Autor: elenac

  • Estira lo que puedas

    Bueno. Allá va un post de crónica social. Ayer se inauguró oficialmente la nueva temporada 2006-2007 de entertainment madrileño con un puñado de actos simultáneos (como tiene que ser en Madrid: jodiéndose los unos a los otros) que obligaron a salir de casa a absolutamente Todo El Mundo. Me encanta que la gente salga. Ver caras conocidas. Comprobar quién no tira la toalla. Ayer Nasti celebraba su aniversario y me hubiera gustado ir ya que tocaban Beef y, sí, me perdí el pasado concierto en El Sol del que todo el mundo habla por puro despiste. Pero no sabía a qué hora sería su concierto y Mariano Amiune, uno de los productores de MTV, nos había invitado a una fiesta en su casa que probablemente le habrá causado la enemistad eterna con sus vecinos. Dos de los protagonistas del spot de mtv.es, famosos desde ya pues ha empezado a emitirse este sábado en MTV, se dejaron caer conmigo porque el ático que fuera, de hecho, escenario de la grabación del anuncio. Y allí estábamos, el Carlinos, el Saski y la blogger que os escribe, abriéndose paso en la fiesta de piso más petada en la que he estado nunca. Kike Nimo poniendo discos, medio staf de MTV, nuestro encantador VJ Maldo y amigos de amigos de amigos con muchas ganas de fiesta. Inauguración Elástico De allí arrastré a los chicos a la inauguración de Elástico, el nuevo club de Trip Family en la sala Wind de Plaza del Carmen. El sitio es amplio y no hace ni frío ni calor, hay muchas barras, escenario, pista de baile y buena circulación del aire. Tiene una segunda sala pequeñita donde se pincha indie y post-punk. La decoración es fea (al entrar me acordé del Coppelia) y no ví el concierto de The Chalets así que no sé qué tal sonorá. La música bien cuando pincha Smart, los demás dj-s no me gustan. En cualquier caso, mucho mejor que el Ocho y Medio en selección musical. Pero el precio de puerta es 12 euros y eso sí me parece una barbaridad. A pesar de que hay tanto que decir sobre el sitio, la pregunta que más me hicieron anoche fue: ¿Daban botellón? Por que el veneno que venden en Dark Hole / Ocho y Medio es un asesinato, un magnicio a gran escala indie-gótica. Pero no quise averiguarlo, prefiero, como en la sala Flamingo, agarrarme a la botella de cerveza aunque no me pegue con el vestuario. Allí no paré de encontrarme con amigos y conocidos, en un imparable acto de reentré del otoño que me puso de muy buen humor: Fernando (Flow/Eureka), Maxi (Music Non-Stop) y Sara (Nadadora), Mamen y Javi (Poperro! Deseadle suerte en sus primeros pasitos en el MondoSonoro), Mariano (Luke), Jaume Rodríguez, habituales del Transmission… y mucha más gente con la que no pude pararme a saludar o comentar. De los que faltaron por allí me llegó reporte de que andaban en el Nasti o en la fiesta que se hacía en Siroco (tocaban Grabba Grabba Tape! (Maldición!!)). Lo cierto es que me encanta ir a las inauguraciones de los sitios porque hay una tensión de emoción contenida, de estreno de zapatos nuevos, nervios y ganas de que aquello triunfe. Aunque si hay ganas de algo en esta ciudad es de divertirse, emborracharse (colas en las barras), meterse (colas en la puerta, colas en los baños) y ligarse (¡ayer había verdadera desesperación!). Smart en Elástico Acabé la noche, como manda la tradición de un buen sábado completo, desayunando en el Eboli el primer trozo de esa riquísima tortilla de patata que empezaron para mí. Hablando con Javi Vadim Tudor de lo que habíamos visto, hecho y oído en nuestras noches respectivas y, como maravilloso colofón, viendo el final de la carrera Moto GP de Australia en la tele del bar con el chico más sexy del planeta, que vino a recogerme en su corcel para llevarme hasta el infinito y más allá.

  • Darse contra un agujero en una pared

    El 26 de julio de 2006 vinieron dos celadores a instalarme Imagenio en casa. Harta de reclamar a Auna por facturas con excesos de cargos, una portabilidad numérica que nunca se realizó y una instalación de cables provisional (en espera de la portabilidad) que me dejó un año con cables colgando en media casa, decidí suscribir un Trío Telefónica, «la compañía», la empresa que gracias al trabajo de mi padre pagó todos mis gastos hasta mi emancipación.. El hecho de que mi familia haya estado muy implicada con esta empresa ha insertado en mis prejuicios una simpatía hacia una marca que no debería tener y que me nubla como consumidor exigente. No obstante, mis intentos por alejarme de esa gran sombra telefónica han sido mucho más desastrosos que las experiencias en ella. En móviles Amena me ha tratado como retrasada y en fijos y ADSL Auna me ha engañado y ganado dinero extra. Con Wanadoo en ADSL me fue bien y con Movistar tampoco pasó nada malo. Una vez Telefónica dijo me me iba a mandar un aparatito para reconocimiento de llamada, al inscribirme en telefonicaonline.com, pero nunca llegó. Bueno, a o que iba… el 26 de julio los celadores tiraron un cable desde el PTR, que está en el cuarto de baño (pues sí) hasta el salón, ya que tenían que poner el router junto al descodificador y el televisor. Al traer el cable hasta aquí me hicieron esto: Brutos digitales Como mi iMac no tenía AirPort, tuve que traer el ordenador al salón y comprobar la conexión a Internet con un cable Ethernet. Los técnicos me dijeron que este router wi-fi no funcionaría con mi mac. En Telefónica me dijeron lo mismo en una llamada pero en otra me aseguraron que sí y me pasaron con el poco conocido «Departamento de Precisión» donde me aseguraron que con una tarjeta AirPort instalada podría navegar wifi. Fomulé una queja por no advertir los requisitos necesarios para un usuario de mac al contratar el servicio. Si tienes un pc te regalan la tarjeta. Si tienes un mac te la tienes que comprar tú. Quise que los técnicos me llevaran el cable Ethernet del router a la habitación donde tengo el ordenador pero no podían hacerlo porque no disponían de cable. Me indicaron que en estos casos Telefónica manda un segundo instalador más preparado que me remataría la instalación. Me insistieron que llamara cuanto antes al 1004 para que viniera este segundo técnico y además me pagaran los desperfectos de la instalación, ese boquete que habéis visto en la foto. Llamé y me dijeron que por el tema de los desperfectos tenían que mandar un perito, que me llamarían para concertar una cita en menos de 9 días. Han pasado 53 días y aún no sé nada, a pesar de que he llamado yo otras dos veces para protestar. Y, respecto al tema del segundo instalador, me dijeron que me lo podían mandar pero que para una tontería de un cable ethernet la mano de obra del técnico me iba a costar tres veces más que el cable en cuestión, que mejor que me lo hiciera yo misma. Protesté y dije que debían hacérmelo gratis. Tomaron nota de mi malestar pero insistieron en que gratis no sería. El 25 de agosto al fin me compré la tarjeta AirPort y, en un exceso ante el que me debería haber contenido, la base AirPort Express, para poder hacer AirTunes (lanzar el iTunes de mi ordenador en una habitación a los altavoces de la minicadena en otra) y conectar una impresora USB pensando sobre todo en el futuro cercano, cuando esté en una casa donde haya otro ordenador (un PC) aparte de los míos y no valga con subir el volumen de la cadena para que llegue la música de un cuarto a otro. Desde entonces hasta el pasado jueves no conseguí que el iMac con la tarjeta instalada captara nada. Después de darle 20.000 vueltas a los errores y, cuando estaba a punto de abrir otra vez el cacharro para apretar el cable de la antena, Manuel, a quien le había pasado lo mismo, me confirmó que, efectivamente, había que apretarl abien fuerte hasta escuchar un clack. Y así lo hice. Ahora navego sin cables, sí, pero no me puedo alejar más allá de 5 metros tanto del router como de la base AirPort. Es decir, que no me ha servido de nada todo esto porque mi estudio está a unos 8 metros del salón. Tengo la sensación de estar viviendo la prehistoria de la tecnología. Y es muy frustrante.

  • El panaroma es &muy Disney&

    Gustavo Cerati vislumbra el actual panorama general de la música como “muy Disney”. “Es la idea de venderle a chicos como una cascarita, es entretenido, poco profundo, y eso contagia el panorama musical. Por otro lado, quieren resolver el idioma latino para venderlo a los americanos y reforzar nuestras raíces a costa de producir híbridos espantosos, intragables. Yo no me siento más cerca de una tumbadora que de una guitarra eléctrica… ¿Por qué tengo que mentir?, como hacerme el latino que mueve caderas si yo no viví así”, señaló anoche en conferencia de prensa, previos al concierto que hoy presentará en la ex Feria del Hogar. En el periódico peruano Correo.

  • Amor, juventud, libertad

    Como si fuera una mujer cortejada aquí tenemos el mítico agosto madrileño, todo sofoco él, ¡en septiembre! Ya no le esperábamos pero prefirió llegar tarde. Marcelo: repudiarías Madrid si estuvieras, digamos, por aquí de paso hacia Venecia. Sobrevivo a mi segundo día de trabajo con la sensación de que llevo dos semanas. Para ir recuperando el ritmo metropolitano hoy he ido de acá para allá todo el día y acabo de regresar a casa molida, con la sensación de que una exprime la ciudad antes de que la ciudad la exprima a una, pues es así como se sobrevive en las ciudades. Al salir de la oficina he caminado cincuenta minutos hasta esas salas de cine que una vez fueron los Alphaville. Es definitivo: del ensueño de aquel lugar tan sólo quedan las remembranzas que evocan su nombre. Toda valiente, me he animado a sacar una entrada para la Sala 2. (¿He oído aullidos de admiración? Gracias). Sí, con los 35º a la sombra de Plaza de España yo, voluntariamente, me he metido en la sala sin climatizar de los Alphaville. Y no exagero al decir que ha sido uno de los temas de conversación del verano: «¿Has visto esta película?», «no, es que sólo la ponen en la Sala 2″… La taquillera me ha dejado entrar a comprobar la temperatura tras explicarme que, con las obras, habían suspendido la primera sesión y, por consiguiente, la sala estaba más fresca. «Entra, entra», me anima. En la puerta, el mozo que corta los tickets responde a mi cara de susto con explicaciones científicas: «la tenemos a oscuras, con las puertas cerradas y no se ha encendido aún la pantalla… no se está tan mal». «Ya puede valer la pena la película», mascullo para mis adentros. Maldita la hora en la que pongo tanta responsabilidad sobre una película elegida a ciegas. Una combinación de horario, título y nacionalidad me hizo escoger la película china “Tiempos de amor, juventud y libertad” en su pase de las 19:45. Éramos pocos y la mitad se fueron incluso antes de llegar a la mitad de los imprevisibles 120 minutos que ha durado el filme de Hou Hsiao Hsien, el director de la genial «Millenium Mambo» (gracias Marzz) cuya protagonista es también la erótica Qi Shu. Mientras en las tres historias de amor ubicadas en 1966, 1911 y 2005 no pasaba nada de interés a mí me han pasado muchas cosas: no saber qué pensar, saber qué pensar, dormir, despertar, decir qué belleza tan grande ese plano, bostezar, contemplar la oreja de un compañero de filas, reflexionar sobre la película, reflexionar sobre el cine, reflexionar sobre mi vida. Cuando me levanté de la butaca miré hacia atrás: éramos seis; he visto caras más emocionadas en la cola del pan. Decido que, tras la insatisfactoria experiencia (no he sido la única, leo con muy buena pluma en el Blog de cine), me merezco unos nachos al frijol regados con Coronita y me lo paso genial mientras ceno leyendo un artículo en El País de hoy escrito por Enric González desde la Mostra de Cine de Venecia. Me agrada compartir frustraciones y, pese a que me hace sangrar que arremeta contra directores que aprecio, probablemente tiene razón al usar la lanza (y la chanza). La verdad es que es un gusto despacharse con generosidad contra aquello que nos decepciona: “andaba el público afligido tras soportar la tediosa ‘No quiero dormir solo’, del cineasta malayo Tsai Ming-Liang, cuando ‘The Fountain’, del no menos celebrado Darren Aronofsky, cayó como un alud de memez y pedantería”, comienza. No copio el párrafo final sobre Aronofsky porque es demasiado largo y extractado no se entendería pero merece la pena leerlo. Una lástima que los directores de «Requiem por un sueño» y «Goodbye, Dragon Inn» no me vaya a regalar nada bueno en 2007. Aunque… ¿quién se fía de los críticos?

  • Celebración ardiente

    Que digo yo que no había que llevar hasta la literalidad la expresión «calurosa bienvenida»… …y así, podríamos seguir haciendo chistes toda la noche. Fotos de ktzar. (Y lo que se dice por ahí, en La Belleza del Desencanto).

  • Ajustes lógicos

    Me he comprado una tarjeta AirPort y la base AirPort Express y no consigo comunicarlas vía wifi. Tampoco consigo hacer que se entienda el iMac con el router wifi de Imagenio. Así que, a todo lo del post anterior, hemos de unir a mi contienda este nuevo frente, para el que he trasladado el ordenador al salón porque es ahí donde está el router (junto al televisor). Y también he tenido que trasladar la minicadena por el mismo motivo (usar AirTunes por la base AirPort… que tiene que estar junto al router). Llevo varios días pringada con esto. Antes de dar más detalles. ¿Hay alguien que se haya enfrentado a problemas similares y pueda ayudarme?

  • Ajustes mecánicos

    Me desespero y eso me lleva al bloqueo y, con frecuencia, al colapso. Me gustaría tener nervios de acero pero no es así, son de cristal. Para colmo, tensa mis nervios los procesos abiertos, inacabables y, en realidad, inabarcables. Le estoy metiendo mano a mi casa porque ya no puedo seguir viviendo aquí (y tendré que hacerlo hasta que encuentre un piso que quiera y pueda comprar) y lleno varias veces carritos de la compra con revistas que me apena pero he de tirar, libero libros mediante bookcrossing y los dejo en Francisco Silvela, me deshago de catálogos, me pierdo en los recortes de periódicos, me encuentro en lugares que había olvidado, afloran los recuerdos de trece años de música en forma de flyers, entradas, hojas de promo y notas para entrevistas. Mientras me rajo las manos con el papel y el polvo pienso que no soy capaz de hacer esto sola y compenso el intento de huida explicándome que nadie sabría cómo ayudarme a discernir que debo guardar y que no, sólo yo. Estoy en faena y quiero abandonar. Me siento como un empleado de Gallardón que ha metido una tuneladora por el centro histórico y tiene que escoger entre cumplir su trabajo y arrasar, avanzando ciegamente y sin compasión, con ciertos restos arqueológicos que quizá no le interesan a nadie o parar la máquina, remangarse y catalogar las piezas, pedazos rotos, muestras de vida pasada.

  • CONCIERTO ROLLING SUSPENDIDO

    Soy fan del redactor de los mensajes luminosos de las carreteras. Ya. Sería un valor más seguro ser fan de Juan José Millás o Xavi Sancho pero a mí me ponen ciertos hallazgos anónimos, como cuando estaba fascinada por la redacción de los prospectos de un laboratorio farmacéutico en concreto, uno en el que suelo invertir mucho por su amplia gama de pomadas para los que sufrimos de dermatitis atópica. Recuerdo que hace unos años, cuando tiraba más de los corticoides, solía leerle a cualquiera que no estuviera lo suficientemente cansado de mis locuras pasajeras, y con delectación, las contraindicaciones de esa crema. La prosa era refinada y la puntuación exacta, cada párrafo tenía ritmo y de la posología pasabas a los efectos secundarios sin transiciones abruptas. Juro que era delicioso. Volviendo a mis obsesiones contemporáneas, cuando conduzco imagino cuánta gente habrá detrás de esos rótulos y cómo será el proceso de aprobación de los mensajes. Supongo que ha de haber un creativo publicitario detrás del “42 MUERTOS MISMO PUENTE AÑO PASADO”, porque es un mensaje muy certero como para que alguien en la DGT se le ocurra sin más. Este verano se lleva, en cuestión de mensajes de tráfico, el paternalismo combinado con ese toque de ‘sé lo que te gusta’ o ‘te doy ahí donde te duele’. Un ejemplo de lo primero: “NO PIERDA PUNTOS POR FAVOR”. No es lo mismo colocar el “POR FAVOR” delante o detrás. Delante sería autoritario, en la opción elegida es sentimental. El redactor estuvo apunto de añadir entre paréntesis en la segunda línea “(UN POQUITO DE)” pero alguno de sus jefes pensó que el humor sería un recurso con un grado de distracción arriesgado, como aquellas cintas con chiste de Gomaespuma que regalaba la DGT en los peajes, con consejos para los conductores y chistes de taxistas. No quiero saber cuántos coches se salieron en curvas mientras la persona al volante cerraba los ojos para aguantar una carcajada. Para comprender estos mensajes en el 100% de su semántica necesitas bastante conocimiento anterior. ¿Cómo se enfrentaría un extranjero a este mensaje? Con desconcierto. ¿Qué son puntos? ¿Cómo, dónde los pierdes? ¿Me habré pasado la salida? En la línea del servicio público que cuida de tu ocio a la par que de tu salud, el lunes pasado no daba crédito ante el repetido aviso “CONCIERTO ROLLING SUSPENDIDO”. ¿Cuánto background necesitas para comprender un mensaje así? ¿El de qué ciudad? ¿ROLLING qué? ¡¿Desde cuándo avisan de los conciertos que se suspenden en las señales verticales de tráfico!? Imagino que este tipo de mensajes abre vigorosamente el abanico de temas tratables y espero que mi redactor favorito mañana, cuando conduzca, me agasaje con grandes perlas en mi periplo interprovincial, del tipo: “JESSICA ABEL FIRMA EN MADRID COMICS”, “PATATAS SUBEN 4,50 /” o “ELENA CABRERA VUELVE A MADRID”.