Cuando escriba mis artículos, cuando edite los de mis compañeros, cuando busque un titular, pensaré siempre —me olvidaré a veces, pero me esforzaré— en la joven pareja con bebé a cuestas que vinieron a hablar conmigo después de la conversación con Natalia Chientaroli en el festival que montó elDiario.es este fin de semana en Rivas. Se hicieron socios cuando dimos la exclusiva de Julio Iglesias. Pensaron que íbamos a necesitar su apoyo, por lo que viniera.
Y la verdad es que sí. No tanto por si las cosas se ponen chungas, sino por el calor cotidiano. Ahora que sé que están ahí, que existen, puedo pensar en mi trabajo como algo que no se queda flotando en una nada oscura.
Estas dos personas me sonreían ampliamente, me miraban a los ojos, me decían cosas ante las que sentía que no podía corresponder en efusividad. Yo, por dentro, me desbordaba.
No voy a poder daros (quizá) otra exclusiva como esta, pero sí puedo comprometerme a seguir dando al botón de <PUBLICAR> con la misma integridad, serenidad y confianza con que lo hice el 13 de enero. Me siento menos sola.
