derechos humanos.

    Más ambicioso es el proyecto de Lainformacion.com, editado por la sociedad Dixi Media Digital, propiedad de ex directivos del Grupo Recoletos. Mario Tascón, el que fuera director de elmundo.es y Director General de Prisacom, fue el editor del medio hasta octubre de 2010. Vanessa Jiménez (despedida en agosto de 2010) y Carlos Salas han sido sus directores hasta el momento. La empresa cuenta con una plantilla de 80 empleados (de ellos, unos 20 son periodistas) y unos cuantos robots.

    ABC en lucha contra Vocento

    Miremos ahora hacia el ruido de las rotativas nocturnas, los ruteros y las horas de cierre. Los coleccionables y las portadas a cinco columnas. Los periódicos tradicionales lo están pasando mal.

    La redacción de ABC, veterana como pocas, guerreó hasta el final ante los planes del gigante Vocento para reducir los gastos de su periódico más importante. La empresa quería librarse de más de 200 trabajadores sin realizar un Expediente de Regulación de Empleo, algo que la plantilla no estuvo dispuesta a permitir, por lo que las negociaciones llegaron a estancarse en la primavera de 2009. El objetivo de Vocento era despacharlos con bajas incentivadas y así poder subcontratar las rotativas a, en realidad, una empresa de la que también es propietaria Vocento. Pero talleres no era el único departamento afectado. Ya de paso, la empresa pretendía esquilmar administración y redacción. En marzo, el Comité de Empresa consiguió forzar un ERE, con el que Vocento esperaba despedir, en un principio, a 238 empleados, el 52% del total.

    Con el ERE sobre la mesa, el Comité de Empresa pidió una ampliación del periodo de consulta para poder discutirlo mejor con los trabajadores y aclarar quién quería acogerse voluntariamente al despido. Como Vocento no se lo concedió, se convocaron tres intensas jornadas de huelga entre el 3 y el 5 de abril, en las que el periódico acabó saliendo bajo mínimos y con muy poca distribución.

    «Los contactos, las amistades y el poder económico de influyentes familias conservadoras, los Luca de Tena, los Bergareche y los Ybarra han posibilitado esta agresión contra la plantilla de ABC y la destrucción de 133 puestos de trabajo con derechos laborales y condiciones sociales consolidad@s», escribía el Comité de Empresa del Diario ABC en septiembre, en la web abc despidos no. Y añadía: «El Ministerio de Trabajo legaliza la injusticia, el fraude de Ley y el abuso de derecho cometido contra los trabajadores de ABC» por haber aceptado el ERE a trámite.
    A pesar de que Vocento, una empresa con beneficios, posee el 99,9 de acciones de ABC, el Ministerio de Trabajo consideró que no había responsabilidad subsidiaria y aceptó el ERE en el periódico. 133 despidos. Pero la lucha continúa y el Comité de Empresa anuncia que ha iniciado procesos legales para «reclamar por la vía contencioso-administrativa, presentando el recurso de Alzada frente al Ministerio de Trabajo e Inmigración y por otro, la vía social presentando denuncias individuales los compañeros/as despedidos».

    Tras el ERE, Vocento sigue despidiendo. En 2010, 16 periodistas abandonaron la redacción del periódico. 10 de ellos fueron bajas incentivadas. El Comité de Empresa afirmó a la web de la Asociación de la Prensa de Madrid que el diario pretende “reducir así la masa salarial y sustituir [a los actuales] por nuevos periodistas para que en el momento de la fusión entre ABC y ABC.es la mano de obra sea más barata”.

    Esta es la manera de hacer de Vocento, la del saneamiento. Casi un centenar de personas se fueron a la calle con otro ERE en el grupo, esta vez aplicado al diario gratuito Qué!, como hemos visto antes. Y ahora, otra empresa del grupo, la agencia de noticia Colpisa está siendo desmantelada progresivamente, según denunció el Sindicato de Periodistas. Cuatro redactores fueron despedidos en una semana de noviembre de 2009, sumándose a tres jubilaciones anteriores y dos rescisiones de contrato de personal directivo. Tras un año de peleas, negociaciones y un amago de cierre la plantilla de Colpisa aprobó en octubre de 2010 un plan de viabilidad para la agencia. Con el objetivo de mantener sus empleos, los trabadores ceden una reducción salarial del 8,85%, la supresión de tres días de asuntos propios, la rebaja temporal (hasta 1 enero de 2013) de la paga de beneficios, la desaparición de la ayuda de comida (nueve euros diarios) y dos días menos de vacaciones. La firma de un nuevo convenio el 1 de enero de 2011 supondrá la renuncia a los derechos adquiridos.

    Vocento anunció beneficios netos de 47,2 millones de euros (EBITDA de 18,6 millones) en los primeros nueve meses de 2009, cuando comenzó su intervención en Colpisa.

    Gigantes que hacen aguas

    El 22 de octubre de 2009 el consejero delegado de Unidad Editorial, Antonio Fernández-Galiano, descartó que estuviera previsto la realización de un ERE en la compañía. Tres meses después el grupo planteaba a los delegados sindicales que necesitaban recortar 30 millones de euros y anticipaban unos 400 despidos. Tras las negociaciones, el Ministerio de Trabajo autorizó un ERE que se saldó con 180 despidos de una plantilla formada por 2.100 empleados. Se acordaron, además, múltiples recortes salariales, como la congelación del IPC, la reducción de 1 euro en los vales de comida, el recorte de los salarios más altos y reducciones de jornada, entre otras medidas.
    En los primeros nueve meses de 2008 el grupo responsable de El Mundo ganó 32,5 millones de euros. En cambio, en ese mismo periodo de tiempo del año 2009 perdió 6,5 millones de euros. Los ingresos publicitarios, culpables de este descalabro, habían caído un 31,2 por ciento.
    Antonio Fernández-Galiano fue elegido, además, presidente de los Editores de Diarios Españoles (AEDE) por los próximos dos años.
    Pero, por supuesto, los problemas no terminan con el acuerdo en cuanto al ERE y una comisión de seguimiento, tras agotar el diálogo ha denunciado a Unidad Editorial en la Inspección de Trabajo por irregularidades tras el expediente, como que el corresponsal de El Mundo en Berlín fuera despedido el 31 de julio de 2009 y cerrada la corresponsalía pero al día siguiente una colaboradora ya trabajara para el diario, que en algunas cabeceras y departamentos, la compañía haya sustituido el trabajo de redactores que han sido despedidos por becarios; que después de los despidos por el ERE, haya habido varias contrataciones mediante empresas de trabajo temporal y que en Marca haya sido contratada una persona después de 22 despidos por el ERE.

    PRISA hace aguas. Eso es de dominio público. Viven en una constante renegociación de una deuda con los bancos a la que no pueden hacer frente y que les repercutirá en una gran cantidad de intereses. Por ahora no ha pasado nada grave pero las empresas del grupo viven una calma tensa sabiendo que esto explotará antes o después. El País se ha dividido en tres empresas -redacción, administración y talleres- para las que incluso hay que acceder con torniquetes diferentes en el edificio de la calle Miguel Yuste de Madrid. Las redacciones de sus dos periódicos especializados, As y Cinco Días, se han trasladado a Miguel Yuste no sólo para ahorrar en alquiler sino para buscar una vía de fusionar las redacciones y ahorrar también en recursos humanos.
    PRISA fusionó su televisión, Cuatro, con Telecinco para ganar liquidez. Se ha desprendido de parte de sus activos más rentables, como la editorial Santillana y también de los menos rentables, como es el caso de Digital Plus, de la que intentó vender de nuevo a Telefónica un 20%. Ya en 2008 soltó lastre al cerrar su televisión local, Localia, despidiendo a 300 personas.

    Aunque a Público no le resultara, otros han conseguido un acuerdo para evitar despidos recortando sueldos. En noviembre de 2009, la asamblea de trabajadores de La Voz de Galicia acordó bajar a todos los empleados el 3% de su sueldo para evitar que se pierda un solo empleo en el diario, al menos hasta 2011. Si el mercado publicitario se recupera por entonces los sueldos serán revisados.

    El diario Avui despidió a 58 empleados. El Correo de Andalucía a 20 (y 88 afectados con un ERE). El Diario de Cádiz a 20. La Opinión de Granada (Prensa Ibérica) a 45.

    Ningún periódico importante está a salvo de las consecuencias del drástico descenso de la inversión publicitaria, del desinterés del lector joven ante el papel, de la lentitud con la que dan el salto para salvar la brecha digital.

    Precariedad en la principal agencia de noticias

    El periodismo de agencia es la base nutritiva del resto de los medios de comunicación de masas. La relación laboral de la estatal EFE con sus empleados y colaboradores es cada día más inestable, bajando los precios, eliminando pluses, prescindiendo de trabajadores. En verano de 2010, 22 personas se quedaron sin su trabajo en la agencia, la mayoría de ellos (13) en Madrid. La indemnización para estos despedidos es de 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades. Los afectados madrileños fueron un grupo de antiguos ayudantes de redacción y  las categorías de redactor-jefe y subdirector, muchos de ellos superan los 50 años. «Al parecer, la dirección espera alcanzar la amortización de 30 puestos de trabajo con jubilaciones parciales», informa el Sindicato de Periodistas de Madrid. La Agencia necesita rebajar 2,2 millones de gasto y pretender hacerlo de la masa salarial y modificando, unilateralmente, las condiciones de trabajo de algo más de la mitad de la plantilla para suprimir la mayoría de los pluses por jornada partida o turno rotatorio.

    Cementerio de revistas

    Vamos a nuestro quiosco habitual y vemos que van pasando los meses y de algunas revistas sigue exponiéndose el mismo número, ya amarillento. La publicación cerró y el quiosquero se resiste a ocupar ese espacio con algún cuaderno de sudokus.
    Así pasó, por ejemplo, con la revista Zero, un medio de comunicación muy popular que ha sido altavoz de los colectivos LGTB. Había llegado el otoño pero el último número a la venta pertenecía aún a julio. Tras conocerse que la publicación está en concurso de acreedores, su editor, Miguel Ángel López, escribió en un comunicado que «a principios de año, el empeoramiento general de la crisis, y en particular, de la publicidad en los medios y las empresas que la contratan (algunas de las cuales cerraron o cortaron su servicio abruptamente con medios como el nuestro), produjo en numerosas empresas del sector, como en Zero, graves daños económicos, que han ido sumándose al resto de factores de la crisis económica general».
    López prosigue realizando un análisis de cómo se produce el efecto dominó: «en la secuencia de factores determinantes en el empeoramiento de los medios, la banca ha estrangulado a empresas medianas como la nuestra, retirando sin concesiones la financiación habitual (líneas de crédito, descuento y avales), lo que impide seguir con la actividad de las sociedades y de los autónomos que las sustentan (otro colectivo ignorado y maltratado por las inexistentes políticas al respecto)». El editor denuncia «la inexistencia de los prometidos créditos ICO a las empresas medianas (de liquidez, expansión u otros fines) que no avala el Estado como se promete, y que todos los bancos niegan, también a Zeropress».
    Volviendo al comienzo de este artículo, cuando decíamos que cerrar una empresa informativa genera un déficit no sólo económico sino también en la pluralidad de ideas, Miguel Ángel López lo expresa mejor cuando habla de su rechazo hacia aquellos que no respetan la función social de los medios. López revela que «posibles inversores o grupos de comunicación interesados en Zero durante el mismo 2008» sufrieron un «repliegue» llegando a cerrar «medios importantes como Metro, o los digitales ADN, Soitu y LaNetro, y cuyos planes suelen requerir el despedido de personal y el recorte de la función social de los medios, políticas de empresa que no compartimos obviamente».

    Las editoras que publican un racimo de cabeceras han podado en el último año aquellas que vieron como menos rentables, las que menos zumo daban. Y así, G+J España (Vocento) ha cerrado la semanal Gala y ha despedido a seis personas en Geo. El grupo RBA ha cerrado la semanal ¡Sorpresa! y la mensual Única. Northern & Shell cerró la revista OK!. PRISA ha cerrado, dice que temporalmente, la cabecera ISport. Globus Comunicación ha cerrado la mensual Popular Science. Ser Empresario del S.XXI y Tecnopyme Europa han cerrado las revistas Ser Empresario y Gestión de Patrimonios. Focus Ediciones ha cerrado su revista Citizen K.

    Otras muchas revistas están en peligro pues trabajan bajo mínimos y con la plantilla muy reducida. Es el caso del grupo Onis Comunicación, que ha llevado a cabo un ERE para despedir a 21 trabajadores de revistas como Mucho Viaje, Hoteles de España y del Mundo, Casa Joven o Bulevar 21 entre otras.

    Los empleados de GPS (la empresa que comercializa revistas del grupo G+J España y Motorpress-Ibérica como Cosmopolitan, Mía, Ser Padres, Men’s Health, Muy Interesante o Marie Claire) pasaron el año 2009 pendientes de un hilo por un ERE que presentó la dirección contra la tercera parte de la plantilla (93 personas). Se manifestaron de forma original, creando ruido para que su situación no pase desapercibida. Se concentraron delante de la puerta del Ritz ante los asistentes de una fiesta de Cosmopolitan y una semana después con bocinazos, cantos y pancartas a la entrada de la fiesta Prix de la Moda Marie Claire en la Residencia de la Embajada de Francia, además de un tablao flamenco. «Elegancia huidiza, corazones de hielo. Casi ninguno [de los invitados y periodistas acreditados a la fiesta] se digna mirar hacia los más de ciento cincuenta trabajadores concentrados que les dedican uno de los lemas de la noche ‘sin nosotros, no estaríais vosotros’, dice un escrito publicado por el Sindicato de Periodistas. «Apelotonamiento de periodistas y, sobretodo, de fotógrafos para cubrir la fiesta. El portavoz del acto, Manolo González, les invita a sumarse ‘porque los que hacemos las revistas estamos en este lado’. Ni un movimiento. Insiste desde el micrófono: ‘los trabajadores estamos aquí, donde quieren despedir a 93, y vuestra profesión suma ya más de cinco mil periodistas en la calle’. Ni un gesto. ‘Cruza, cruza, cruza y únete a la lucha’ se desgañitan los concentrados. Nada. Tampoco entre los profesionales que acuden ataviados de fiesta, ni siquiera entre los más mediáticos del sector, como Concha García Campoy, que no les dirige ni una mirada», así denota el comunicado algo que no es nuevo, la insolidaridad profesional entre los periodistas. Una profesión que necesita reinventarse, en ideas y en términos laborales en la que, en cambio, triunfa el sálvase quien pueda.
    «Hacemos cultura, no somos basura», es el lema que encabeza sus reivindicaciones, que retransmiten en su blog, una táctica de transparencia informativa que las empresas siempre intentan evitar. «Reivindico el sindicalismo, aunque sé que tenemos que reinventarlo, llenar los blogs, llegar desde las nuevas tecnologías a sus redes sociales, a inundar el mundo de los jóvenes», escribe en el blog del seguimiento del ERE Manolo González, trabajador de GPS y delegado sindical por CCOO. En enero de 2010, el ERE se saldó con 78 trabajadores despedidos. A pesar de ello, en los meses siguientes se produjeron otros 8 despidos fuera del ERE.

    Y no olvidemos el ERE más sonado en el sector, el de Grupo ZETA, que se llevó por delante a 442 empleados de los 2.400 que componen este conglomerado editorial que publica cabeceras como Interviú, Tiempo, Cuore, Woman, Man, Primera Línea o Playstation, además de diarios como El Periódico de Catalunya o Mediterráneo, entre otras empresas editoriales y audiovisuales.

    La televisión (privada) es nutritiva

    El Proyecto de Ley General de la Comunicación Audiovisual tiene al sector patas arriba. De entrada, el Foro de de Organizaciones de Periodistas estima, en un comunicado emitido el 9 de noviembre de 2009 que «pone en peligro más de 10.000 puestos de trabajo en toda España, dejando la vía libre a la privatización de las cadenas de titularidad pública». En el momento de escribirse este artículo los grupos políticos están reportado sus enmiendas a una ley, que es rechazada tanto por el PP como por IU-ICV y ERC. Ambos grupos han pedido enmiendas a la totalidad por entender que la ley no reconoce que todas las televisiones son en realidad un servicio público y que es una ley pactada por las productoras privadas de televisión, sin debate previo con todos los sectores implicados.
    La Federación de Sindicatos de Periodistas y la Red de Medios Comunitarios piden que la Ley regule el sector respondiendo a las necesidades de la ciudadanía y no sólo a los intereses mercantilistas de las productoras de televisión.

    El debate de cómo debe ser y funcionar económicamente lo público es el más importante ahora mismo en la radiotelevisión pública, sobre todo a raíz del cambio en la financiación de RTVE.

    Las radios y televisiones autonómicas públicas también están preocupadas ante esta Ley General, ya que podría abrir la puerta a la privatización. Mantener el derecho constitucional a la información plural y veraz «sólo es posible si se facilitan los medios para asegurar el empleo estable y de calidad de todos los trabajadores del sector, combatiendo la precarización y la subcontratación descontrolada», reiteraba UGT en un comunicado en el que pedía la modificación de la Ley y la inclusión de estos principios.

    «Salvemos Telemadrid es el nombre de la web y del empeño de unos trabajadores que, durante 2009, han llevado la pantalla de esta televisión autonómica a negro en varias ocasiones. Estos beligerantes profesionales se revuelven contra la manipulación y la censura en la cadena controlada por el Gobierno de la Comunidad de Madrid, así como por las irregularidades laborales y económicas. Su web salvemostelemadrid.es es la mejor contestación posible a todo lo que la antena calla, con información desde dentro y desde fuera, vídeos, artículos y opiniones. Su última pelea, la «patética» implantación de Telemadrid en la TDT, según palabra de la sección sindical de CGT. «Con la primera cadena de Telemadrid arrastrando unas audiencias descendentes, que en la actualidad está en el 8.9% mensual y La Otra con una audiencia prácticamente inexistente motivada por una parrilla plagada de refritos, el panorama para afrontar el apagón analógico no puede ser más descorazonador», añaden.
    El pasado mes de octubre de 2009 el juzgado de Pozuelo condenó a Telemadrid a rectificar la información de los informativos en la que se culpabilizaba a los sindicatos de a pagar la cadena durante las huelgas del 15 y 16 de abril.

    Las televisiones luchan hoy por hoy contra las externalizaciones, cada vez mas frecuentes e innecesarias, sobre todo en los medios públicos. La reducción de cámaras, la prolongación de los horarios, los trabajos realizados por becarios y empleados llegados por las ETTs sangran la salud laboral de nuestra empresas informativas audiovisuales.

    Después de este esperpéntico cuadro de errores y fracasos, despidos y cierres, es evidente que la profesión periodística tiene un grave problema que no está asumiendo. Los periodistas no están en la calle haciendo ruido para que entre todos pensemos cuál es el problema y cómo podemos arreglarlo. Es necesario que los directivos, empresarios e inversores sean conscientes de la responsabilidad social que supone ser un medio de comunicación. Si funcionan las redacciones tal y como las conocemos. Si hay que evitar depender en un cien por cien de la financiación publicitaria o si hay que inventarse otras maneras de transmitir esa publicidad.
    La crisis de los medios es anterior a la presente depresión económica pues la crisis publicitaria ya venía de lejos. Si a este problema le añadimos nuestro importante debate interno para el que es necesario repensar el periodismo y afrontar el cambio tecnológico se nos dibuja una preocupante estampa de futuro: cuando en otros sectores se recupere el empleo los periodistas seguiremos estancados en nuestra propia crisis.

  • Malas prácticas informativas

    En el número de Diagonal que aún tenéis en los quioscos, el 135, lleva cuatro recuadros míos dentro de un gran reportaje sobre la crisis en los medios de comunicación de masas:

    Ruedas de prensa para grabadoras humanas

    Los políticos despliegan su aparato de propaganda en los medios de comunicación, intentando convertir al periodista en un altavoz en lugar de en un mediador con la ciudadanía. En 2008 y a raíz de la campaña electoral, directores de periódicos y otros representantes de la profesión lanzaron un comunicado conjunto anunciando que “las declaraciones sin preguntas no merecen la comparecencia de periodistas”. Algunos medios como Público o El Correo Gallego anunciaron que no enviarían grabadoras humanas a cubrir declaraciones institucionales en las que no estuvieran permitidas las preguntas. “Las circunstancias han cambiado últimamente porque el PP, que fue quien provocó la ira de los medios, ha dejado de hacerlo”, aclara Salomé García, Jefa de Información de Público.
    En esta misma línea de control de la imagen política, las televisiones se quejan de que la señal ya realizada y editada de mítines y actos de partidos políticos es la única disponible. Este verano, el Consejo de RTVE aprobó que en los informativos del ente público se informara de que esas imágenes han sido proporcionadas por el partido político o que en esas declaraciones no estaban permitidas las preguntas.
    Además, los medios ven como una misión imposible recabar datos de la Administración central y las Comunidades Autónomas. La opacidad respecto a sueldos y gastos públicos es difícil de quebrar.

    La frontera entre publicidad e información

    En septiembre, la Federación de Asociaciones de Periodistas (FAPE) aprobó la Declaración de Pamplona denunciando la “banalización de la información” y la crisis laboral “más grave de la historia del periodismo”, entre otros asuntos. Este documento recuerda a los periodistas que hacen anuncios publicitarios con ánimo de lucro que el Código ético y deontológico declara “incompatible el ejercicio de la profesión periodística con la publicidad remunerada”. A pesar de ello, las voces de los locutores, especialmente los deportivos, nos confunden con un revoltillo de publicidad e información.
    “La caída en ingresos de publicidad es tan brutal que pasamos por prácticas que hace quince años no se hacían”, explica Salomé García. Los anunciantes pagan por publirreportajes –publicidad con apariencia informativa- “y no quieren que aparezca etiquetado como publicidad”. Por eso los periódicos se esfuerzan en distinguir esos cuadernillos con una maquetación diferente.
    En casos peores, no nos damos cuenta de que la información que nos llega es autopromocional, institucional o económicamente interesada. En las televisiones, la importancia de unas noticias deportivas sobre otras está relacionada con quién posee los derechos de retransmisión. Otro ejemplo: los medios que forman parte de un conglomerado con negocio editorial no hablan mal jamás de los libros de la casa.

    La urgencia de Internet

    Una de las denuncias de la FAPE es ese “nuevo escenario digital” que en gran medida se basa “en el rumor y la difamación”. Los medios online se sienten presionados por los lectores que buscan información rápida e instantánea de algo que está sucediendo en ese momento. Por ello, el periodismo digital publica, con frecuencia, sin contrastar debidamente. Se convierten en amplificadores de bulos y de información parcial e interesada.
    Las webs de información necesitan generar muchas páginas para ganar credenciales ante Google y obtener mejores posicionamientos. Para ello, publican todo el flujo de teletipos que les llega de las agencias contratadas. Esta práctica, junto a la de los agregadores de noticias de otros medios vía robots, amenazan con convertir el acto de la responsabilidad informativa que supone la publicación en un acto de ganancia de tráfico, es decir, ingresos económicos. Pero las agencias de noticias, debido a la precariedad de sus colaboradores, han dejado de ser fuentes fiables. No sólo nos transmiten informaciones erróneas, sino que muchos de sus despachos son notas de prensa de empresas e instituciones ligeramente modificadas.

    A la rentabilidad por el recorte

    David Beriain, corresponsal de guerra actualmente en Cuatro, analiza que los medios están dejando de explicar porqué ocurren las noticias en territorios lejanos. Esto es debido a que los recortes presupuestarios están sustituyendo a los corresponsales estables por enviados especiales. El reportero llega cuando la noticia ya ha sucedido; sin fuentes, sin bagaje, ¿qué historia nos va a contar?
    La rentabilidad de la empresa informativa prefiere un redactor de 25 años que va a aceptar un salario mínimo en lugar de un experto de 50, al que sale mejor prejubilar. Se cubren con becarios no remunerados las posiciones de redactores y se intentar resolver los problemas de liquidez recortando masa salarial y páginas de papel.
    Según el Observatorio de la Crisis de la FAPE, desde noviembre de 2008 hasta septiembre de 2010 se han perdido 3.434 puestos de trabajo de periodistas en el Estado español debido a recortes, cierres y EREs. La precariedad de los freelances, que suponen un 42% de los periodistas que trabajan en prensa diaria, es preocupante por el descenso en picado de las tarifas, los pagos a 90 días y la inestabilidad.
    Los profesionales se preguntan si la estructura heredada de los periódicos de hace 20 años aguanta la realidad actual o si debemos repensar qué es el periodismo en lugar de seguir pegando parches.

    Puedes leer aquí la versión online en la web de Diagonal.

  • Mis palabras en la nube de tags

    Nube de tags 42 / 16 de Junio

    Para los fans de mi pelo largo… 🙂 ¡Pero que sepáis que me lo he vuelto a cortar! Este es el episodio, emitido el 16 de junio, de Nube de Tags, un muy entretenido y curioso programa que se emite en Cultural.es, el canal cultural de TVE que como sabéis va a desaparecer (el canal, no el programa) sin haber llegado a superar siquiera el periodo de emisión en pruebas. Una más de las recientes cagadas de RTVE.
    La entrevista fue muy agradable, me la hizo en dos partes Pablo Álvarez. El programa está dirigido por Diego Ortiz (le recordaréis de La Más Bella). La primera parte de la entrevista no aparece en el programa, sólo un par de recursos, por problemas de tiempo; fue la que se hizo en Radio Carcoma mientras grabábamos ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor? La segunda parte está grabada en Rara Avis, tienda que os recomiendo siempre.

  • Funerales periódicos

    Ayer no tuve oportunidad de escribir, por lo que no pude quejarme online del cierre de Soitu.es que ya en la noche, y al pasar las horas transcurridas, todavía me resistía a creer.

    Por supuesto, me parecía un déjà vu de mal gusto, en el que cada cierto tiempo se calla un medio de comunicación y lectores y periodistas nos quedamos tirados, incapacitados para hacer nada salvo protestar, pero por mucho que gritemos, ni siquiera llevando la razón, conseguimos revertir la situación.
    Cuando un inversor se impacienta y, guiado por el miedo, busca un lugar seguro donde ganar dinero fácil para que sus accionistas no se quejen, muchas personas se quedan en el paro y muchos sueños son aniquilados. Cuando la empresa que ve cómo su mecenas, su prestamista, su dueño huye despavorido como rata hacia un sol que caliente más, es un medio de comunicación, el efecto es aún peor, pues hay que sumar a la lista de damnificados a un millón y medio (en el caso de Soitu.es) de personas que también se quedan en la calle. Esas personas no son clientes, como sucedería en otra empresa, sino que son lectores o, en términos de interactividad, usuarios. Un lector con un medio de comunicación menos que leer es un lector que ve mermada la pluralidad informativa, es una persona que pierde a su interlocutor, es un usuario abandonado y un poco más aislado.

    Las empresas que invierten en un medio de comunicación, como es el caso de BBVA en Soitu.es (cuya retirada ha provocado el cierre del medio) deberían estar sujetos a una responsabilidad financiera-social, pues no es lo mismo invertir en una cadena de heladerías que en un medio de comunicación, cosa que a Planeta le dio igual cuando cambio su estrategia en internet con el cierre de ADN.es y a BBVA al abandonar el medio digital dirigido por Gumersindo Lafuente.

    Muy aportuno ha sido conocer, el mismo día que el medio anuncia su desaparición, las cifras de beneficios de BBVA en los nueve primeros meses de 2009, que fueron de 4.179 millones de euros. No sé si es de muy mal gusto o una afortunada coincidencia que nos permite valorar mejor a los bancos.

    La primera vez que supe que iba a existir Soitu.es me lo sopló en La Ardosa uno de los artífices de la campaña de lanzamiento, la cual me encantó. Me dijo que era secreto, pero que era un secreto a voces. El nombre me pareció horrible y me costó mucho acostumbrarme a él. Al final, ya me parecía de lo más normal. Mientras trabajaba en ADN.es los veía como nuestra competencia más directa, por lo que les espiaba y les sacaba los dientes. Cuando nos despidieron, ese fue el primer sitio al que escribí pidiendo trabajo. (Como todos los sitios a los que he llamado, su respuesta fue el silencio, pero esa es otra historia).

    Ayer la redacción de Soitu se bajó a un bar de la calle Cochabamba, donde están situados. Imagino que sería «el bar de abajo». Y allí, entre alcohol y sentimientos encontrados celebraron el funeral. Hace poco vi en la filmoteca Deadline USA. Humprey Bogart es el director de un periódico que van a vender a la competencia para ser cerrado. Su periódico es serio, de investigación, mientras que su competencia, que vende más y es más rentable es, por supuesto, un tabloide sensacionalista. El día que la redacción conoce la noticia se van al bar de abajo, para emborracharse mucho y celebrar el funeral, con velas y todo, como se ve en la foto. Así hicimos, también, en ADN.es. Supongo que así habrá pasado también cuando cerraron Diario 16, Ya, Metro, Claro o El Sol. Todos al bar de abajo.

    Periodismo digital no es digitalizar periódicos. Pero todavía no está tan claro cómo hay que hacerlo. A pesar de que Ramón Lobo dijo que internet no huele a calle, Gumersindo dijo que la Red es la calle.

    Me duele el cierre de Soitu y me asusta ver que el periodismo digital se vuelve a reducir a los de siempre. Que hay otros 23 periodistas digitales en la calle. Que El Selector ya no me dará los enlaces a temas geniales que no habría leído si no fuera por él. Que quedan menos sitios donde leer y escribir artículos como este. En verdad nunca fui gran fan de la jerarquía temporal (a lo blog) por lo que casi siempre he leído Soitu directamente en los artículos linkados aquí y allá y no tanto desde su portada. A veces, cuando leía uno muy bueno, me creaba ansiedad el pensar en cuántos otros muy buenos podría haberme perdido también. Ahora la ansiedad es por todo lo que podría haberse escrito y jamás se hará. Una selección de temas favoritos de Soitu.es es lo que ocupa ahora su homepage.

    Aquí os dejo con un vídeo de los Sin futuro y sin un duro desde el velatorio:

    Leed también el post de Enrique Meneses, que estuvo en el funeral.